martes, 15 de diciembre de 2009

Finalmente el Presidente Calderón propone

 

Por: Antero Duks

Diciembre / 2009

 

El presidente de México, Felipe Calderón, propuso una "profunda" reforma política en la que destaca la reelección inmediata para legisladores federales y alcaldes, lo que no está permitido desde 1933, y la disminución del número de diputados y senadores.

 

Además, Calderón planteó que los ciudadanos en México puedan presentar candidaturas independientes sin necesidad de estar afiliados a un partido, y que la elección presidencial vaya a "segunda vuelta" si un candidato no logra obtener la mayoría absoluta en la primera.

 

Durante un anuncio en la Residencia Oficial de Los Pinos, el mandatario aseguró que esta propuesta, que supone una reforma de la Constitución del país, "representa la transformación más profunda que se haya planteado para las instituciones representativas y de Gobierno en mucho tiempo".

 

A juicio del gobernante, los cambios buscan "abrir las puertas a los ciudadanos, a su iniciativa, a su capacidad de decisión y a sus candidaturas. Se trata de fortalecer nuestro sistema de partidos, pero a la vez la expresión y la decisión ciudadana".

 

"Los ciudadanos no están satisfechos con la representación política" y "perciben una enorme distancia entre sus necesidades y la actuación de sus gobernantes", aseveró el jefe de Estado.

 

El plan de reforma política da libertad a los congresos de los 32 estados que integran el país para que establezcan la elección consecutiva, hasta por doce años, de alcaldes, jefes de alcaldías menores y miembros de los ayuntamientos.

 

Ello le permitirá a esos funcionarios "impulsar programas de gobierno de gran aliento" en temas como infraestructura y reformas a los cuerpos policiacos, sostuvo el presidente mexicano.

 

Asimismo, la reforma política propone la elección consecutiva hasta por doce años de los legisladores federales, lo cual fortalecerá la "capacidad del ciudadano de vigilar y evaluar el trabajo de sus representantes, al colocar la gestión de quien ocupa el cargo en el centro de la contienda electoral".

 

De otra parte, Calderón pretende reducir el número de legisladores del Congreso mexicano: de 500 a 400 el número de diputados federales, y de 128 a 96 el de senadores.

 

El mandatario, quien llegó al poder en 2006 tras ganar los comicios con una diferencia de 0,56% de los votos, propuso también que las elecciones presidenciales vayan a "segunda vuelta" cuando uno de los candidatos no logre una mayoría absoluta en la primera.

 

Actualmente, un partido político en México mantiene su registro, lo que lo faculta para recibir financiación pública, cuando en las elecciones presidenciales obtiene al menos el 2% de los votos, lo que el mandatario busca aumentar a 4% para "garantizar una mayor representatividad social de los partidos".

 

Adicionalmente, el gobernante desea crear la figura de las "iniciativas ciudadanas" por medio de las cuales, las personas puedan proponer iniciativas de ley ante el Congreso.

 

Otro de los puntos contenidos en el plan de reforma, es el de las candidaturas políticas independientes para "todos los cargos de elección popular", que garantizará el derecho de "todos los ciudadanos a ser votados".

 

 

Finalmente, el presidente planteó el instrumento de las "iniciativas preferentes" para que cuando el Ejecutivo presente una iniciativa de ley que sea posteriormente rechazada por el Congreso, esta pueda ser aprobada mediante un referendo popular. EFE

 


«El respeto a la ley enaltece nuestro espíritu»

Difundir el amor de Cristo a través de Facebook

 

Por: Querien Vangal

Noviembre / 2009

 

La Iglesia en Australia propone involucrarse, pero con cuidado

 

La Iglesia en Australia ha destacado su deseo de aprovechar las redes sociales de internet como vía para transmitir el amor de Jesucristo, aunque ha recomendado tomar precauciones en algunos aspectos.

 

La Conferencia Australiana de Obispos Católicos aprobó un protocolo sobre redes sociales durante su última asamblea plenaria, celebrada en Sydney del 23 al 27 de noviembre.

 

Los obispos citan a Benedicto XVI, que ha destacado que las tecnologías de la comunicación tienen un "potencial extraordinario" y pueden considerarse "verdaderamente como un regalo a la humanidad".

