domingo, 21 de diciembre de 2008

Mandamientos de un niño a sus padres

Por: Querien Vangal

Los adultos tenemos el prurito, en la tesitura de que los niños no tienen capacidad pensante, de que estos deben de someterse a la sola voluntad de uno: “haz esto, haz aquello, no hables, no grites, no interrumpas, bla, bla, bla”… ¡Qué gran error! Los niños piensan mucho, y en su tierno criterio establecen sus normas, así, tiene sus diez mandamientos:

1.- Mis manos son pequeñas, por favor no esperes perfección cuando tiendo la cama, hago un dibujo o lanzo la pelota. Mis piernas son pequeñas, por favor camina más lento para que pueda ir junto a ti.

2.- Mis ojos no han visto el mundo como tú lo has visto, por favor, déjame explorarlo, no me limites innecesariamente.
3- El trabajo siempre estará allí. Yo seré pequeño sólo por un corto tiempo, por favor, tómate un tiempo para explicarme las cosas maravillosas de este mundo y hazlo con alegría.
4- Mis sentimientos son frágiles, por favor está pendiente de mis necesidades. No me retes todo el día (a ti no te gustaría ser retado por ser tan duro). Trátame como te gustaría a ti ser tratado.
5- Soy un regalo especial de Dios, por favor atesórame como Dios quiso que lo hicieras, respetando mis acciones, dándome principios y valores con los cuales vivir y enseñándome amorosamente.
6- Necesito tu apoyo y tu entusiasmo, no tus críticas, para crecer. Por favor, no seas tan estricto, recuerda, puedes criticar las cosas que hago sin criticarme a mí.
7- Por favor, dame libertad para tomar decisiones propias. Permite que me equivoque, para que pueda aprender de mis errores. Así algún día estaré preparado para tomar las decisiones que la vida requiere de mí.
8- Por favor, no hagas todo por mí. De alguna forma eso me hace sentir que mis esfuerzos no cumplieron con tus expectativas. Yo sé que es difícil, pero deja de compararme con mi hermano o hermana.
9- No temas alejarte de mí por un tiempito. Los niños necesitamos vacaciones de los padres, así como los padres necesitan vacaciones de sus hijos.
10- Llévame a la iglesia o dame ejemplos de vida espiritual. Yo disfruto aprendiendo.

Para los adultos que nunca han reparado un ápice en esto, les recomiendo que si sienten calmados, mediten y reflexionen. Estoy seguro de que encontrarán la mejor forma de entender a los niños.

La fe mueve montañas

Por: Querien Vangal


Siempre que tuviste fe como un grano de mostaza, se realizaron las cosas. Tuviste que adiestrarte en el arte de creer lo imposible. La corta experiencia adquirida te lanza a creer con fuerza aun mayor en el porvenir. La fe funciona.
Debes aplicar esta fe curativa a tus enfermedades del cuerpo y del alma, para sentirte sano.
Debes lanzar tu fe como catapulta contra tus temores y problemas hasta pulverizarlos.
Debes creer en tus metas, creer en tu santidad, creer en tu nada unida a Cristo. Busca sorpresas, revoluciones dentro de ti y a tu alrededor. Aplasta tus pensamientos viejos, todos los ‘no sé’, ‘no puedo’, ‘es imposible’ con el mazo de tu nueva fe.
Está por comenzar un nuevo día con sus problemas, incógnitas y retos; los temores viejos andan inquietos, se agarran a la presa y no la quieren soltar, pero la fe es más fuerte que el miedo.
Si crees en la fe, un día no muy lejano te verás libre de viejas cadenas que nunca pensaste superar. El hombre nuevo abre brecha en tu espíritu con fuerza imbatible; cree en ese hombre nuevo que está emergiendo de las cenizas.
La fe mueve montañas, pero sólo las que uno se atreve a mover.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Tiempos de esperanza

