sábado, 14 de enero de 2012

Suicidio, también mata a la familia

Por Guadalupe Jiménez

Enero de 2012

 

Hay un problema que se está volviendo muy común con el paso del tiempo. Algo triste, difícil de entender, y que necesita que le pongamos especial atención y busquemos las razones. Un problema que hay que enfrentar no con el afán de condenar, sino de comprender para poder ayudar. Por esta razón me he aventurado a escribir este artículo sobre el suicidio, esperando que sea de alguna ayuda para las personas que sufren y se debaten entre la vida y la muerte, así como para los padres de familia a los que les pueda tocar lidiar con este mal.

 

Planteamiento del problema

 

Estadísticamente está comprobado que el número de suicidios ha aumentado de forma espectacular en el siglo XX y de modo especial en la segunda mitad y en los últimos cinco años de la primera década del presente siglo. Existe también una cierta correlación entre sociedades industrializadas y alto número de suicidios en las ciudades -y más en las grandes- que en los ambientes rurales.

 

Calculando sobre la población mundial, se dan aproximadamente 10 suicidios por cada 100 mil habitantes (es decir, el 0.1 por 1.000). Según una tendencia estadística comprobada en los últimos años, en Europa la mayor frecuencia de suicidios se da en Hungría, Austria, Checoslovaquia, Alemania Occidental, Finlandia, Dinamarca y Suecia, con una oscilación desde 34 por cada 100 mil habitantes a 23. En España, como media, el índice supera un poco el 5 por cada 100 mil habitantes.

 

La mujer se suicida menos que el hombre; el índice de suicidios femeninos no llega a la mitad de los masculinos.

 

En algunas sociedades de las que se tienen datos concretos -por ejemplo en Estados Unidos- se aprecia un crecimiento en el número de suicidios de jóvenes. Así se pasa -para las personas comprendidas entre los 15 y 24 años- de un índice de 6.5 por 100 mil en 1900 a un índice de 19 en 1971.

 

Cualquier muerte es difícil de entender y aceptar, pero escuchar que jóvenes se estén quitando la vida me lleva necesariamente a preguntarme ¿por qué?, ¿qué está pasando?, ¿qué está fallando?, ¿qué les está faltando en su vida?... ¡Qué contradicción tan grande! Siempre que pensamos en "juventud", pensamos en energía, bríos, optimismo; suele ser la etapa de la vida más creativa, más motivadora, más emotiva, cuando tenemos mil planes y proyectos por realizar.

¡Qué contradicción tan grande! Juventud igual a vida y sin embargo ¿cuántos suicidios?

 

Causas del suicidio

 

Para suicidarte necesitas más que un motivo. Necesitas fuerza de voluntad. A veces consideramos que una persona que se suicida es por debilidad, porque quiso darle solución a sus problemas apretando la válvula de escape... Sin embargo, creo que necesitas ser una persona muy valiente y coherente. No cualquier persona se atreve pero volvemos a lo mismo, ¿Por qué se atreve?

 

Anteriormente dijimos que juventud era sinónimo de vida, de ilusiones, de proyectos, etcétera. Pero hay momentos en la vida de las personas, especialmente frente a un problema que si no son bien encausados les pueden llevar a sentir que lo suyo ya no es vida, pues no tienen ningún proyecto, ninguna meta, ningún sentido por el cual luchar y llegan a pensar que sería más coherente de su parte ponerle fin a su amarga vida. Prefieren ser cadáveres reales a cadáveres ambulantes.

 

Está comprobado que más de la mitad de los suicidios siguen o son la culminación de un estado de depresión psíquica. Habría que dilucidar las causas de esa depresión: hay tantas situaciones difíciles en la vida: que un padre de familia pierda de repente su trabajo y no tenga para mantener a sus hijos; que a un joven su novia lo termine sin ningún motivo; cuando molestan demasiado a un niño en la escuela, etcétera. Por ejemplo:

 

"En días pasados estuvo en la ciudad de Guadalajara, Nick Vujicic, una persona que nació sin brazos ni piernas. Su testimonio es increíble, porque además de su incapacidad, tuvo que luchar contra muchas otras adversidades, como la burla de sus compañeros de la escuela, el que todos lo vieran como algo raro, como un fenómeno, hasta el punto que él se consideraba como una carga para los demás.