 

Pero al aprovechar las oportunidades de las redes sociales, los obispos señalan que los representantes de la Iglesia "necesitan ser conscientes de los límites apropiados y de las actividades cuando comunican en nombre de la Iglesia en un entorno on-line".

Amigos

 

El protocolo del episcopado australiano aclara que, tanto on-line como offline, el respeto a la dignidad humana debe ser prioritario.

 

Los obispos enumeran también una serie de observaciones para ayudar a todos, desde obispos hasta jóvenes sacerdotes, a tomar medidas de precaución.

 

Por ejemplo, el protocolo destaca el dilema de tener un perfil público o personal en MySpace o en Facebook.

 

Indica que con un perfil personal, puede haber "una manera de controlar quién aparece en la página de una persona como "amigo".

 

En cambio, añade el protocolo, con un perfil público, no hay control sobre "quien aparece como "fan" en tu página, y tiene la ventaja de que se entiende que "fan" es distinto a "amigo" y no implica aceptación o rechazo.

 

La conferencia episcopal estipuló que los trabajadores de la Iglesia deberían pedir permiso al obispo para dar de alta un perfil personal en el que aparecen como "amigos" aquellos sobre los que tiene una responsabilidad pastoral.

 

"Es conveniente que las personas tengan mucho cuidado y juicio al aceptar solicitudes de amistad de personas sobre las que tienen responsabilidad pastoral, especialmente personas jóvenes -recomienda el protocolo-. Así, pueden mantenerse los límites apropiados".

 

 

"La moderación en las actividades oficiales de la Iglesia en las redes sociales es crucial", afirmaron los obispos.

 

Y añadieron: "Los comentarios groseros, despectivos o incluso intimidatorios deberían ser inmediatamente retirados".


No excluir


Finalmente, la conferencia episcopal indica una cuestión que a veces se pierde en el debate, titulada "la brecha digital"

 

Los obispos afirman que es importante para todas las entidades de la Iglesia, y particularmente las que actúan en el ministerio con jóvenes, "no reducir los medios de comunicación exclusivamente a las redes sociales".

 

El protocolo explica que "hacer esto podría excluir a los pobres: aquellos que no pueden permitirse un ordenador, que viven en localidades remotas con un difícil acceso a internet, los que luchan contra el analfabetismo o los que se enfrentan a otros desafíos que les sitúan fuera del mundo on-line".

 

"Ir a la Iglesia y oír hablar a otros sobre sus experiencias en las redes sociales puede dar una profunda sensación de aislamiento a los que no están en condiciones de participar", advierten los obispos.

 

Y añaden: "Las redes sociales deberían ser sólo uno de los varios métodos de comunicación que usamos para invitar a las personas a estrechar su relación con Jesucristo".

 


«El respeto a la ley enaltece nuestro espíritu»

martes, 8 de diciembre de 2009

Un hijo con discapacidad, ¿bendición o castigo?


 Por: Cirze Tinajero

Diciembre / 2009

 

Cuando se planifica la llegada de un hijo se espera que sea un niño sano, al que veamos crecer y desarrollarse de la manera más normal, que con el tiempo aprenda a caminar, hablar, leer e interactuar con otros pequeños.

 

Pero cuando el tan esperado y querido niño o niña presenta una discapacidad, la familia experimenta un sentimiento de pérdida por el hijo que se esperaba y no llegó. Peor aún, se cree que es lo peor que como familia les pudo haber pasado, que es una mala broma del destino y que serán mal vistos en la sociedad.

 

Es decir, las reacciones ante un integrante con capacidades diferentes, son variadas; van desde el dolor, la culpa, el enojo, la búsqueda de segundas opiniones médicas, hasta –lamentablemente– casos en donde los padres creen que lo mejor hubiera sido que su hijo no hubiera nacido.

Pero la realidad es que el nuevo integrante de la familia es otro ser humano, con los mismos derechos que cualquier otro, y merece la oportunidad de tener una vida plena, llena de amor, cariño y de una familia que lo apoye.

 

Para ello, es necesario creer en el pequeño, tener fe en que el hecho de ser diferente no es un impedimento para que obtenga éxito; recordemos que hay cientos de deportistas y empresarios con discapacidad que han sabido desarrollarse y triunfar en sus respectivas profesiones.

