miércoles, 23 de julio de 2008

¿Y Dios..., dónde queda?

Por: Enrique Galván-Duque Tamborrel.

Aunque Dios da a cada uno lo que es debido,
no es Dios deudor; pues no está ordenado por nada,
sino que todo está ordenado por Él.
Antonio Sertillanges.

Ego SUM qui SUM – Yo soy el que soy – Palabras de Dios a Moisés, cuando este le preguntó cuál era el nombre del que le enviaba, (Éxodo, Cap. III, V. 14) Los interpretes explican que Dios quiso dar a entender con estas palabras que era el Ser eterno, principio y origen de todo ser, el Ser por excelencia, el solo infinito, inmutable y necesario.
Deo ignoto – Al dios desconocido – Los atenienses, el pueblo más culto de la antigüedad, admitían sin trabas todas las religiones habidas y por haber, y a tal extremo llevaban su tolerancia en materia religiosa, que para estar a cubierto de cualquier olvido involuntario, levantaron su templo, con esta inscripción: “Al dios desconocido”. Cuando San Pablo compareció ante el areópago – Tribunal de Atenas --, se sirvió precisamente de esa inscripción para hablarles del Dios que ellos (los cristianos) adoraban sin conocerle y era precisamente el Señor, creador del cielo y de la tierra. Esta predicación causó un gran efecto y allí mismo se convirtieron varios al cristianismo, entre ellos Dionisio, que más tarde fue el primer obispo de Atenas.
“Si Dios no existiera sería preciso inventarlo”. VOLTAIRE en su Epístola al autor del libro “Los tres impostores” (1771) VOLTAIRE sentía una verdadera predilección por este verso, considerado como uno de los mejores salidos de su pluma; lo citaba con frecuencia en las cartas que escribía a sus corresponsales literarios. A vueltas con la fundación del culto al Ser Supremo, en los tiempos de la primera revolución francesa se valió Robespierre de esta afirmación para cerrar uno de sus discursos: “L´atheísme est aristocratique. L´idée d´un grand Etre, qui veille sur l´innocence oprime et qui punit le crime triomphant, est toute populaire. Si Dieu n´existait pas, il faudrait l´inventer”. Puestos a parodiar la frase volteriana, los comunistas franceses de 1870 no dijeron nada más que: “Si Dieu existait, il faudrait le fusillers”. Y después, tan descansada y cínicamente, pudieron entregarse al saqueo y demás excesos con toda tranquilidad. Una barbaridad semejante vale la pena no olvidarla, como ejemplo de los actos ignominiosos que han empañado los movimientos sociales que han sido necesarios para el desarrollo de la humanidad.
Desde Los tiempos remotos, según las diferentes investigaciones que han llevado a cabo los antropólogos, los seres humanos siempre han sido temerosos de un ser supremo, un dios creador, amo y señor del universo. Generalmente buscaban su presencia en la naturaleza y su fuerza que los rodeaba, así veían a sus dioses en el fuego, en el viento y tempestades, en la lluvia, en el sol, en la luna, etc., y como tales los adoraban y les ofrecían sacrificios --- de animales y muchas veces de humanos. Pero todos esos dioses, creados o inventados por la necesidad del sentimiento atávico del ser humano de sentirse dependiente y protegido por un ser superior, fueron cambiando en su concepción conforme se fue desarrollando la mente humana, de la irracionalidad a la racionalidad, de lo casi animal al pensamiento filosófico, de estudiar razonadamente de donde venimos, que somos y a donde vamos, que en síntesis es el orden del pensamiento humano. Con la cultura racional y filosófica nacieron el budismo u el shintoismo, que son dos de la corrientes filosofico-religiosas más importantes, sin olvidar los fundamentos también ya filosóficos de las mitologías griega y romana. El judaísmo modificó substancialmente los fundamentos humanos, entonces muy dispersos, dando lugar a normas morales que no se valoraban y que fueron fundamento del el formidable movimiento que cambió totalmente la concepción religiosa y filosófica de toda la humanidad: el cristianismo. Pero la humanidad es voluble, ahora, llena de soberbia e inmersa en la vorágine tecnológica, so pretexto de la modernidad está haciendo a un lado a Dios, en muchos aspectos lo está soslayando y va, a pasos agigantados, camino a olvidarlo totalmente. Alcanzada esa meta, la humanidad habrá logrado, lo que al menos así parece buscar, su propia destrucción. La supuesta fe en Dios de la humanidad es sólo de palabras, es hipocresía, es, en síntesis, una falacia. No hay peor ciego que el que no quiere ver, ni peor sordo que el que no quiere oír.
