miércoles, 29 de abril de 2009

Hecho que todos conocemos

Por: Enrique Galván-Duque Tamborrel

De un mismo modo todos podemos observar las diferentes formas en que se busca obsesivamente la felicidad y el precio que se está dispuesto a pagar por encontrarla, y si no, solamente demos una ojeada a todos esos comerciales en los medios de comunicación y en la internet sobre recetas mágicas, terapias light, libros de autoayuda, etc., que ofrecen la "dosis justa" para desterrar todo sufrimiento y abrir las puertas a la felicidad.

Pero, ¿en qué consiste eso de ser feliz? ¿Qué es la felicidad?

La vieja discusión del mundo de la filosofía y de la psicología sobre qué significa la felicidad en la vida cotidiana se ha llegado a plantear en términos de si existe o no la felicidad, si es algo transitorio o si de verdad puede existir un estado perenne de felicidad. Hasta el momento no hay un consenso al respecto.

Sin embargo, tal vez si pensamos la felicidad más desde dentro de uno mismo, más como un estado interior y no como algo relacionado con una alegría que proviene de fuera, podamos entender y dar un significado personal a ese estado que cada uno de nosotros sabe qué es y puede diferenciarlo de otros estados. Ese algo que pasa en nuestro interior, que sentimos y sabemos que es algo más duradero por lo que no es producto de una experiencia gozosa pasajera; ese algo que está relacionado con la tranquilidad y la paz interior, con una sensación interna de serenidad, de satisfacción, de asombro, de tolerancia y respeto hacia los demás y a la vida misma.

Cyrulnik es un psicoanalista que se ha dado a la tarea de estudiar a las personas que aprenden de la experiencia dolorosa para salir adelante y encontrar la felicidad, diferencia entre el bienestar y la felicidad. Considera que el bienestar remite a algo físico, por lo que uno se siente bien cuando todas sus necesidades están cubiertas; es una sensación inmediata que puede perderse al volver a estar en un estado de necesidad.

La felicidad en cambio, es el resultado de una representación, de una esperanza, de un proyecto de existencia; existe únicamente en la representación mental, por tanto, es fruto de la elaboración y algo a trabajar y construir en el encuentro con el otro.

La felicidad es posible alcanzarla en la adversidad, esto no quiere decir que sea un proceso fácil de construir. Sin duda el precio es alto, pero aquellos que se niegan a hacer el esfuerzo de resistir, lo pagarán aún más caro. La dimisión es dolorosa, pero la resistencia es cara. Si la herida es demasiado grande, si nadie sopla sobre las brasas de resiliencia --capacidad de una persona o grupo para seguir proyectándose en el futuro a pesar de acontecimientos desestabilizadores, de condiciones de vida difíciles y de traumas a veces graves-- que aún quedan en su interior, será una agonía psíquica y una herida imposible de curar. En este proceso de re-construcción la presencia de los otros es significativa, pues en soledad no es posible encontrar los recursos para sanar el dolor, necesitamos de otro para expresar, hablar, compartir, significar y construir acciones que permitan elaborar las experiencias dolorosas.

Llegados a este punto podemos decir que existen más dudas que certidumbres, más preguntas que respuestas, lo único claro es que todos buscamos la felicidad, algunos desde una base fundada en ilusiones utópicas, otras desde bases más realistas que apuntalan el realismo y la esperanza ante la vida, la resistencia y adaptación a las adversidades de la existencia, construyendo incluso y a pesar de, una vida dinámica y satisfactoria. Estas bases se establecen desde épocas muy tempranas en la interacción con la madre y/o con los primeros cuidadores en la vida.

¿Qué tanto haces por ayudar a alguien más?

Fuente: Herramientas para el Éxito
Autor: Rafael Bravo Puga

Espero que la siguiente historia te ayude a reflexionar al respecto:

Había una vez un escritor que vivía en una playa tranquila, junto a un pueblo de pescadores. Todas las mañanas caminaba por la orilla del mar para inspirarse, y durante las tardes se quedaba en casa, escribiendo.

Un día, caminando por la playa, divisó a lo lejos una figura, una silueta que daba la impresión de bailar. Al acercarse vio que se trataba de una bella joven que recogía las estrellas de mar que estaban en la playa y, una por una, las devolvía al océano.

- ¿Por qué hace esto? - le preguntó el escritor, cuando estuvo junto a la chica.

- ¿No se da usted cuenta? - replicó la joven -. La marea está baja y el sol brilla intensamente. Las estrellas se secarán y morirán si las dejo aquí en la arena y no hago por devolverlas al mar.