Y un día, cuando tenía tan sólo diez años, sintió tal depresión que decidió suicidarse... Para no llamar la atención de sus padres, les hizo creer que se tomaría un baño. Así que se fue a su cuarto, llenó la tina con agua y se sumergió. Los primeros dos intentos fueron para ver cuánto tiempo aguantaba sin respirar debajo del agua, pero el tercer intento era con toda la intención de ahogarse. Cuando estaba a punto de conseguir su objetivo, cuenta que se le vino a la mente la imagen de sus padres y de su hermano llorando en su tumba y esa imagen tuvo tanta fuerza que le salvó la vida". Lamentablemente no todas las historias que sufren de esto o cosas parecidas terminan igual.

 

Además, vivimos en un ambiente cultural difundido, en donde la sociedad no ofrece normas, ideales u objetivos dignos de trabajar por ellos. En pocas palabras, los suicidios aumentarían en aquellas sociedades en las que falta un claro sentido de la vida.

 

En aquellas sociedades en las que los hombres tienen un profundo sentido de la religiosidad están mucho menos expuestas al suicidio. Pero donde hay un ambiente materialista de la vida es más propicio para el aumento de los suicidios: al difundirse como ideal humano el hombre que triunfa siempre, el que tiene suficientes medios económicos y puede dar cumplimiento también a las diversas apetencias sexuales, la frustración en estos campos -sea en el período juvenil o en la ancianidad- puede hacer nacer la idea de que se está de sobra.

 

En cambio, cuando la vida no se limita a simples horizontes materiales, es decir, cuando existe un proyecto ético de vida en el que entran realidades espirituales y un concepto claro y verdadero sobre el ser humano, la persona encuentra siempre el sentido de su existencia. La razón principal de este hecho consiste en que el materialismo está estrechamente relacionado con el egoísmo: se quiere tener, poseer para la propia y exclusiva satisfacción.

 

En el caso de los bienes espirituales se da otra lógica: así, la amistad, la solidaridad, la cooperación no pueden basarse en el egoísmo; hacen que la persona salga fuera, y precisamente para dar a los demás lo mejor de sí misma. Este sentido de donación se conecta, en sus raíces más profundas, con el don de la vida, cuyo autor es Dios.

De este modo, una existencia auténticamente religiosa (no rutinaria, no exterior, nacida de la convicción) encuentra siempre el sentido de la vida, su inmenso valor. Por eso, el suicidio se da en personas que no tienen un profundo sentido espiritual de la existencia. Se hace responsable de la felicidad al tener, al poder, sin darse cuenta que esa tarea es responsabilidad de cada uno y no depende de otras personas ni del éxito o fracaso que tengamos.

Juicio ético

La ley moral natural, esa que tenemos impresa en nuestra conciencia y en nuestro corazón y puesta por Dios desde que nacemos, descubre por sí sola la ilicitud del suicidio. El único dueño de la vida es Dios, que la da a cada hombre para que pueda conocerle y darle, sirviendo así a todos los demás hombres, ya que la persona es social por naturaleza. Ninguna vida humana es inútil o poco importante. Cada persona es valiosa por sí misma, por ser lo que es. Por tanto, con el suicidio se atenta contra un derecho divino.

El suicidio se opone de forma clara al instinto de conservación, es decir, a un legítimo amor propio que está en la naturaleza humana y que le mueve a permanecer en el ser, para su bien y para el bien de los demás. Hasta tal punto es esto que la mayoría de los suicidios son achacables a condiciones patológicas, aunque, también en muchos casos, originados por una previa ausencia de sensibilidad moral, de interés real y positivo por el trabajo y por los demás hombres.

 

El suicidio de personas que tienen familia (padres, marido o mujer, hijos) es también un acto de injusticia respecto a esos parientes.

 

La responsabilidad por el aumento de los suicidios -sin quitar la personal que exista en cada caso- está en cierto modo repartida entre los que componen la sociedad. En efecto, todas las opiniones y prácticas que llevan implícitas una falta de respeto a la vida (aborto, eutanasia) crean un ambiente social en el que es más fácil el suicidio. Lo mismo puede decirse de las opiniones vertidas en la prensa, el cine, la literatura, etcétera que presentan el suicidio como "una salida digna" y "más humana" que el trabajo de afrontar con entereza las indudables dificultades de la vida.

 

Con el suicidio se pone en juego la condenación eterna del alma, aunque no se debe desesperar de la salvación eterna de aquellas personas que se han dado muerte, pues Dios puede haberles facilitado por caminos que Él sólo conoce la ocasión de un arrepentimiento salvador. La Iglesia ora por las personas que han atentado contra su vida (Catecismo de la Iglesia católica 2280 a 2283).

Si se comete con intención de servir de ejemplo, especialmente a los jóvenes, el suicidio adquiere además la gravedad del escándalo. La cooperación voluntaria al suicidio es contraria a la ley moral.