Fuente: Yoinfluyo.com
Autor: Fernando Sánchez Argomedo

martes, 18 de noviembre de 2008

Los recientes acontecimientos que se han manifestado en el mundo están generando un ambiente de desesperanza.
En México, el accidente en el que un jet cayó en un lugar céntrico de la cuidad, causando la muerte de personas que transitaban en la calle, así como de funcionarios del gobierno que iban en el avión, entre los que se encontraba el Secretario de Gobernación, hizo que se incrementara mucho la sensación de desesperanza dados todos los acontecimientos.
He recibido, en lo personal, comentarios de alerta que reflejan la gran preocupación de muchas personas sobre la crisis económica del mundo y el efecto que está teniendo en los países en vías de desarrollo, entre ellos México.
Ya el Papa Benedicto XVI ha definido esto como una crisis de esperanza. No es para menos perder el trabajo, los ahorros y la capacidad de compra. Y qué decir de los que sienten inseguridad, miedo a la delincuencia, a la guerra, a los enfrentamientos fraticidas de África y del mundo, a las intolerancias religiosas y a la falta de diálogo y de acuerdos por el bien común.
¿De qué nos estamos perdiendo? Nos estamos perdiendo de la oportunidad de ser felices y de convertirnos en agentes de cambio, de esperanza; estamos cayendo en una de las peores actitudes del ser humano que le quitan su libertad… la actitud de dependencia.
Me siento mal, estoy detenido y no se qué hacer. No me quiero arriesgar, no quiero invertir, y mucho menos hacer más de lo que me toca. Me pone triste que esta Navidad no podré comprar los regalos que yo quisiera, o tal vez ni vacaciones tendré… ¿Tanto dependemos de los sucesos? ¿Tanto dependemos de la Bolsa de Valores? ¿Tanto dependemos del dinero?
Estamos perdiendo la esperanza, ¿pero qué es la esperanza? Es darnos la oportunidad de ver el futuro con una perspectiva en la que estaremos mejor que hoy. El diccionario dice de la esperanza que es “la confianza en que ocurrirá o se logrará lo que se desea”. En este sentido, la esperanza depende de cada uno de nosotros en la medida en que tengamos claro qué es lo que deseamos o cómo nos visualizamos en el futuro.
Las preguntas obligadas son: ¿qué es para nosotros estar mejor que hoy?, ¿qué es lo que deseamos? La respuesta es personal; sin embargo, puede ubicarse en el tiempo: el corto, el mediano y el largo plazo.
Si tenemos claro qué queremos lograr en el largo plazo, sabremos qué debemos hacer en el mediano y en el corto plazo, porque todas las cosas que tengo que hacer hoy irán encaminadas a lo que quiero lograr mañana.
En este sentido, es muy claro que el día de hoy tengo que hacer y dejar de hacer muchas cosas para lograr alcanzar la meta futura. El alpinista lo tiene muy claro cuando quiere subir a una montaña, no cualquiera puede subir la montaña más alta sin una preparación previa y sin metas de mediano plazo. En el corto plazo, el alpinista tendrá que exigirse, levantarse temprano, dejar de ir a fiestas, entrenar, subir varias montañas, dejar de comer cierto tipo de comidas.

El resultado será la cima. Seguramente en el transitar del tiempo se presentaron innumerables imponderables, obstáculos que pusieron en peligro la consecución de la meta. Ya sobre la montaña seguramente se podrán encontrar nubarrones, ventarrones y mal clima. Sin embargo, cuando en la cabeza se tiene la meta, llegar a al cumbre, todas esos obstáculos podrán detener un poco el tránsito, pero nunca el sueño y el intento constante de lograr la meta.
Frente a un obstáculo, la solución no es sentarse y ponerse a llorar. Hay que encontrar soluciones de forma creativa, caminos que siempre habrá. Tal vez haya que retroceder un poco, pero nunca perder de vista la meta.
De igual forma es la vida, y la certeza de llegar a la cima es la esperanza, que al mismo tiempo es nuestro deseo. La certeza dependerá mucho de la forma en que se prepare el camino para llagar a la meta.
Mientras más lejana tenga la meta, ésta será más relevante; mientras más trascendente, más lejana. En este sentido, la meta que todo ser humano tiene es ser feliz y trascender.
Hoy que vivimos signos de desesperanza, debemos preguntarnos: ¿cuál es nuestra meta?, ¿el tener más?, ¿el ser mejor?, ¿trascender?
En el contexto de la crisis que vive el mundo, que no es más que un nubarrón, cada quien asumirá el momento con la mayor o menor garra y creatividad con la que aprecie esa meta. Si la meta está en el tener más, siento decirles que estos tiempos en lugar de ser tiempos de oportunidad, serán de amargura y tristeza.
Si la meta está en trascender, estos tiempos son de gran oportunidad… ¿y tú?, ¿dónde tienes tu esperanza?