- Jovencita, - replicó el escritor - ¡existen miles de kilómetros de playa en este mundo, y miles de estrellas de mar repartidas por las costas! ¿Qué con eso? Usted solo devuelve unas cuantas al mar. De cualquier manera, la gran mayoría no sobrevivirán.

La joven recogió otra estrella de la arena y la arrojó de vuelta al océano, y mirando fijamente a los ojos del escritor le dijo con voz dulce pero firme: - Para Ésta, ya he conseguido algo. - Y continuó devolviendo estrellas al mar.

Aquella noche el escritor no pudo conciliar el sueño y tampoco consiguió escribir. Por la mañana muy temprano se dirigió a la playa y se reunió con la joven. Juntos comenzaron a devolver estrellas de mar al océano.

Ateos, creyentes y vida eterna

Fuente: Catholic.net
Autor: P. Fernando Pascual
El materialista convencido dice: no hay Dios, ni cielo, ni espíritu, ni otra vida después de la hora de la muerte.

El espiritualista (los creyentes suelen serlo, aunque no siempre nos acordamos de ello) dice: hay Dios, cielo, espíritu y otra vida más allá de la frontera.

No existe ningún método químico, ninguna prueba de laboratorio, para decidir quién tiene razón y quién se equivoca. Si hubiese algún método evidente, claro, indiscutible, para llegar a una respuesta definitiva en este tema, hace siglos que habría terminado la discusión entre espiritualistas y materialistas. Pero la disputa sigue en pie, y todos nos encontramos a un lado o al otro de la plaza.
Llegará, sin embargo, el momento en el que este asunto quedará “resuelto” para siempre: tras la hora de la muerte.
Las posibilidades, a la hora de llegar a la tumba, son dos: o no existe otra vida, o sí existe y continuamos nuestra existencia (obviamente, de otro modo) porque tenemos la chispa del espíritu.
Ocurre, sin embargo, algo paradójico. Si todo se termina con la muerte, si la creencia en el espíritu era un error inmenso o un engaño maquiavélico, el materialista no podrá decir, tras la muerte, que tenía razón. A la vez, el espiritualista no se dará cuenta de que había vivido equivocado, ni se lamentará por haber soñado en un cielo inexistente. Los dos se esfumarán, como el humo que disipa el viento, como el fuego que agoniza con la lluvia que cae sobre la hoguera.
En cambio, si somos espirituales, si tenemos una vocación eterna, si Dios nos espera en la otra orilla, la situación será sumamente diversa. El espiritualista, el creyente, gozará infinitamente al descubrir que tenía razón, que había vivido pensando en el cielo. El materialista, en cambio, deberá reconocer su error. Tal vez tendrá que enfrentarse con consecuencias no esperadas, con responsabilidades que había descartado por no creer que hubiese nada más allá de la frontera.
Pascal (1623-1662) preguntaba: ¿quién tiene más miedo de la otra vida, el que piensa que no existe algo tras la muerte y se comporta de tal manera que, si hubiese cielo o infierno, mereciese el infierno? ¿O el que cree en la vida eterna, y se esfuerza por alcanzar el premio que la virtud recibe tras la muerte?
Son dos modos de vivir muy diferentes, casi contrapuestos, aunque luego, ateos y creyentes (creyentes de verdad) parezcan vestir igual, entrar juntos por la mañana a la oficina, y salir los fines de semana fuera de la ciudad en busca de un poco de descanso.
La tumba espera, imperturbable, con su silencio y sus enigmas. Más allá (así lo espero, así lo creo) está un mundo misterioso y bello, donde Dios abraza a sus hijos, para vivir, eternamente, en la dicha de los cielos.

miércoles, 15 de abril de 2009

Sermón del Monte

Por: Jesucristo

Según San Mateo (Capítulos 5 al 7)