 

Trastornos psíquicos graves, angustias, o el temor grave de la prueba, del sufrimiento o de la tortura, pueden disminuir la responsabilidad del suicida.

 

Conclusiones

 

Hay que despertar mucho la confianza en Dios en esas personas que sufren estas tentaciones de suicidio, ayudarles a valorar el don de la vida, el sentido del sufrimiento, a entender que la persona vale por ser quien es, no por lo que los demás digan que se es y estar muy cerca de estas personas con el aliento y la oración de manera que puedan encontrar el sentido a sus vidas.

 

Ayudarles también a ser conscientes de que esta vida tiene sus altas y sus bajas, no podemos esperar que siempre nos vaya bien, eso es una utopía. No hay perfección en la vida. El sufrimiento es una constante en cada persona. Es parte del precio para nuestra salvación.

 

Y como familia debemos generar un ambiente propicio para nuestros hijos, afectivamente sobre todo: que se sientan queridos, valorados, apreciados. Darle a cada uno su espacio necesario y como familia, crear también el ambiente propicio para que todos y cada uno se sientan que ocupan un lugar especial

 

 

viernes, 30 de diciembre de 2011

Cuando vivimos el "síndrome de Pedro"

 

Por Jorge Espinosa Cano

Diciembre de 2011

 

Por miles de años el hombre buscó el sentido de su existencia, de la vida y muerte, su relación con el tiempo y la naturaleza, la explicación a los temas del amor, la libertad y la verdad; de hecho, existieron grandes pensadores en las culturas universales que dieron brillo a la humanidad, pero ésta no encontró a plenitud las respuestas que buscaba.

 

En un rincón apartado del orbe existía un pequeño pueblo que no destacaba por su poder militar o riqueza, pero había sido elegido por Dios –no sabemos la razón– para recibir la revelación de los grandes misterios de la vida por su propio creador.

 

Dios mismo se acercó los hombres a través de los profetas, después por esos actos misteriosos y sublimes que no podemos comprender, no quiso limitarse a un contacto más o menos cercano, sino que decidió hacerlo en plenitud al enviar a su propio hijo, Jesús.

 

Entonces la humanidad recibió más luz que la que habían visto todas las generaciones. Extrañamente, en lugar de recibirlo con alegría y gozo, los poderosos de la época decidieron que su persona, ejemplo y enseñanzas eran un estorbo para lo establecido. Decidieron sacrificar su vida en una cruz, pero en lugar de terminar con su obra ésta se extendió por el orbe y se construyó toda una civilización con base en su doctrina, que es principalmente nuestra cultura occidental.

 

Sin embargo, al aceptar la luz del Evangelio, como su seguimiento implica compromiso, sacrifico y mucho de cruz personal y social, muy pocos aplicaron las enseñanzas de Jesús y el mundo continuó con injusticias.

 

Muchos hombres, por conveniencia o por falta de claridad, se adhirieron a esta lucha revelada por Dios y enarbolando banderas que en principio parecían justas, propusieron soluciones equivocadas e inventaron una sociedad de aparente progreso y libertad a la que llamaron elegantemente laica, pero que en la práctica es antirreligiosa y propicia un regreso al paganismo que se vivía antes de la era de Cristo.

 

Para cumplir sus objetivos se propusieron educar sin Dios y minar las bases de la familia cristiana, del primer tema hay mucho que hablar pero no será tema de esta reflexión. En cuanto a la familia, hay que decir que se ha trabajado tanto en desvirtuar su esencia, que los cristianos no hemos evadido esta influencia y hemos caído, al menos en parte, en la mentalidad de los sin Dios y aconsejamos a los jóvenes con base en el éxito a corto plazo.

 

Y es que la familia, que se encuadra dentro del plan de Dios, no mira sólo al hoy, sino que apunta al destino del fin para el que fue creado, que es la felicidad para toda la eternidad, su esencia está en la misma naturaleza humana y claramente expresada desde el libro del Génesis, donde se dice que Dios los creó hombre y mujer para crecer y multiplicarse y llenar la tierra.

 

Es como lo reafirmó Jesús en el Evangelio, la unión permanente de un hombre y una mujer que se entregan plenamente por amor hace que Dios les confía lo más preciado, ser sus colaboradores para continuar su labor creadora con la mayor bendición que puede recibir una persona: un hijo.

 

Él no estipula en ningún lugar de las Escrituras que el matrimonio sea solamente una fuente de placer mutuo, mucho menos una sociedad económica para elevar el nivel de vida de los contrayentes y disfrutar sin mayor limitación que la que puedan obtener con sus ingresos o tarjetas de crédito; ni tampoco ver a los hijos como un accidente o un accesorio que se puede adquirir cuando más conveniente parezca.