HONOR A QUIEN HONOR MERECE

Fuente: Yoinfluyo

Martes, 02 de diciembre de 2008

Amigo Carlos

Tenía que ser así, porque así eras tú.
Siempre fiel a cada compromiso, a tu cita con el buen Dios acudiste con esa puntualidad tan tuya siempre. No podía ser de otra forma, cuando se acepta a la congruencia como virtud del caballero cristiano de nuestro tiempo, y cuando es el honor la norma de conducta diaria.
No sé a cuantos jóvenes formaste. Fuimos muchos los que leíamos tus obras, tus traducciones, tus estudios e investigaciones. En todos nosotros dejaste una huella tan formidable como imperecedera. Nos cambiaste la vida.
Muchos otros aprendimos a debatir con la fuerza de los ideales y las convicciones arraigadas, porque tu pedagogía de vida era nuestra mejor enseñanza.
Tú, amigo Carlos, fuiste de aquellos que como decía Bernardo Monsegú, siempre preferían el palpitar al calcular; de los que mueren porque no mueren; de los que siempre evidenciaron sus ansias de eternidad. Creo que por eso la tierra ya te resultaba poca cosa. Necesitabas estar con Él; y Él -así te lo demostró toda la vida- quiso también necesitarte un poco. Por eso te llamó en tiempo y forma.
¡Claro que duele el hecho de no tenerte cerca! No será fácil dejar de escuchar tus consejos, tu palabra prudente; ni dejar de compartir contigo la agudeza y audacia de una visión de largo alcance como la que Dios te regaló.
Cuando estabas entre nosotros, tu sola presencia hacía que viéramos las cosas de un modo diferente. Ahora, será tu recuerdo lo que nos impulse a continuar luchando, por Dios y por la Patria, igual que lo hizo tu padre en su momento. ¿Sería por eso, el especial fervor que ponías en tu oración a los pies de la Morenita del Tepeyac durante la festividad de Tomás Moro?
Nos llamaba la atención que llegaras a la Basílica de Guadalupe, sin el boato ni la parafernalia de los funcionarios de alto rango. Te postrabas a los pies de María, tal y como cualquier otro de sus hijos. Nada más, pero nada menos. Sabías que al salir de ahí, te esperarían los anatemas de los jacobinos y las acusaciones incendiarias de los intolerantes. Pareciera que nos decías “no tengan miedo, porque el cielo es de los que lo arrebatan”.
Amigo Carlos, déjame decirte algo: ¡no creo en la resignación cuando un amigo como tú se va! Considero que ese espíritu de “conformidad adolorida” puede quedarse, con aquellos que aseguran que la muerte es el final de todo; que ahí termina todo y que no hay más nada qué hacer.
Para quienes tenemos el privilegio de la fe y creemos que el hecho de morir es la bienvenida a la cercanía con Dios; a Su visión beatífica y a Su amistad en la gloria eterna; es una mixtura con la alegría; un encuentro con la esperanza de saber que estás ahí, con Él; mejor que antes y mejor que siempre. Es saber que Dios siempre se lleva a los mejores. De eso se trata cuando sobrenaturalizamos las cosas.
Me parece que no es tardío, sino oportuno, darte las gracias amigo mío. Gracias por enseñarnos a vivir la vida con una perspectiva trascendente, dándole el valor divino a lo humano.
Gracias, Carlos, por la pedagogía del Servicio que nos enseñaste, con tu ejemplo a tiempo y a destiempo; en especial, cuando nos mostraste que el poder carece de sentido, si no logramos entender que viene de lo Alto.
Gracias por tu congruencia y tu tozuda hidalguía en nuestra lucha a favor de la vida, de la libertad, de los valores superiores que poco a poco han venido transformando nuestra querida Patria.
Gracias por la enseñanza del honor y la nobleza de tu alma grande. Por dejarnos aprender que el verdadero hombre, sólo dobla la rodilla delante de su Dios.
Rene Mondragón