CAPITULO 5


1. Y viendo las gentes, subió al monte; y sentándose, se llegaron a él sus discípulos.
2. Y abriendo su boca, los enseñaba, diciendo:
3. Bienaventurados los pobres en espíritu: porque de ellos es el reino de los cielos.
4. Bienaventurados los que lloran: porque ellos recibirán consolación
5. Bienaventurados los mansos: porque ellos recibirán la tierra por heredad.
6. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia: porque ellos serán hartos.
7. Bienaventurados los misericordiosos: porque ellos alcanzarán misericordia.
8. Bienaventurados los de limpio corazón: porque ellos verán a Dios.
9. Bienaventurados los pacificadores: porque ellos serán llamados hijos de Dios.
10.Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia: porque de ellos es el reino de los cielos.
11. Bienaventurados sois cuando os vituperaren y os persiguieren, y dijeren de vosotros todo mal por mi causa, mintiendo.
12. Gozaos y alegraos; porque vuestra merced es grande en los cielos: que así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.
13. Vosotros sois la sal de la tierra: y si la sal se desvaneciere ¿con qué será salada? No vale más para nada, sino para ser echada fuera y hollada de los hombres.
14. Vosotros sois la luz del mundo: una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.
15. Si se enciende una lámpara y se pone debajo de un almud, mas sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa.
16. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean lustras obras buenas, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.
17. No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas: no he venido para abrogar, sino para cumplir.
18. Porque de cierto os digo, que hasta que perezca el cielo y la tierra, ni una gota ni un tilde perecerá de la ley, hasta que todas las cosas sean hechas.
19. De manera que cualquiera que inflingiere estos mandamientos muy pequeños, y así enseñare a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos: mas cualquiera que hiciere y enseñare, éste será llamado en el reino de los cielos.
20. Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y de los Fariseos, no entrareis en el reino de los cielos.
21. Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; más cualquiera que matare, será culpado del juicio.
22. Más yo os digo, que cualquiera que se enojare locamente con su hermano, será culpado del juicio; y cualquiera que dijere a su hermano, Raca, será culpado del consejo; y cualquiera que dijere, Fatuo, será culpado del infierno del fuego.
23. Por tanto, si trajeres tu presente al altar, y allí te acordaras que tu hermano tiene algo contra ti,
24. Deja allí tu presente delante del altar, y vete, vuelve primero en amistad con tu hermano, y entonces ven y ofrece tu presente.
25. Concíliate con tu adversario presto, entre tanto que estás con él en el camino; porque no acontezca que el adversario te entregue al juez, y el juez te entregue al alguacil, y seas echado en prisión.
26. De cierto te digo, que no saldrás de allí, hasta que pagues el último cuadrante.
27. Oíste que fue dicho: “No adulterarás”;
28. Más yo os digo, que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.
29. Por tanto, si tu ojo derecho te fuere ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti: mejor te es que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.
30. Y si tu mano derecha te fuere ocasión de caer, córtala, y échala de ti: mejor es que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.
31. También fue dicho: Cualquiera que repudiare a su mujer, déle carta de divorcio:
32. Más yo os digo, que el que repudiare a su mujer, fuera de causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casare con la repudiada, comete adulterio.
33. Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No te perjurará; más pagarás al señor tus juramentos.
34. Más yo os digo: No juréis en ninguna manera: ni por el cielo, porque es el trono de Dios.
35. Ni por la tierra, porque es el estrado de tus pies, ni por Jerusalem, porque es la ciudad del gran Rey.
36. Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer un cabello blanco y negro.
37. Más sea vuestro hablar: Sí, sí; No, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.
38. Oíste que fue dicho a los antiguos: Ojo por ojo, y diente por diente.
39. Más yo os digo: No resistáis al mal; antes a cualquiera que te iriere en tu mejilla diestra, vuélvele también la otra;
40. Y al que quisiere ponerte a pleito y tomarte tu ropa, déjale también la capa;
41. Y a cualquiera que te cargare por una milla, ve con él dos.
42. Al que te pidiere, dale; y al que quisiere tomar de ti prestado, no se lo rehúses.
43. Oíste que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo.
44. Más yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los os ultrajan y os persiguen.
45. Para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos: que hace que su sol salga para malos y buenos, y llueve sobre justos e injustos.
46. Porque si amareis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿no hacen lo mismo los publicanos?
47. Y si abrazareis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿no hacen también así los Gentiles?
48. Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.