 

El amor se va fortaleciendo con la lucha diaria y la responsabilidad compartida por los esposos, y los hijos no son un obstáculo, al contrario son un aliciente para el fortalecimiento del amor. Lo que pasa es que el síndrome de Pedro nos afecta continuamente a los cristianos; es decir, alentamos a Jesús para que sea Rey, pero cuando nos habla de esfuerzo, sacrificio y de cruz, en seguida lo tratamos de convencer que no es por ahí lo que queremos escuchar.

 

Sin embargo, Pedro comprendió su error y fue después ejemplo de entrega hasta morir de forma similar a la de su maestro.

 

Pero no se trata aquí de hablar de una disertación teórica sino de ir al mundo práctico y ver lo que está pasando: hoy en día se dice a las parejas, disfruta primero y ya llegará el tiempo de casarte; después les decimos, consolida tu matrimonio antes de tener hijos; diviértete y luego ya tendrás tiempo para ser padre, y aunque suena bonito y conveniente tenemos el mayor índice de fracasos matrimoniales, divorcios e hijos desdichados.

 

Jóvenes universitarios con títulos, maestrías y muy buena posición económica aparentemente tienen el mundo a sus pies, pero fracasan una y otra vez, y son absolutamente infelices. Se vuelven a casar y repiten la dosis de infelicidad.

 

Otros hacen gala de sus logros económicos gracias a que no tienen hijos y miran con cierto desdén a los que "tienen que cuidar a sus niños", el futuro que les espera a los primeros será muy triste cuando se encuentren solos. Quienes vivieron modestamente y sacrificaron muchas cosas, recibirán el afecto de sus pequeños, o hasta en el futuro podrán ser llamados "abuelo o abuela", que es una de las más dulces recompensas que se puede tener...

 

Jóvenes, no se dejen engañar por el canto de las sirenas del placer sin responsabilidad que proporciona felicidad a corto plazo sin visión de eternidad. Adultos, asumamos nuestra responsabilidad aconsejando con la sabiduría no propia sino de Cristo, aunque seamos duramente criticados por la hedonista sociedad actual.

 

La época navideña nos da la oportunidad de retomar la conciencia que la venida de Cristo no es solamente regalos y ostentosos adornos y árboles de Navidad, es la oportunidad de reflexionar qué tanto queremos acercarnos al portal de Belén como los pastores y los magos, para en verdad adorar a ese niño que es la fuente de la verdad eterna o tan sólo como Herodes, para destruirlo y que no se entrometa con sus enseñanzas en nuestra cómoda vida y placentera sociedad.

 

Que 2012 no sea un año como si viviéramos antes de Cristo, sino que esté lleno de su amor.

 

 

martes, 27 de diciembre de 2011

La Verdadera Historia de Santa Claus o Papá Noel

La festividad de Navidad tiene su fundamento en el nacimiento del Niño Jesús, sin embargo, en la mayoría de las culturas occidentales se tiene la costumbre de esperar en la misma fecha la llegada de Santa Claus con los regalos. En esta ocasión especial quiero compartir contigo...

 

El gran protagonista de nuestra actual Navidad es Papá Noel. Fue obispo de Asia Menor en el siglo IV, santo en buena parte de Europa desde la Edad media, y gnomo en el Nueva York de mediados del siglo XIX. El proceso de metamorfosis, que llevó al obispo Nicolás de Asia Menor, al gordinflón barbudo vestido de rojo y blanco, que le trae regalos a los niños, es tan o más fantástico y apasionante que su propia leyenda.

 

San Nicolás vivió durante el siglo IV en Ptara, en el sudoeste de la actual Turquía. Fue ordenado sacerdote de joven y, falleció siendo arzobispo de Myra. Fue llamado obispo de los niños, por su amor a los pequeños y se hizo muy popular por su gran generosidad y amabilidad con los más necesitados y los niños, a quienes hizo beneficiarios de su fortuna personal. Su fama se extendió más allá de las fronteras de su región y comenzó a ser protagonista de gran cantidad de leyendas. Se le atribuyeron, desde salidas nocturnas para repartir regalos entre los necesitados, hasta milagros como calmar una terrible tempestad o resucitar a un marinero egipcio.

 

Pero su fama se extendió cuando sus huesos fueron robados de Myra, por unos marineros que lo llevaron a la ciudad italiana de Bari. Apenas llegó allí, ya empezó a obrar milagros y su fama voló como el viento por toda Europa.