Pero, sobre todo, la familia debe estar dispuesta a trabajar con la persona con capacidades diferentes y avanzar poco a poco. Se debe aprender a sacar lo mejor de él mismo, e inculcarle la idea de que puede actuar sin limitantes (pues aunque sabemos que existen, con el tiempo se descubrirán); tener la disposición de pedir ayuda profesional; y aprender a comunicar sentimientos y evaluar éxitos.

 

Cuando la familia acepta al niño con su discapacidad, se liberan de los sentimientos de culpa y comienzan a darse cuenta de la bendición que un pequeño con estas características conlleva; es entonces cuando la armonía crece en el hogar.

 

Además, no debemos olvidar que la visión que tenemos como sociedad de las personas con discapacidad física ha variado con el paso de los años, anteriormente se les veía como personas relegadas en el hogar, sin posibilidades de socializar y mucho menos de desarrollarse en el ámbito laboral. Sin embargo, hoy en día ya hay miles de organizaciones civiles que apoyan y prestan ayuda a esta causa.

 

Es verdad que tener en la familia un integrante con capacidades diferentes no es fácil, pero tampoco es un castigo, de hecho es una bendición que trae bajo el brazo cientos de enseñanzas de vida. Significa que la situación será diferente e implicará un esfuerzo mayor, pero con perseverancia éste se verá gratificado satisfactoriamente.

 

 

 «La ley disciplina nuestro cotidiano vivir»

 





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Un ateo defiende la religión

Por: Querien Vangal

La Iglesia católica es una de las mayores fuerzas del mal en el mundo, al menos es lo que afirma el ateo Richard Dawkins. Este es sólo el último de sus muchos ataques contra la religión y Dios.

Sus observaciones se publicaban el 23 de octubre en la sección de religión de la página web del Washington Post, al ser preguntado sobre la medida de la Iglesia católica de facilitar la entrada a los anglicanos.

Siguen adelante las polémicas de los últimos años sobre la religión en libros y comentarios. Un reciente debate en Londres, sobre la afirmación de que la "Iglesia católica es una fuerza para bien en el mundo", atrajo más de 2.000 personas, informaba el 23 de octubre el Catholic Herald.

Stephen Fry y Christopher Hitchens, que defendieron la afirmación contraria, obtuvieron una sustancial victoria contra sus oponentes – Ann Widdecombe, parlamentaria del partido conservador, y el arzobispo Onaiyekan de Abuja, Nigeria – obteniendo 1.876 votos contra 268.

Otro ejemplo reciente viene de Australia donde la columnista Catherine Deveny sentó a Dios en el diván del psiquiatra y proclamó que: "Dios tiene un desorden de personalidad narcisista".

En un artículo suyo publicado el 2 de septiembre en el periódico Age, Deveny afirmaba que Dios sufre de "sentimientos de grandeza", y una "obsesión con fantasías de éxito", junto con una "carencia de empatía" y "comportamiento arrogante".

A su vez, la ofensiva de los ateos ha dado lugar a numerosos libros que defienden a Dios y a la religión institucional. Un paso interesante en el debate viene de un libro recientemente publicado por alguien que no cree en Dios pero, aun así, defiende la religión.

Le ha ido mejor

En "An Atheist Defends Religion: Why Humanity is Better Off with Religión Than Without It" (Un Ateo defiende la Religión: Por qué a la Humanidad le ha ido mejor con la Religión que sin ella) (Alpha Books), Bruce Sheiman ofrece una nueva perspectiva al enfrentamiento entre creyentes y ateos.

La "cuestión de Dios" puede no resolverse satisfactoriamente para ambas partes, reconoce, pero lo que Sheiman precisa que hay que hacer es considerar el valor de la religión en sí misma. No busca probar la existencia de Dios, sino defender la religión como institución cultural.

En cuanto a sus opiniones personales, Sheiman explica que él no es una persona de fe, pero no "niega a Dios de forma ostentosa". Se describe a sí mismo como un "aspirante a teísta" porque "la religión proporciona una combinación de beneficios psicológicos, emocionales, morales comunes, existenciales e incluso de salud que ninguna otra institución puede reproducir".

La mejor manera de dejar a un lado de modo convincente el ateísmo, explica en la introducción a su libro, no es mediante argumentos que intenten probar la existencia de Dios, sino demostrando la aportación duradera de la religión.