CAPITULO 6

1. Mirad que no hagáis vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos: de otra manera no tendréis merced de vuestro Padre que está en los cielos.
2. Cuando pues haces limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las plazas, para ser estimados de los hombres: de cierto os digo, que ya tienen su recompensa.
3. Mas cuando tú haces limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha;
4. Para que sea tu limosna en secreto: y tu Padre que ve en secreto, El te recompensará en público.
5. Y cuando oras, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en las sinagogas, y en los cantones de las calles en pie, para ser vistos de los hombres: de cierto os digo, que ya tienen su pago.
6. Mas tú, cuando oras, éntrate en tu cámara, y cerrada tu puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en secreto, te recompensará en público.
7. Y orando, no seáis prolijos, como los Gentiles; que piensan que por su parlería serán oídos.
8. No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.
9. Vosotros pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.
10. Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.
11. Danos hoy nuestro pan cotidiano.
12. Y perdónanos nuestras deudas, como también perdonamos a nuestros deudores.
13. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal: porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.
14. Porque si perdonareis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial.
15. Mas si no perdonareis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.
16. Y cuando ayunáis, no seáis como los hipócritas austeros; porque ellos demudan sus rostros para parecer a los hombres que ayunan: de cierto os digo, que ya tienen su pago.
17. Mas tú, cuando ayunas, unge tu cabeza y lava tu rostro;
18. Para no parecer a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto: y tu Padre que ve en secreto, te recompensará en público.
19. No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompe, y donde ladrones minan y hurtan;
20. Mas haceos tesoros en el cielo, donde ni polilla ni orín corrompe, y donde ladrones no minan ni hurtan:
21. Porque donde estuviere vuestro tesoro, allí estará vuestro corazón.
22. La lámpara del cuerpo es el ojo: así es que, si tu ojo fuera sincero, todo tu cuerpo será luminoso:
23. Mas si tu ojo fuere malo, todo tu cuerpo será tenebroso. Así que, si la lumbre que en ti hay son tinieblas, ¿cuántas serán las mismas tinieblas?
24. Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o se llegará al uno y aborrecerá al otro: no podrá servir a Dios y a Mammón.
25. Por tanto os digo: no os congojéis por vuestra vida, qué habéis de comer, o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir: ¿no es la vida más que el alimento, y el cuerpo que el vestido?
26. Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni allegan en alfolíes; y vuestro padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros mejores que ellas?
27. Mas ¿Quién de vosotros podrá, congojándose, añadir a su estatura un codo?
28. Y por el vestido ¿por qué os congojáis? Reparad los lirios del campo, cómo crecen; no trabajan ni hilan;
29. Mas os digo, que ni aun Salomón, con toda su gloria, fue vestido así como uno de ellos.
30. Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana es echada en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe?
31. No os congojéis pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o con qué nos cubriremos?
32. Porque los Gentiles buscan todas estas cosas: que vuestro Padre celestial sabe que de todas estas cosas habéis menester.
33. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
34. Así es que, no os congojéis por el día de mañana; que el día de mañana traerá su fatiga: basta al día su afán.

CAPITULO 7

1.- No juzguéis, para que no seáis juzgados.
2.- Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados; y con la medida con la que medís, os volverán a medir.
3.- Y ¿por qué miras la mota que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu ojo?
4.- O ¿cómo dirás a tu hermano: Espera, echaré de tu ojo la mota; y he aquí la viga en tu ojo?
5.- ¡Hipócrita! Echa primero la viga de tu ojo, y entonces mirarás en echar la mota del ojo de tu hermano.
6.- No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los puercos; porque no las rehuellen con sus pies, y vuelvan y os despedacen.
7.- Pedid, y se os dará; buscad y hallaréis; llamad, y se os abrirá.
8.- Porque cualquiera que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se abrirá.
9.- ¿Qué hombre hay de vosotros, a quien si su hijo pidiere pan, le dará una piedra?
10.- ¿Y si le pidiere un pez, le dará una serpiente?
11.- Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos, dará buenas cosas a los que le piden?
12.- Así que, todas las cosas que quisierais que los hombres hiciesen con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque ésta es la ley y los profetas.
13.- Entrad por la puerta estrecha: porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a perdición, y muchos son los que entran por ella.
14.- Porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y poco son los que la hallan.
15.- Y guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, mas dentro son lobos rapaces.
16.- Por sus frutos los conoceréis. ¿Cógense uvas de los espinos, o higos de los abrojos?
17.- Así, todo buen árbol lleva buenos frutos; mas el árbol maleado lleva malos frutos.
18.- No puede el buen árbol llevar malos frutos, ni el árbol maleado llevar buenos frutos.
19.- Todo árbol que no lleva buen fruto, córtese y échese en el fuego.
20.- Así que, por sus frutos los conoceréis.
21.- No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos: mas sí el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en el reino de los cielos.
22.- Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor”. ¿no profetizamos tu nombre, y en tu nombre lanzamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?
23.- Y entonces les protestaré: Nunca os conocí; apartaos de mi, obradores de maldad.
24.- Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la peña;
25.- Y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y combatieron aquella casa; y no cayó: porque estaba fundada sobre la peña.
26.- Y cualquiera que me oye estas palabras, y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena;
27.- Y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, e hicieron ímpetu en aquella casa; y cayo, y fue grande su ruina.
28.- Y fue que, como Jesús acabó estas palabras, las gentes se admiraban de su doctrina.
29.- Porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.