Precisamente, sobre “el hacer a un lado a Dios, soslayarlo e ignorarlo” que prevalece en los hechos actualmente en el todo el orbe, a raíz de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, la periodista Jane Clayson del EARLY SHOW – periódico nortemearicano --entrevistó a la hija de Billy Graham, conocido predicador evangelista estadounidense. Anne Graham dio una respuesta sumamente profunda y llena de sabiduría. Dijo: -- “Al igual que nosotros, creo que Dios está sumamente triste por este suceso, pero durante años hemos estado diciéndole (a Dios) que se salga de nuestras escuelas, que se salga de nuestro gobierno y que se salga de nuestras vidas. Y... siendo el caballero que Él es, creo que se ha retirado tranquila y respetuosamente. ¿Cómo podemos esperar que Dios nos dé Su bendición y Su protección cuando lo hemos hecho a un lado y casi exigido que nos deje solos?”.
A la luz de ciertos sucesos recientes........ Ataques terroristas, balaceras en las escuelas, etc.; creo que todo comenzó cuando Madeleine Murria O´Hare (fue asesinada y hace poco se descubrió su cadáver) se quejó de que no quería que se rezara en nuestras escuelas, dijimos que estaba bien, y todos lo aceptamos.
Luego alguien dijo que mejor no se leyera la Biblia en las escuelas – la Biblia dice que No matarás, No robaras, Amarás a tu prójimo como a ti mismo, No le hagas a nadie lo que no quieras que te hagan a ti, Da de ti antes de pensar en ti --, dijimos que estaba bien, y todos lo aceptamos.
Luego el Dr. Benjamin Spock dijo que no debíamos castigar a nuestros hijos cuando se portan mal, porque sus pequeñas personalidades se trucarían y podríamos lastimar su autoestima. Alguien dijo que los expertos saben lo que dicen, dijimos que estaba bien, y todos lo aceptamos.
Luego alguien dijo que los maestros y directores de las escuelas no deberían disciplinar a nuestros hijos cuando se portan mal y/o no cumplen con sus tareas. Los administradores de las escuelas dijeron que más valía que ningún miembro de la facultad de las escuelas tocara a algún estudiante que se porte mal y/o no cumpla con su tarea porque no queremos publicidad negativa y por supuesto no queremos que nos vayan a demandar (hay una gran diferencia entre disciplinar y tocar, golpear, cachetear, humillar, patear, etc.), dijimos que los administradores sabían lo que decían y/o hacían y todos lo aceptamos.
Luego alguien dijo que no nos preocupáramos si nuestras hijas se embarazan y que las dejemos que aborten si así lo quieren, y que además ni siquiera tienen que decirles a sus padres. Dijimos que estaba bien, y todos lo aceptamos.
Luego uno de los consejeros del Consejo de Administración de las escuelas dijo: -- “ya que los muchachos siempre van a ser muchachos y de todos modos lo van a hacer, démosles todos los condones que quieran para que puedan divertirse al máximo, y no tenemos por qué decirles a sus padres que se los dimos en la escuela”. Cuando trascendió, dijimos que estaba bien, y todos lo aceptamos.
Luego alguien dijo: -- “Vamos a imprimir revistas con fotografías de mujeres desnudas y decir que esto es una apreciación sana, artística y realista de la belleza del cuerpo femenino”. Pero otro, no-conforme con eso y llevando más allá esa apreciación, publicó fotografías de niños desnudos, y todavía más allá cuando las colocó en Internet. No nos pareció mal, dijimos que estaba bien, que había que respetar el derecho que tienen a su libertad de expresión, y todos lo aceptamos.
Luego la industria de las diversiones dijo: “hagamos espectáculos por televisión y películas que promuevan lo profano, la violencia y el sexo ilícito. Grabemos música que estimule las violaciones, el uso de las drogas, los suicidios y los temas satánicos”. Y dijimos adelante, al fin no es más que diversión, no tiene efectos negativos y de todos modos nadie lo toma en serio, así todos estuvimos de acuerdo y lo aceptamos.
Ahora nos preguntamos con extrañeza por qué nuestros niños no tienen conciencia, por qué no saben distinguir entre el bien y el mal, y por qué no les preocupa matar a desconocidos, a sus compañeros de escuela, o a ellos mismos.
Probablemente, si lo pensamos bien y despacio, encontraremos la respuesta. Creo que tiene que ver con “LO QUE SEMBRAMOS ES LO QUE RECOGEMOS” --- “Siembra vientos y cosecharás tempestades”. .
Es irónicamente curioso cómo la gente simplemente manda a Dios a la basura y luego se pregunta por qué la humanidad (y el mundo con ella) está en proceso de autodestrucción. Es curioso ver cómo creemos lo que dicen los periódicos y/o la televisión, pero cuestionamos lo que dice la Biblia. Es curioso cómo se mandan “chistes” por la red y cunden como reguero de pólvora, pero cuando empiezas a mandar mensajes del Señor, la gente lo piensa dos veces antes de compartirlos. Es curioso cómo hay artículos lujuriosos, crudos, vulgares y obscenos que circulan libremente por el ciberespacio, pero la discusión de Dios en público se suprime en las escuelas, los espacios de trabajo y, a veces, hasta en el hogar, tal parece que a la gente le da pena hablar de Dios.
Es curioso ver como nos preocupa más lo que piensan los demás de nosotros que lo que Dios piensa de nosotros.

Odisea jurídica

Por: Enrique Galván-Duque Tamborrel.