"Las fechorías de la religión pueden dar para una provocativa historia, pero las buenas obras diarias de miles de millones de personas son la verdadera historia de la religión, que ha ido a la par del crecimiento y prosperidad de la humanidad", afirma Sheiman.

Uno de los modos en que nos beneficia la religión es dando significado a nuestras vidas, observa Sheiman. Somos conscientes de vivir en un mundo de gran poder y potencialidad, pero en contraste con los animales que sólo viven en una relación utilitaria con el mundo, los humanos son conscientes de que este mundo existe a parte de ellos mismos.

Sheiman cuenta algunos ejemplos de cómo las sociedades primitivas buscaban dar sentido a sus vidas en medio de un mundo más extenso por medio de la religión. Sus mitos y rituales ayudaban a aquellos pueblos a conectar las realidades mortales con lo eterno y espiritual.

En el mundo moderno la ciencia ha reemplazado en muchos casos a la religión en términos de explicación del mundo y del universo, pero Sheiman apunta que, aunque podamos aceptar lo que la ciencia dice sobre cómo funciona el universo, esto no nos explica lo que significa para nuestras vidas.

En otras palabras, cómo funciona el mundo no es lo mismo que por qué funciona el mundo. En nuestro impulso por descubrir lo que Sheiman denomina verdad en minúscula – hechos y conocimiento – hemos sacrificado la verdad con mayúscula – significado y propósito.

Naturaleza moral

Otro aspecto de la religión es la moralidad. Está claro que la gente puede ser moral sin la religión, afirma Sheiman, pero también es evidente que la religión hace a la gente buena. De hecho, afirma, los seres humanos muestran un comportamiento ético que va más allá del poder explicativo de la cohesión del grupo.

Sheiman cita investigaciones que demuestran cómo la actividad religiosa se asocia con una mayor interacción social. Al mismo tiempo que la religión construye la comunidad, también fomenta la moralidad, añade.

Esto lo hace a través de la comprensión de que la acción moral es el camino para una unión con Dios y de que tenemos una especie de contrato moral por el que hacer el bien hace que participemos en un bien mayor.

Lo intrínseco a todas las religiones es la creencia en la bondad, tanto divina como humana, explica Sheiman. Los ateos suelen carecer de esta comprensión de la moralidad, sostiene. No es un simple sistema recompensa/castigo. "Los muy cínicos ven en la religión una obediencia ciega a una autoridad moral y un sistema opresivo de control del comportamiento", comentaba.

Aunque algunos seguidores religiosos muestran una orientación autoritaria, esto pasa también con personas no religiosas, mantiene Sheiman. Para la mayoría de la gente Dios es visto como un padre amoroso, y la moral el estadio más alto a que aspiran los humanos, afirmaba.

Una aportación de la religión a la sociedad que Sheiman pone de relieve es la noción cristiana de que los hombres están hechos a imagen de Dios. Al decir que los humanos comparten la naturaleza divina, deben ser respetados como hijos de Dios.

Esta visión lleva a incontables actos de sacrificio y compasión diarios, comenta. De hecho, estudios sociológicos revelan que las personas religiosas son más cariñosas y compasivas que las no religiosas y dan más dinero a caridad. Esta práctica no se restringe a una religión en particular, precisaba.

La religión también proporciona un fundamento sólido para el comportamiento moral a través de la adhesión a valores absolutos. En contraste, observa Sheiman, sin la religión la gente puede tener una moralidad, pero si los preceptos morales están hechos por el hombre se vuelven falibles e insustanciales, un resultado de opiniones personales o incluso de calculado auto interés.

Esto le lleva a comentar que nuestras mentes están llamadas a algo más que una verdad relativa. Como seres humanos nos esforzamos por encontrar la causa primera y, si los imperativos morales no dependen de Dios, entonces no son absolutos y se quedan en relativos.

La ciencia por sí misma no puede llevar a una cultura moral, continúa. "Lo bueno y lo malo no vienen de la física o de la biología".

"La religión se convierte así en la fuente cultural e institucional más importante de principios éticos precisamente porque se la considera que está por encima del capricho humano", añade.

Progreso

En otro capítulo del libro, Sheiman cuenta cómo la religión ha estado detrás del progreso del mundo occidental en campos como la democracia y la libertad, la ciencia y la tecnología.