Miriam

Por: Querien Vangal

Miriam, 19 años, campeona de
natación, sobreviviente al aborto

Impresiona ver en la rueda de prensa a Miriam, una guapa joven de 19 años, con una parálisis cerebral que casi no se percibe, campeona de natación, premiada también en un concurso de canciones, hablando de que, gracias a que su madre biológica la diera en adopción a los seis meses a una familia, ella ha podido obtener estos logros en su vida. Es uno de los puntos fuertes de la campaña informativa que emprende el Foro Español de la Familia y que ha sido presentada hoy en Madrid.
La campaña de información por toda España, sobre el derecho a la maternidad y sobre el aborto, se hace bajo el lema "Su vida es tu vida: la defensa de la vida un reto para el siglo XXI".
En la rueda de prensa, intervinieron Benigno Blanco, presidente del Foro Español de la Familia; Carmina García-Valdés, presidenta de la Fundación RedMadre; Amaya Azcona, portavoz de la campaña, y Miriam Fernández, "sobreviviente de un aborto", dijeron los organizadores, campeona nacional de natación y cantante.
La campaña pretende "despertar la conciencia ciudadana sobre el inmenso drama que supone todo aborto y difundir las alternativas de apoyo a la mujer para que ninguna se vea sola ante el aborto", indica el Foro.
Para conseguir este objetivo, el Foro seguirá promoviendo las Iniciativas Legislativas Populares (ILPs) RedMadre que ya han sido apoyadas con su firma por más de 700.000 ciudadanos.
El símbolo de la campaña será un broche que reproduce a tamaño natural los pies de un niño de diez semanas. Este emblema es el actual símbolo internacional de la vida. Con el nombre de ‘pies preciosos', "precious feet" (en inglés) se repartirán más de un millón de unidades.
Amaya Azcona, portavoz de la campaña, señaló que "la campaña contará con más de diez mil voluntarios que de marzo a diciembre, 43 semanas (aproximadamente el mismo tiempo que tarda en gestarse un embarazo), gestionarán entorno a las 11.180 charlas y conferencias por todo el territorio nacional a cargo de más de 260 portavoces, con una media de cinco interlocutores por provincia; con lo que se prevé llegar a más de un millón y medio de personas".
Benigno Blanco destacó que "con esta campaña el Foro Español de la Familia pretende crear las condiciones para que no se produzcan abortos en España; para que todas las mujeres puedan acceder al apoyo solidario que les permita afrontar cualquier problema de forma compatible con la continuación del embarazo".
Además, el presidente del Foro de la Familia señaló que "la ley de plazos para el aborto que propone el partido socialista es una solución cobarde que va a lograr la desprotección absoluta de la vida del no nacido y el abandono total de las mujeres a su suerte. Con una ley de plazos se incrementará el número de abortos y no se afrontan las situaciones de injusticia que llevan a muchas mujeres a abortar. No necesitamos más aborto sino más protección a la maternidad".
Por tu parte, la presidenta de la Fundación RedMadre, Carmina García-Valdés, explicó la labor y atención que ofrece la fundación: "el objetivo principal es activar una Red solidaria, tanto de voluntarios como de Asociaciones de toda España, para asesorar y ayudar a la mujer a superar cualquier conflicto surgido ante un embarazo imprevisto", además García-Valdés destacó que "el 80% de las mujeres que atendemos deciden continuar con su embarazo gracias a la atención que da Redmadre".
Miriam Fernández, de 19 años, contó en primera persona su experiencia sobre el aborto: "A mí me iban a abortar por malformaciones, tengo parálisis cerebral por culpa de una burbuja de aire en el cerebro. Gracias a que mis padres me dieron en adopción ha conseguido salir hacia delante, soy campeona nacional de natación, he ganado un concurso de televisión como cantante y ahora estoy estudiando una carrera. Creo que la adopción es una de las vías más importante a la hora de pensar en abortar".
El Foro Español de la Familia, además de las alternativas al aborto y la concienciación ciudadana; inició, desde finales de 2006, 17 iniciativas legislativas populares para impulsar la creación en toda España de una red solidaria de apoyo a la mujer embarazada --la RedMadre- para ayudarla en libertad a identificar y buscar soluciones alternativas al aborto para los problemas reales que puede generar en ocasiones un embarazo imprevisto. Se pretende extender a toda España con rango de ley una experiencia que ya funciona con éxito en la comunidad autónoma de Madrid.
"En una sociedad desarrollada ninguna mujer debería quedar en situación de desamparo social sólo por estar embarazada y verse abocada por eso a sopesar la decisión de abortar", dice en su introducción el programa de la RedMadre.
La soledad de una mujer ante el embarazo se puede ver agravada "por el abandono e irresponsabilidad del padre, la amenaza expresa o presunta de pérdida del puesto de trabajo u otros problemas de integración social específicos como los asociados a las singulares circunstancias de las inmigrantes en situación precaria en España".
En estos casos, añade la RedMadre, "el aborto puede, subjetivamente, aparecer como la única solución a una situación a la que la afectada no ve otra salida; siendo, además, tristemente frecuente que muchas voces en el entorno de la embarazada -amigas, familiares, incluso asistentes sociales y médicos- presenten a la afectada el aborto como la solución lógica a sus problemas y temores. Nos encontramos así con que en España crece de forma descontrolada el número de defunciones por aborto cada año".
"Desde que entró en vigor en 1985 la legislación actual sobre aborto, en España se han producido un millón de abortos. El último año del que tenemos datos oficiales, el 2005, se produjeron en España casi cien mil, es decir un aborto cada 6,2 minutos. Esto supone un crecimiento de más del 75% en los últimos diez años, convirtiendo así al aborto en la principal causa de mortalidad en España", añade el informe.
Como corolario a esta triste situación actual, apuntamos lo incongruente de la posición en los que están en contra de la pena de muerte –con plena y justa razón—y a favor del aborto. O se está a favor de la vida o en contra de ella, no hay más que dos sopas, no se puede estar en medio, es una garrafal incongruencia.
Algunos de los que están en esa posición, alegan que están en contra de la pena de muerte porque se corre el riesgo cometer –dado lo deficiente de sistema judicial-- injusticias irreparable. Bien, pero sin embargo no dudan un ápice en condenar, a priori y sin causa o justificación, a muerte a un ser no nato indefenso totalmente. Vaya incongruencia.
En estas condiciones, es notorio de la humanidad ya está un camino de su auto destrucción, como alguien la profetizara: “El fin de la humanidad será el que ella misma provoque y finalmente ejecute”. Y yo, que soy un diminuto ser humano cualquiera, humilde y sencillamente, apunto: “Dejémosles a los “preclaros genios” el futuro de la humanidad y vamos directo al fin de la misma”.
Hemos mandado a Cristo a la basura y se nos ha olvidado de que Él, humilde y sencillamente, nos enseñó el camino del AMOR: “Amaos los unos a los otros”