HONOR A QUIEN HONOR MERECE

Es posible ser congruente y tener éxito

Fuente: Yoinfluyo.com
Autor: José J. Castellanos

Miércoles, 03 de diciembre de 2008

La falsedad de la premisa de que obtener éxito material y vivir congruentemente la fe es imposible, no sólo la señaló Carlos Abascal en su discurso de aceptación del Doctorado Honoris Causa que le entregó la Universidad Anahuac del Sur, sino que la encarnó con su vida que se extinguió el día de antier. De pocos laicos contemporáneos de la vida pública de nuestro país se puede decir que han vivido a plenitud el llamado a la fidelidad que hizo Juan Pablo II en la Catedral de México en 1979. Lo hizo, sin miedo, como hombre, esposo, padre de familia, empresario, dirigente social y dirigente político. Lo hizo con la palabra y el ejemplo.
No abundaré sobre Carlos Abascal, ya lo hice hace días. Hoy, si se me permite, le daré la palabra para reproducir algunas ideas de su último mensaje a la juventud universitaria, pues podríamos tomarlo como su testamento social. Estas frases entresacadas, entre muchas valiosas, son los botones de muestra que invitan a leer y releer el mensaje, porque resulta imposible abarcarlo aquí todo. Reproduzco:
“El ser humano nace, vive, muere con dos sellos indelebles: el sello de criatura de Dios, quien le comunica la inmensa dignidad que posee, precisamente por haberlo creado a Su imagen y semejanza; y el sello de su irrenunciable vocación social, que le exige ser comunión con todos sus semejantes, si quiere realizar la vocación que él, y nadie más que él, puede y debe realizar durante su existencia temporal”.
“En el afán de dar al césar lo que es del césar, se olvidan de que hay que dar a Dios lo que es de Dios”.
“¿Y qué es de Dios? Nada más y nada menos que la integralidad de la persona humana, en todas las manifestaciones de su vida, porque es el pensamiento amoroso de Dios el que da vida al ser humano”.
“Otros más excluyen totalmente de la vida pública la presencia de Dios, y prefieren prescindir del primer sello, arrinconándolo a la mera vida privada.
“Dar a Dios lo que es de Dios no es un asunto privado, es un asunto personal porque la fe no se le impone a nadie, porque ser cristiano es encontrarse personalmente con Cristo y pedirle que nos transforme en el amor, por el amor y para el amor, para servirlo en los demás hombres. Porque Cristo, que es Camino, Verdad y Vida nos legó una fe cuyo objeto no es que cada cristiano cumpla ciertos preceptos y prácticas externas, sino que cada cristiano y todos juntos transformemos la realidad temporal con el espíritu del Evangelio, que es el espíritu del Amor, de la Justicia, de la Unidad y del Bien”.
“Es cierto: el reino de Jesús no ES de este mundo; pero el único lugar en el que los hombres preparan el advenimiento del Reino de Dios es este mundo”.
“Pienso que la mayor censura a Dios en la vida pública, proviene de cristianos que se autocensuran para hacer sólo lo políticamente correcto a los ojos de los demás”.
“El cristiano que vive en el mundo, que participa en la política, en la economía, en la cultura, en lo social, tiene el deber de trabajar para lograr estándares éticos cada vez más elevados en la convivencia social, siempre usando argumentos propios de la razón”.
“Bien vale la pena gastar nuestra vida, al límite, al servicio de Jesucristo”. “De hecho, es indispensable devolverle a la democracia fundamentos sólidos de valores eternos derivados del orden natural de las cosas. Es imperativo que el Estado de Derecho tenga su mayor fortaleza en normas positivas fundadas en el derecho natural”.
“Hoy somos parte de una batalla antropológica cultural en la que el poder político reclama para sí la facultad de definir al hombre, muchas veces socavando su libertad y dignidad”.
Hasta aquí las citas.
Carlos solía saludar a sus amigos anteponiendo el “san” al nombre propio. Por eso, yo solía devolverle el saludo de la misma manera, llamándolo san Carlos. Hoy, sin anticipar el juicio de la Iglesia, puedo afirmar que él, librando numerosas batallas, alcanzó la meta de la santidad, como indica el Catecismo de la Iglesia, citando al Concilio Vaticano II: “En sus miembros (de la Iglesia), la santidad perfecta está todavía por alcanzar: ‘Todos los cristianos, de cualquier estado o condición, están llamados cada uno por su propio camino, a la perfección de la santidad, cuyo modelo es el mismo Padre ’” (LG 11).
Don Carlos Abascal Carranza fue de los seres humanos que merecen el reconocimiento de todos. Fue un hombre a carta cabal, fue de los pocos hombres que supo ser congruente con se fe cristiana y su vida. Fue un hombre de los que verdaderamente, sin demagogia alguna, merece estar en el altar de la Patria, su patria que tanto amó y a la que sirvió honesta y responsablemente.
DESCANZA EN PAZ CARLOS ABASCAL CARRANZA.