A lo largo del tiempo en que hemos crecido como civilización esto ha sido al menos en parte gracias a la religión, argumenta. Aunque esto no absuelve a los líderes religiosos de sus acciones destructivas, concluye, esto nos lleva a concluir que la religión en general ha tenido un impacto positivo.

La conclusión alternativa es que estaríamos más adelante en nuestra trayectoria sin la religión. Esto no resulta plausible, mantiene Sheiman, puesto que los historiadores no han podido identificar ninguna otra fuerza cultura tan robusta como la religión que pueda llevar adelante la civilización.

Sheiman también critica la lectura selectiva de la historia hecha por algunos ateos, que sólo muestran rapidez para atribuir los aspectos más negativos de la historia a la religión, mientras que rara vez reconocen la deuda de la civilización con la religión.

Un creyente podría muy bien replicar a Sheiman que su fe en Dios no depende de ganancias y beneficios contables en la historia o en su vida personal. No obstante, en un momento en que muchos ateos denigran a las iglesias y a la fe como totalmente irracionales y negativas, el libro de Sheiman sirve de útil antídoto para estos superficiales e irracionales ataques a la fe.

 



 

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¿Dónde invierto mi vida?


La mejor inversión de mis energías,
de mi tiempo y de mi vida es: amar
a Dios, amar a mis hermanos.


Autor: P. Fernando Pascual LC
 Fuente: Catholic.net

 


Cada día me presenta diversos retos. Puedo acoger o rechazar. Puedo construir o destruir. Puedo amar u odiar.


¿En qué invierto mi vida? ¿A dónde van mis energías? ¿Qué queda de todo lo que pienso, lo que digo, lo que hago?


El médico trabaja en los cuerpos, pero la vejez o las enfermedades acaban, tarde o temprano, con la vida de sus pacientes.


El arquitecto y los albañiles levantan edificios. Pero basta un terremoto o un incendio para que una casa quede en ruinas.


Los empleados de oficinas transcriben datos y datos, almacenan y clasifican informaciones. Pero un día hay que tirar carpetas inútiles a la basura o borrar los archivos viejos de la computadora.


En la casa, sacudimos el polvo, barremos el suelo, lavamos la vajilla. Al poco tiempo, la suciedad reconquista el terreno perdido y parece que lo realizado no ha servido para nada.


¿Es mi vida un juego, un pasatiempo, una pasión inútil, como decía algún filósofo? ¿Es mi trabajo una inversión sin fondo, un desgaste por levantar torres de arena que sucumben ante el avance de las olas?


Hay un modo distinto de invertir la propia vida. Lo que hacemos por amor, lo que dedicamos para servir al familiar cansando, al amigo angustiado, al desconocido que espera una mano amiga, no se pierde.


Todo acto bueno, todo gesto sencillo de servicio, queda escrito en el corazón de Dios. Porque sabemos que el vaso de agua fresca dado al necesitado recibirá algún día su recompensa (cf. Mt 10,42).


Esa es la mejor inversión de mis energías, de mi tiempo, de mi vida: amar a Dios, amar a mis hermanos. Porque incluso la fe y la esperanza, algún día, dejarán de ser necesarias. Pero el amor dura para siempre, porque viene de Dios, y Dios, Amor, es eterno.

 


 

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lunes, 30 de noviembre de 2009

Zaqueo, el malo

 

Por: Querien Vangal

Marzo / 2009

El Señor, que dio a Zaqueo la oportunidad de cambiar, nos da a nosotros, a ti y a mí, otra oportunidad.

Un día, Nuestro Señor, acompañado de una gran muchedumbre, atravesaba la ciudad de Jericó. Había allí un hombre llamado Zaqueo -jefe de publicanos y rico -, que hacía por ver a Jesús, pero por ser pequeño, no podía. Corriendo adelante, subió a un sicomoro para verlo, pues había de pasar por allí. Cuando llegó a aquel sitio, Jesús levantó los ojos y le dijo: "Zaqueo, baja pronto, porque hoy me hospedaré en tu casa". Él bajó a toda prisa y lo recibió con alegría. Viéndolo, todos murmuraban porque Cristo había entrado a casa de un pecador.