La conversión de Claudia Koll

Por: Querien Vangal

Claudia Koll, una de las actrices italianas de mayor éxito, ha descubierto junto a Cristo que su vida profesional puede tener una fecundidad nunca antes sospechada.
Uno de los frutos de su conversión al cristianismo es su implicación en la nueva academia de espectáculo Star Rose Academy, con sede en Roma, que pretender formar a jóvenes artistas profesionalmente, presentando valores profundos.
Claudia Koll, nacida en Roma el 17 de mayo de 1965, tras estudiar actuación con Susan Strasberg y Geraldine Baron en el Drama Course, así como con Yves Le Baron en "Le Coq School", desempeñó su primer papel de cine como protagonista en 1992 en un filme erótico de Tinto Brass.
Actriz de teatro, cine y televisión ha destacado al lado de Antonio Banderas en la cinta para televisión "El joven Mussolini".
Ahora bien, después de una larga trayectoria en el mundo del espectáculo se dio cuenta de que algo le faltaba y cambia su vida así como su trabajo.
Inicia acciones de voluntariado y de beneficencia en varias partes de África e Italia. Su vida toma un nuevo rumbo pero no deja su carrera de actriz. Hoy explica en una entrevista qué significa ser actriz desde esta nueva óptica cristiana.
"Significa no tener miedo a ser uno mismo, a encontrar un modo personal de actuar, y no de acuerdo a los modelos fijos, sino hacer un viaje al interior y, cuando se es auténtico en la búsqueda de sí mismo, necesariamente se busca también a Dios", comenta.
Claudia Koll explica el giro que dio tras su conversión a la hora de escoger nuevos personajes.
"Fue un periodo en el que dejé de trabajar porque no recibía guiones interesantes, con personajes positivos que pudiera interpretar. Me llegaban, en cambio, lecturas, por ejemplo, del Cantar de los Cantares, un libro de la Biblia, muy bello, maravilloso. Para interpretarlo era necesario estudiar, profundizar, porque cada palabra es densa, está llena de significado pero también era necesario rezar".
A partir de ahí "he tenido que aproximarme al texto no de manera superficial sino estudiándolo y también rezando. Y esta armonía de estudio y oración me puso en contacto con la profundidad del Espíritu Santo", confiesa.
Respecto a su trabajo como profesora en Roma de una Academia para jóvenes promesas basada en valores, reconoce que su objetivo es enseñar a la luz de su experiencia personal.
"En el pasado hice cursos de actuación clásica italiana y americana que son de algún modo una enseñanza de acuerdo al método americano de 'vivir el personaje'".
Ahora su método de enseñanza, aclara, se ve enriquecido por la visión cristiana, pues, "el Señor me liberó de tantas ataduras"".
Agrega que el Espíritu Santo se ha convertido ahora en su guía incluso en la interpretación de un personaje.
Con su conversión, explica, "vi que el Señor me estaba enseñando, y me decía que me acompañaba con su Espíritu, no sólo por lo que suponía la posibilidad de ser testigo del encuentro con Él, sino también en mi trabajo, porque el Espíritu Santo está siempre con nosotros, y entonces es necesario aprender a comunicarnos con Él, a dejarnos guiar por Él. Esta es la riqueza más grande que el Señor me ha dado en mi trabajo".