Desde mediados del siglo XIII, San Nicolás repartía los regalos y juguetes durante la noche del 5 al 6 de diciembre, pero después de la Contra Reforma católica (1545-1563), surgió otro personaje, Christkind, el niño Jesús, que repartiría regalos en el día de Navidad. El avance de la tradición de los regalos del niño Jesús, forzó a que San Nicolás pasara a entregar sus regalos el día 25. La adorable misión de repartir regalos a los niños en Navidad fue adoptada por toda Europa, y el personaje encargado de hacerlo, fue desarrollándose a partir de la figura básica del San Nicolás medieval, mezclada con las diferentes leyendas locales (como los gnomos, el padre invierno nórdico, la bruja buena italiana y muchos otros más). Pero nuestro gordinflón actual vendría de la mano de holandeses y neoyorquinos.

 

La tradición de San Nicolás arraigó de forma especialmente intensa en Holanda, a partir del siglo XIII. Se le llegó a nombrar santo protector de Amsterdam. Por aquellos días se le representaba vestido con ornamentos eclesiásticos, con barba blanca, montando en un burro, y llevando un saco o cesta con regalos para los niños buenos, y un manojo de varas para los niños desobedientes. Más tarde, hacia el siglo XVII, solía llegar en un barco llamado Spanje (España), esta vez con un caballo blanco, siempre acompañado por su fiel sirviente musulmán Zwarte Piet (Pedro el Negro), un sonriente personaje que llevaba un saco lleno de golosinas, que era lo suficientemente grande como para que, cuando se quedara vacío, pudiera meter en él a todos los niños que se habían portado mal durante el año para llevárselos a España (un castigo horrendo para la época, ya que estaban en guerra con este país).

 

Esta tradición familiar de San Nicolás, traspasó el Atlántico, en el siglo XVII, junto a los colonos holandeses que se instalaron en la prometedora costa este de Norteamérica. Los holandeses fundaron Nueva Amsterdam, en la isla de Manhattan, que luego sería Nueva York. En este traspaso, Pedro el Negro se quedó en el viejo continente, ya que desaparece de los festejos posteriores.

 

Washington Irving, amante del folclore europeo, escribió su Historia de Nueva York en 1809 y en ella describe la supuesta llegada del santo, cada víspera de San Nicolás (6 de enero). Lo describe ya sin ropas de obispo y sin el caballo blanco para llegar en un corcel volador. Este relato se hizo tan popular, que todos, incluso los colonos ingleses, festejaron la celebración holandesa. El nombre se derivó de San Nicolás, Sinterklaas o Sinter Klaas hasta acabar pronunciándose como Santa Claus por los angloparlantes.

 

El siguiente paso en la transformación definitiva de San Nicolás en Santa Claus ocurrió el día 23 de diciembre de 1823, cuando apareció un poema en un diario de Nueva York, titulado: "Un relato sobre la visita de San Nicolás". Sólo hasta 1862 se supo que lo había escrito Clement C. Moore, profesor de estudios bíblicos en Nueva York. En este poema se ensalzó el componente mágico del San Nicolás de Irving y lo hizo más creíble. Cambió el trineo tirado por un caballo volador por uno tirado por renos. Lo describió como un tipo alegre, rechoncho y de pequeña estatura, asimilándolo a un gnomo.

 

Y lo más decisivo, fue que Moore situó la llegada de Santa Claus, en la víspera de Navidad. La imagen del gordo Santa Claus la detalló al máximo el dibujante Thomas Nast, que por Navidad publicó ilustraciones de Santa Claus en la revista Harper´s de 1860 a 1880. Nast añadió detalles, como la ubicación del taller de Santa, en el polo norte, y su vigilancia sobre los niños buenos y malos de todo el mundo. Fue él quien lo vistió de rojo y le dio vestuario de pieles.

 

A fines del siglo XIX y principios del XX, la costumbre del San Nicolás reinventado en Nueva York, se fue extendiendo por casi toda Europa. Fundó sus bases en Gran Bretaña, llamándose allí, Father Christmas o Padre Navidad. De ahí pasaría a Francia, en donde adoptaría el nombre de Père Noël o papá Navidad, del cual deriva Papá Noel, como se le conoce en España y gran parte de Hispanoamérica. En realidad no hizo más que readaptarse a las antiguas costumbres de San Nicolás u otros repartidores de regalos locales.