Zaqueo, en pie, dijo al Señor: "Doy la mitad de mis bienes a los pobres, y, si a alguien he defraudado en algo, le devuelvo cuatro veces". Díjole Jesús: "Hoy ha llegado la salvación a esta casa, por cuanto éste es también hijo de Abraham; pues el Hijo del Hombre ha venido a salvar y a buscar lo que estaba perdido".


Todos le miran mal, murmuran, le insultan: es el malo, el ladrón. Cristo, al contrario, no maldice, no escupe; conoce mejor que nadie la maldad, nadie se lo tiene que decir; pero también conoce las vetas sanas.


¡Cuántas veces la gente mala da lecciones de bondad impresionantes a los que se consideran buenos! Cristo acertó con ese pequeño hombre al mirarlo de otra forma.


El amor y la misericordia hicieron el milagro, y harán el milagro contigo y conmigo. Conoce que hay en ti fallos incluso grandes, perezas, egoísmos, sentimentalismo, etc.; pero conoce las partes sanas, y con ellas se queda. Por eso insiste, espera lo mejor, sabe que se puede, que tú puedes.


Si Cristo te sigue buscando es muy buena señal. Lo contrario significaría que ya no le importas. Por eso, déjate invitar, déjate querer por el Maestro.


"Zaqueo, baja pronto". Vemos que Cristo toma la iniciativa: el más interesado en tu felicidad es Él. ¿No has sentido los pasos de Cristo en los patios, los jardines de tu casa? Cristo te ha hablado en tantos lugares y te ha trasmitido mensajes personalísimos. Él ha estado hablándote durante toda la vida.
El hombre bajó a toda prisa y lo recibió con alegría. El malo de Zaqueo aquí se portó a la altura, se sacó un diez: a toda prisa, no pensó más, no dejó que la falsa prudencia le aconsejara mal: es que no tengo preparada la comida; me agarró en curva; otro día mejor; mira, no lo había previsto. A toda prisa…


¡Bien por ese hombre, y bien por todos los Zaqueos y Zaqueas que lo invitan con alegría! Yo me pregunto si puedo recibir en casa, con cara triste, con amargura, con indiferencia, a este gran Huésped… Y, no es el "mañana le abriremos, respondía, para lo mismo responder, mañana", sino, ahora le abrimos.


Todos murmuraban ¡Cuidado con erigirse en jueces de los demás! Es la pantomima del fariseo del templo: "Te doy gracias, Señor, porque no soy como los demás"… Cuando veas a alguien faltando, robando, siendo infiel, no juzgues.


Recuerda lo que decía San Agustín: "No soy adúltero, porque faltó la ocasión"… "Yo podría ser él o ella si no fuera por la misericordia de Dios."


Se atreven ahora a criticar a Cristo aquellas gentes. Antes mordían a Zaqueo, lo despedazaban con la lengua de víbora, ahora muerden al mismo Cristo. Quien se atreve a murmurar de sus hermanos, un día murmurará de su Padre.


La salida de Zaqueo a la tribuna libre: "Doy la mitad de mis bienes a los pobres, y, si a alguno he robado, le devolveré cuatro veces más…" No era un santo ni de comunión diaria, no iba al templo, pero un gesto de simpatía de Cristo le robó el corazón: "Mira, Zaqueo, todos te odian, todos te critican; yo te quiero, por eso deseo comer hoy en tu casa. ¿Me aceptas?" Dejémonos impresionar y robar el corazón por ese mismo Cristo que ha tenido y tiene tantos detalles con nosotros.


Yo me quedo con Zaqueo, el malo, como Cristo, y con Dimas, a quien hoy llamamos el buen ladrón, con María Magdalena la mala, que hoy es santa María Magdalena.


"Hoy ha llegado la salvación a esta casa", le dijo a aquel hombre, "este es también hijo de Abraham". También ha llegado la salvación a tu casa, pues el Hijo del Hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido.

Si en tu ayer encuentras algo de Zaqueo o de María Magdalena, no te preocupes, vuelve a empezar.


El Señor, que dio a Zaqueo la oportunidad de cambiar, nos da a nosotros, a ti y a mí, otra oportunidad.


Cualquier día es bueno para frenar en seco el mal comportamiento y comenzar una nueva vida. Zaqueo cambió radicalmente un día cualquiera en que Cristo se cruzó en su camino.

 

«LA ORACIÓN DEL QUE SE HUMILLA PENETRARÁ HASTA LAS NUBES»
 



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