El galano arte de compartir

Por: Antero Duks
Enseñar a tus hijos a compartir su dinero y sus bienes materiales es una lección útil que dará frutos toda la vida
No hay dudas de que en momentos de crisis, a veces sin darnos cuenta, comenzamos a desarrollar una mayor responsabilidad social. Y la educación que les demos ahora a nuestros hijos también debe incluir nuevas lecciones de responsabilidad. Esas enseñanzas comienzan con algo muy sencillo: el aprender a compartir.
Un niño debe aprender desde pequeño que compartir con los demás no es solo un acto de generosidad, sino también algo divertido y que da satisfacción y alegría. Una fiesta infantil o celebración de cumpleaños, en la que el niño invita a sus amigos a celebrar con él, y les ofrece juegos, golosinas y momentos de regocijo, ¡es una costumbre ideal para enseñarlos a compartir lo que tienen! Constituye un acto social de cordialidad que los ayudará a desarrollar una personalidad más gregaria y generosa.
Lo mismo sucede cuando los padres invitan al cine a amiguitos de sus hijos, o los llevan al circo o a un restaurante. O cuando compran un lindo regalo de cumpleaños para sus amigos. Ese ejemplo de generosidad con el dinero familiar —y el deseo de que todos la pasen bien— quedará marcado para siempre en el carácter de tus hijos, quienes un día repetirán lo mismo con los amigos de los suyos.

Cuando el niño comienza a ahorrar —aunque sea en una simple alcancía— los padres deben explicarle que parte de esos fondos serán para ayudar a los niños menos afortunados o enfermos. Es una buena idea hablar todo esto y explicarles que un 5% o 10% de sus ahorros será para compartir con los más necesitados. Si comienzas haciendo esto cuando el niño es lo más pequeño posible, será una buena costumbre que le habrás inculcado y que él o ella aceptará con facilidad, aunque nunca es tarde para comenzarla.

Luchando contra el egoísmo
Todo niño es egoísta por naturaleza cuando se refiere a sus juguetes o posesiones materiales, pero toca a los padres insistirles en la importancia de ser más generosos—si un amiguito quiere jugar con sus juguetes o muñecas cuando vienen a la casa, lo cortés y correcto es dejárselos usar.
No debemos ser demasiado estrictos con esta regla de buena educación (casi arrancándole de la mano el juguete para dárselo al amigo y provocar con nuestra actitud que nuestros hijos nos resientan), pero debemos hablarle suave, aunque firmemente —teniendo a mano otros juguetes que a él le gustan por igual— y demostrarles que compartir es bueno, que él tiene muchas otras cosas que son iguales de divertidas.

Hasta los tres años a los niños les cuesta compartir —es la edad del famoso “esto es mío”—, pero a partir de ahí aprenden a hacerlo con facilidad. A partir de los cinco, más o menos, aprenden que compartir es divertido—saben que para disfrutar un juego o una salida a la playa, es mejor hacerlo con un amigo de su edad. Entre los ocho y diez años es una edad ideal para entender perfectamente el valor del compartir tanto su dinero, como sus posesiones y sus afectos.

A los niños mayores es importante mostrarles que hay infinidad de personas mucho más necesitadas que ellos—llévalos a un hospital a hacer regalos a otros niños enfermos, o estimúlalos a ser voluntarios (junto contigo) en algún centro comunitario que ayude a los más necesitados.
¡Son pocos los que toman el tiempo para practicar esta idea maravillosa que no cuesta nada!