 

Pero finalmente fue Coca-Cola la que le dio su actual aspecto en el año 1931. Esta empresa le encargó a Habdon Sundblom, que remodelara el Santa Claus de Thomas Nast, para la campaña publicitaria de Navidad de ese año. Creó un Santa Claus más alto, todavía más gordinflón, aunque más simpático, con un rostro bonachón, de ojos pícaros, chispeantes y amigables, con pelo blanco, larga barba y bigote blanco, sedoso y agradable. La vestimenta mantuvo los colores rojo y blanco, pero su traje se hizo más lujoso y atractivo.

 

A la imaginación de todas estas personas y pueblos, debemos nuestro actual repartidor de regalos. Todos sabemos que vive en el Polo Norte, con muchos duendes que lo ayudan a fabricar todos los juguetes que le piden los niños del mundo, y que reparte los regalos en un trineo volador tirado por siete renos: Bailarín, Saltador, Zalamero, Bromista, Alegre y Veloz, todos ellos liderados por Reno, el de la nariz roja, que fue el último en integrarse al grupo. Nadie pone en duda que este trineo pueda volar, ya que Papá Noel siempre echa delante del mismo el misterioso polvo de estrellas, que facilita su deslizamiento por el aire.

 

Independientemente del origen y de si las crees o no, creo que estas historias fantásticas crean una atmósfera mágica que nos envuelve en estos días, ¿no lo crees así?

 

COLEGIO DE INGENIEROS CIVILES DE MEXICO

 

CODIGO DE ETICA PROFESIONAL

 

 

El Colegio de Ingenieros Civiles de México, constituido en Asamblea General, a propuesta de la Junta de Honor y tomando en cuenta:

 

  1. Que el Ingeniero Civil puede practicar la profesión gracias a la oportunidad que le brindó el pueblo mexicano.
  2. Que el proceso de desarrollo económico y de evolución social de la nación mexicana requiere de la participación, con pleno sentido de servicio, de quienes están mejor preparados.
  3. Que en desarrollo de su actividad profesional el Ingeniero Civil necesita dirigir a grupos de personas, con la responsabilidad que ello implica.
  4. Que su actividad profesional debe estar encaminada directamente al óptimo aprovechamiento  de los recursos en beneficio de sus semejantes.
  5. Que un conjunto de normas de conducta no puede sustituir a los principios de moral de cada persona ni aquellos sobre los que se sustenta la sociedad.

 

Establece el siguiente

 

CODIGO DE ETICA PROFESIONAL

 

             I.      El Ingeniero Civil ejercerá su profesión teniendo siempre presente que deberá servir primordialmente a la sociedad mexicana de la que forma parte.  Pondrá todo su esfuerzo para lograr el mejoramiento del nivel de vida de las mayorías, para lo cual deberá estar siempre enterado de las características de nuestro país, de los aspectos determinantes de la vida nacional y deberá estar dispuesto a cumplir las misiones que se le asignen en las áreas rurales.  Cumplirá estrictamente las disposiciones legales relacionadas con el ejercicio de su profesión, en especial las relativas al servicio social.

          II.      El Ingeniero Civil reconocerá que debe a la institución educativa en donde realizó sus estudios, el prestigio profesional y su ligar en la sociedad.  Consecuentemente, prestará todo el apoyo moral y material a su Alma Mater, impartiendo la cátedra, externando su opinión respecto a programas y planes de estudio y participando en aquellos actos que contribuyan a darle prestigio.

       III.      El Ingeniero Civil prestará toda la colaboración necesaria para el fortalecimiento de las organizaciones profesionales a las que se afilie.   Conciente de la importancia de los cargos directivos, emitirá su voto en las elecciones a que se le convoque, desempeñará eficientemente los cargos para los que sea electo y cumplirá con diligencia las comisiones que se le asignen.  Sólo el previo cumplimiento de sus obligaciones gremiales, le dará derecho a censurar, siempre con espíritu constructivo, a los directivos de dichas organizaciones.

       IV.      El Ingeniero Civil le debe respeto a la persona y al trabajo de sus compañeros de profesión.  Consecuentemente, evitará lesionar el buen nombre y prestigio profesional de sus colegas ante clientes, patrones y trabajadores; no someterá a subasta sus honorarios ni competirá en la prestación de servicios profesionales disminuyendo el justo monto de sus emolumentos, o aprovechando el previo conocimiento de los solicitados por un colega.

          V.      El Ingeniero Civil actuará ante cada cliente con absoluta lealtad y discreción, poniendo a su servicio todos sus conocimientos y capacidad profesional.  Cuidará celosamente los intereses de su cliente y sólo aceptará la retribución convenida con éste; no compartirá sus honorarios no aceptará dádivas o favores que puedan influir en sus juicios.