lunes, 1 de diciembre de 2008

Ver para creer

Por; Querien Vangal

“Nos importa la unidad de nuestro pueblo”,
Warduni
El pasado mes de septiembre, el cardenal Emmanuel III Delly, patriarca de Babilonia de los Caldeos, con sede en Bagdad, mantuvo un encuentro con el líder del Consejo Supremo Islámico Iraquí (SIIC), Abdul Aziz Al Hakim. El SIIC es el partido chií (Chiíta) con más representantes en el Parlamento.
El cardenal Delly reconoció "los esfuerzos del gobierno de Bagdad para promover la seguridad y la estabilidad, así como la unidad entre todos los iraquíes". Por su parte, el líder del SIIC recordó "los históricos lazos que el país tiene con la comunidad cristiana".
Por otro lado, monseñor Shleimun Warduni, patriarca vicario de la Iglesia caldea, afirmó en declaraciones al órgano de información de los católicos iraquíes Baghdadhope, que en su parroquia de la Virgen María de Palestina, se celebró en estos días una cena en la que estuvieron presentes unas 50 personas entre musulmanes y cristianos.
"Éramos cristianos, musulmanes, árabes, kurdos", relató. "Estaba el Sayyd Jassim al-Jazairi de la mezquita cercana, un representante de la oficina del Gobierno para los asuntos de los no musulmanes, y muchos representantes de las familias que viven en la zona".
Estos encuentros, añadió monseñor Warduni, "son menos raros de lo que se piensa. Nuestras relaciones con el resto de miembros del país que quieren el diálogo son buenos", añadió.
"Ciertamente, nos importa la unidad de nuestro pueblo. Los iraquíes comparten el amor por el único Dios y Dios es amor en los corazones, amor que debe llevarnos al acuerdo".
A pesar de las dificultades que atraviesan los cristianos en Irak, afirma el prelado, "el entendimiento entre todos es de importancia primordial para que nuestro amado país pueda reencontrar la paz y su justo lugar en el mundo", añadió.
"Lo hacemos como hijos de este país, cristianos que lo han habitado desde tiempos remotísimos, y que aún ahora, a pesar de la emigración, viven en él y quieren continuar haciéndolo", concluyó.

Obedecer es de inteligentes

Por: Querien Vangal

Recuerdo que cuando era pequeño, sentía unas locas ganas de violar las reglas. Mi mamá me decía algo y yo quería y buscaba hacerlo del modo totalmente contrario, para probarme a mí mismo y a mis padres que era posible una segunda vía. Un día, en la escuela, hice un examen, y queriendo innovar seguí mis métodos de desarrollo, y pensé que había hecho un examen magistral. A los dos días llegó el resultado: reprobado. ¿Cuál fue la causa? No hice lo que el profesor quería. Esto me ayudó a comprender, que no siempre lo que pensamos o queremos va a ser el camino hacia la felicidad.
Ahora que ya soy viejo y retirado hace ya varios años de mi actividad profesional y de la que fue mi actividad preponderante, y puedo constatar sobre esa sed de libertad, y esa locura por innovar en las mentes y corazones de tantos jóvenes y personas. El lema, implícito o explícito, es Llevar la contraria, Nadar contra corriente, y todavía más se dice que a obediencia es para bobos.
La misma moda nos muestra esa carrera por ver quien es el más creativo (argollas en la lengua, en la nariz, barbas kilométricas, jeans desteñidos, etc.) y no se diga de la moral, en donde lo natural pasó a ser retrógrado, y lo anormal el común parámetro de conducta (casamiento entre hombres, noviazgo entre mujeres, suicidios asistidos, etc.) Y esa sed nos ciega, hasta el punto de creer que mi modo de vivir es el más lícito y el más excelente.
La obediencia, ese someter mi juicio a alguien, ese dejar de lado lo que pienso y quiero para pensar y querer lo que el otro quiera, parece lo más ridículo y loco para este mundo independiente. Obedecer implica un granito de humildad, para reconocer y aceptar que en esta ocasión o en otras más, no tengo la razón; implica honestidad y realismo, pues yo no soy el único ser en este mundo, sino que estoy rodeado de personas, que en su mayoría, tuvieron la misma edad que yo tengo, y que pasaron por la misma circunstancia y sienten lo mismo que yo siento.
Obedecer no es acatar rabiosamente o inconscientemente una orden; no es hacer lo que el otro me pide, con la esperanza de que el otro se equivoque. Obedecer es confiar. Así como tú obedeces el semáforo, confiando que es por tu bien, así hemos de confiar también en los demás, sobretodo en los que tienen alguna ascendencia sobre mí: mis padres, mis abuelos, mis profesores, mis jefes de trabajo. La obediencia en fin, no es para bobos, sino que es para inteligentes, pues la inteligencia busca lo mejor para uno mismo, y cuando lo encuentra, lo presenta a la voluntad y ella lo elige y lo realiza.
Quien no confía ahora, quien no quiere obedecer ahora, los golpes de la vida serán sus mejores maestros. Tarde o temprano, hemos de aprender a dejar de ser bobos, y así aprender a ser inteligentes por el amor y la confianza.