Un gran error es llamar a tus hijos “egoístas” si no quieren compartir, pues este epíteto no los va a convencer y puede causar un efecto contrario. Tampoco debemos decirles que “todo es de todos”, pues los niños deben saber que las cosas tienen dueños y hay que pedirle permiso al dueño si las deseamos tocar o usar, y que a veces el dueño dirá que no, ¡y eso también es normal! El niño aprenderá el valor de compartir al sentir el agradecimiento de la otra persona ante su generosidad.

Enseñar a tus hijos a compartir su dinero y sus bienes materiales es una lección útil que dará frutos toda la vida. No hay dudas de que en momentos de crisis, a veces sin darnos cuenta, comenzamos a desarrollar una mayor responsabilidad social. Y la educación que les demos ahora a nuestros hijos también debe incluir nuevas lecciones de responsabilidad. Esas enseñanzas comienzan con algo muy sencillo: el aprender a compartir.
Un niño debe aprender desde pequeño que compartir con los demás no es solo un acto de generosidad, sino también algo divertido y que da satisfacción y alegría. Una fiesta infantil o celebración de cumpleaños, en la que el niño invita a sus amigos a celebrar con él, y les ofrece juegos, golosinas y momentos de regocijo, ¡es una costumbre ideal para enseñarlos a compartir lo que tienen! Constituye un acto social de cordialidad que los ayudará a desarrollar una personalidad más gregaria y generosa.
Lo mismo sucede cuando los padres invitan al cine a amiguitos de sus hijos, o los llevan al circo o a un restaurante. O cuando compran un lindo regalo de cumpleaños para sus amigos. Ese ejemplo de generosidad con el dinero familiar —y el deseo de que todos la pasen bien— quedará marcado para siempre en el carácter de tus hijos, quienes un día repetirán lo mismo con los amigos de los suyos.
Cuando el niño comienza a ahorrar —aunque sea en una simple alcancía— los padres deben explicarle que parte de esos fondos serán para ayudar a los niños menos afortunados o enfermos. Es una buena idea hablar todo esto y explicarles que un 5% o 10% de sus ahorros será para compartir con los más necesitados. Si comienzas haciendo esto cuando el niño es lo más pequeño posible, será una buena costumbre que le habrás inculcado y que él o ella aceptará con facilidad, aunque nunca es tarde para comenzarla.
Luchando contra el egoísmo
Todo niño es egoísta por naturaleza cuando se refiere a sus juguetes o posesiones materiales, pero toca a los padres insistirles en la importancia de ser más generosos—si un amiguito quiere jugar con sus juguetes o muñecas cuando vienen a la casa, lo cortés y correcto es dejárselos usar. No debemos ser demasiado estrictos con esta regla de buena educación (casi arrancándole de la mano el juguete para dárselo al amigo y provocar con nuestra actitud que nuestros hijos nos resientan), pero debemos hablarle suave, aunque firmemente —teniendo a mano otros juguetes que a él le gustan por igual— y demostrarles que compartir es bueno, que él tiene muchas otras cosas que son iguales de divertidas.
Hasta los tres años a los niños les cuesta compartir —es la edad del famoso “esto es mío”—, pero a partir de ahí aprenden a hacerlo con facilidad. A partir de los cinco, más o menos, aprenden que compartir es divertido—saben que para disfrutar un juego o una salida a la playa, es mejor hacerlo con un amigo de su edad. Entre los ocho y diez años es una edad ideal para entender perfectamente el valor del compartir tanto su dinero, como sus posesiones y sus afectos.
A los niños mayores es importante mostrarles que hay infinidad de personas mucho más necesitadas que ellos—llévalos a un hospital a hacer regalos a otros niños enfermos, o estimúlalos a ser voluntarios (junto contigo) en algún centro comunitario que ayude a los más necesitados. ¡Son pocos los que toman el tiempo para practicar esta idea maravillosa que no cuesta nada!
Un gran error es llamar a tus hijos “egoístas” si no quieren compartir, pues este epíteto no los va a convencer y puede causar un efecto contrario. Tampoco debemos decirles que “todo es de todos”, pues los niños deben saber que las cosas tienen dueños y hay que pedirle permiso al dueño si las deseamos tocar o usar, y que a veces el dueño dirá que no, ¡y eso también es normal! El niño aprenderá el valor de compartir al sentir el agradecimiento de la otra persona ante su generosidad, pero también a saber respetar las ideas de los otros.