       VI.      Cuando ocupe un puesto remunerado, ya sea en el sector público o en el privado, el Ingeniero Civil pondrá especial cuidado en vigilar los intereses de la entidad para la que trabaje, actuando siempre bajo las directrices que le sean fijadas por sus superiores; respetará y hará respetar su posición y su trabajo; si discrepara de sus superiores tendrá la obligación de externar  ante ellos, las razones de su discrepancia y si convence o es convencido preferirá dejar la posición que ocupa antes de actuar con deslealtad.  Asimismo, pondrá especial cuidado en evitar ofrecer, solicitar o aceptar compensación alguna, con objeto de influir en negociaciones de cualquier índole aprovechando las ventajas de su puesto.

    VII.      El Ingeniero Civil será inflexible en la aplicación de las normas de protección a los trabajadores y empleados como colaboradores en una tarea común y les proporcionará como mínimo, las prestaciones que las leyes fijen, procurando además su mejoramiento material, social y cultural.

 VIII.      El Ingeniero Civil debe tener plena conciencia de que los conocimientos obtenidos en las aulas, previamente a la obtención del título, no proporcionan una preparación permanente y definitiva para el ejercicio profesional, sino que éste requiere, constantemente, del empleo de nuevas técnicas y procedimientos.  Consecuentemente, deberá esforzarse en mantener al día sus conocimientos relativos a la especialidad que practique.  Procurará intercambiar y publicar sus experiencias, dictar conferencias y en general, desarrollar aquellas actividades que tiendan a mejorar el nivel profesional de sus colegas, en especial de las nuevas generaciones.

       IX.      El Ingeniero Civil respetará su profesión y la ejercerá con entusiasmo, seriedad, dedicación y responsabilidad.  Evitará anunciar sus servicios en lenguaje autolaudatorio, exagerar la importancia de su intervención, prestar su nombre para anunciar productos con fines comerciales y actuar de cualquiera otra manera que afecte el honor, integridad y dignidad profesionales.

          X.      El Ingeniero Civil expresará su opinión profesional y rendirá informes, dictámenes y peritajes, sólo cuando considere poseer los conocimientos necesarios para ello.  Aceptará sus propios errores y se abstendrá de distorsionar o alterar hechos y situaciones, con objeto de justificar su posición.  Si su criterio, proposiciones u opiniones profesionales no fueren tomados en cuenta no obstante de haber sido solicitados, deberá señalar claramente las posibles consecuencias y, en su caso, notificar a las autoridades competentes cuando se ponga en peligro la seguridad pública.

 

 

 

 

domingo, 25 de diciembre de 2011

MENSAJE DE NAVIDAD

 
Santa Navidad y Fructífero Año Nuevo
ZENIT felicita a sus lectores, benefactores y donantes
 

Era el hijo de Dios y tenía el universo como hogar, pero decidió nacer en un pesebre.

 

Ser supremo y perfectísimo, decidió nacer pequeño y limitado en el vientre de María.

 

Los hombres se dirigían e invocaban a los dioses paganos, por eso cuando él reveló quién era y porqué fue enviado entre la gente, no le creyeron. No se había oído nunca de un Dios que fuese a buscar a los hombres, para recordarles que habían sido hechos por amor y para amar.

 

Podía acabar con sus enemigos, en cambio enseñaba a perdonar incluso a quienes querían matarle.

 

Era un Dios tan bueno, que no había afligido, pobre o enfermo al cual no se acercara. Para todos tenía palabras de amor y consuelo. Estaba tan enamorado de la humanidad que sufrió todos los dolores de la Pasión para lavar nuestros pecados.

 

De este modo, salvó incluso a aquellos que quisieron crucificarlo. Su Nacimiento y su Resurrección han revolucionado la historia y son la razón de nuestra infinita esperanza.

 

Y es este sentimiento de gratitud y de amor el que queremos difundir por el mundo.

 

Deseamos a ustedes y a sus familias, una Santa Navidad y un Año Nuevo colmado de gracias.

 

Cuenten por encima de todo, con nuestras oraciones.

 

El equipo y la redacción de ZENIT

 

jueves, 15 de diciembre de 2011

El gran valor de las PYMES

 

Por:México Emprende

Fuente: Yoinfluyo.com

 

La economía y el dinero fluyen en el mundo gracias a las diversas actividades productivas generadas por las Pequeña y Medianas Empresas, las cuales a través de los bienes y servicios que ofrecen ayudan a mejorar el nivel de vida de la sociedad al tiempo de ser una fuente importante de sustento de miles de familias.

 

 

         El dinamismo de la economía mundial no podría desarrollarse eficientemente si no existieran las pequeñas y medianas empresas (pymes), a través de las cuales se ofrecen un sinnúmero de bienes y servicios además de que se generan empleos y se logra un mejor nivel de vida en el entorno en donde estas se desarrollan.

 

La creación de un negocio responde, en primera instancia, a satisfacer las necesidades económicas de quien se propone a crearlo, para ello arriesga su dinero, invierte su tiempo y trabaja en concretar una empresa con la que espera obtener ganancias mucho mayores que si tuviese un empleo.

 

Pero también es un modo de realización productiva y profesional pues independientemente del giro y tamaño del negocio, el empresario que lo pone en marcha tiene en mente que sea un canal a través del cual la sociedad reciba buenos servicios o productos que al hacerlos sentir cómodos produzca un bienestar que los haga sus clientes y que los recomiende con más personas, lo cual a su vez se traduce en mayores ventas y ganancias.

 

PEQUEÑOS GRANDES ENGRANES DE LA ECONOMÍA

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Gracias a la existencia de las pymes la economía se mueve, y el dinero que generan las diversas actividades realizadas por las mismas llega a un gran número de familias, lo que no podría suceder si estas no existiesen.

Las pymes son negocios familiares, cooperativas, talleres artesanales o comercios que están legalmente constituidas, cumplen con la normatividad del lugar donde se ubican así como la del giro al que pertenecen, además de pagar impuestos y crear empleos, todo ello en beneficio de la economía del país y por ende de todos los mexicanos.

Ser empresario es un gran reto, para asumirlo es indispensable contar con el apoyo de quienes están completamente involucrados en estas actividades y tienen los conocimientos y herramientas que pueden facilitar el camino tanto a quienes ponen en marcha un negocio como a quienes ya lo tienen.

 

LA PYMES DAN SALUD FINANCIERA AL PAÍS

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En nuestro país 35% del Producto Interno Bruto (PIB) es generado por las pequeñas y medianas empresas, además de que estas mismas dan empleo a 7 de cada 10 personas, por lo que conforman un pilar de la economía nacional.
Debido a la importancia y potencial de desarrollo que representan las micro, pequeñas y medianas empresas en México, es fundamental que quien desea iniciar un negocio lo haga con la mejor orientación y apoyos que requiere en específico, a fin de que aproveche todas las oportunidades.

 

La trascendencia de este sector es tal que actualmente existen profesionales que conocen todos los vericuetos a los que un pequeño empresario se enfrenta y sabe los mecanismos que debe utilizar para salir avante de dificultades que de no contar con un adecuado tratamiento podría representar graves pérdidas e inclusive atentar contra la existencia de su empresa.

 

En México Emprende tomamos muy enserio a tu negocio por eso contamos con los mejores especialistas que entienden tus necesidades, te asesoran y ofrecen programas individuales de apoyo y financiamiento para ayudarte a desarrollar una nueva empresa, o bien si ya está en marcha tu negocio pero tienes problemas, te ayudamos a reconocer aquello que no está funcionando a fin de que no se descarrile tu empresa y retomes los rieles correctos. Pero si lo que deseas es que se fortalezca y crezca aún más tu negocio, también te acompañamos.

 

Porque las pymes son fundamentales para el desarrollo económico, social y humano de México, es necesario incentivarlas, fortalecerlas y que cada vez más mexicanos se involucren en este sector, ya sea creando nuevos negocios o siendo parte de ellos.

 

Del desarrollo de los pequeños y medianos negocios que existen depende en gran medida la salud del país, en México Emprende estamos convencidos de ellos y comprometidos con quienes conforman este importante sector.

 

El Concierto

El siguiente video es de la película "El Concierto", basado en la historia real en Rusia, en 1980, cuando el director, Andrei Filipov y algunos músicos de la orquesta del Bolshoi fueron despedidos por razones políticas.

 

El director de la orquesta para sobrevivir financieramente acepta la posición de portero del teatro y un determinado día, haciendo la limpieza de la oficina del director del teatro, intercepta un fax del famoso Teatro Chatelet de Paris invitando a la orquesta a tocar allí, sin saber que la orquesta se ha deshecho temporalmente.

 

Entonces viene a la mente del director la idea de reunir a los músicos despedidos a presentarse en París, como si fuera la Orquesta completa del Bolshoi.

 

Amor, acción, pasión, traición.

 

Aquí viene la maravillosa e impresionante interpretación en la escena final de la película...

 

Disfrutémosla

 

http://www.youtube.com/embed/OTUfpkIq3cI

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