“Seamos esclavos de la ley para poder ser libres”
Cicerón.

Ley, ¿qué es ley?. El diccionario Larousse dice: “Regla obligatoria y necesaria”. Explicado en lenguaje común, ley es el conjunto de normas establecidas por la sociedad para regir sus actividades interrelacionadas. Un individuo solo establece su ley para autodisciplinarse, pero cuando trasciende y se relaciona con otro individuo, ambos tienen que modificar su ley para establecer otra que norme su relación. Así será sucesivamente, conforme aumenten los individuos que finalmente conforman las sociedades – familias, tribus, comunidades, pueblos, ciudades y naciones.

Los encargados de elaborar las leyes son los legisladores – senadores y diputados --, quienes son representantes de la sociedad – pueblo --, con fundamento en iniciativas formuladas por el presidente de la república – persona elegida por el pueblo para que dirija la administración de los bienes de la nación --, los mismos legisladores y las legislaturas de los estados – diputados locales.

Debemos comprender y aceptar que no hay ley que, por muy buena que se le considere, satisfaga a todos; pero también debemos entender y aceptar que toda ley es perfectible. En el mundo entero las sociedades, en todos sus niveles, han evolucionado vertiginosamente a partir de la segunda mitad del siglo XX, y por eso las leyes han tenido que irse adecuando a ese ritmo, aunque, lamentablemente, en nuestro país no ha sido así. Evidentemente no es igual legislar para 15 millones de habitantes que para 100; aquellos eran los habitantes de nuestro país en 1917 – cuando se elaboró la constitución vigente – y estos los actuales. Además, el progreso tecnológico ha modificado substancial y radicalmente las costumbres de las sociedades, y. las costumbres hacen leyes.

En México pareciera que es costumbre que las leyes no se cumplan y/o se violen fácil y cotidianamente. Se consigna “pareciera”, porque como las costumbres se hacen leyes, resultaría aberrante e inadmisible que existiera una ley que legitimizara la inobservancia y/o violación de las leyes, así es que mejor califiquémoslo como “vicio”. Así pues, este vicio es un mal endémico en nuestra patria; a diestra y siniestra, adelante y atrás, las leyes se violan o no se cumplen, que para el caso es lo mismo. Todos le rascamos y le buscamos para encontrar un pretexto que nos justifique violar o incumplir – ya apuntamos que para el caso es lo mismo --la ley, cualquiera que esta sea, y, además, mucha veces hasta nos regodeamos de ello como si fuera un mérito. ¿Por qué somos así?, ¿Atavismo de raza?, ¿Malformación causada por un largo periodo de un sistema de gobierno podrido? ; según los estudiosos en la material, la mayoría se inclina por el último argumento. Lo más lamentable de ese triste y oscuro pasaje de nuestra historia es que hayamos tenido tan bajo – mejor dicho: no tuvimos – espíritu para haber soportado tanta ignominia que nos llevó a niveles tan bajos. Pero ¿ahora qué hacer?, Como dice el dicho “ya ni llorar es bueno” y no nos vamos a sentar en la banqueta a hacerlo, por lo que no nos queda más remedio que sacar la casta, que esta si la tenemos y mucha, y ponernos a trabajar para reeducarnos cívicamente, pero primero hay que reconstruir el sistema educativo que anda por el callejón de la amargura.

El problema de marras, además de inconmensurable, es en lo general y en lo particular. Es inconmensurable porque es tan variablemente desbordante y sui generis que es imposible medirlo, y su fuerza destructiva tiene un alcance sin limites; mina, corroe, quiebra y acaba; ¡OH Dios!, Haznos despertar a la realidad y ayúdanos a combatir este monstruoso mal. Es en lo general, porque no hay ley, reglamento o disposición, de índole pública o privada, que no sea inobservada y/o violada por grandes y chicos sin distinción alguna. Es en lo particular, porque hay algunas leyes que son particularmente de especial importancia, y que su cumplimiento y/o violación acarrea muchos otros grandes males que proliferan como ramificación de árbol.

Las leyes electorales son particularmente favorecidas por incumplimientos y/o violaciones, empezando por el mentado lema dizque revolucionario “SUFRAGIO EFECTIVO Y NO-REELECCIÓN”, sobre el que hace tiempo un joven le preguntó a su papá qué significado tenía eso si nunca se cumplía, a lo que el padre lo único que acertó a contestar fue una sonora carcajada.

En síntesis, así se estilan las cosas jurídicas en nuestra amada patria, lo que desde luego no debe enorgullecernos sino al contrario y, si queremos cambiar, lo primero que tenemos que hacer es auto convencernos que del cielo no nos va a caer nada, somos todos los que tenemos que corregirnos, empezando por nuestras propias vidas y… por los maestros.

Para finalizar, surge como arrebatadora verdad lo que dijo un gallego, cuando España era flagelada por el anarquismo: “¡Rediez coño!, por la madre que nos parió, tenemos que disciplinarnos porque si no nos lleva el carajo ¡me cago en la sopa!”.



Enrique Galván-Duque Tamborrel
Junio de 2001

Nuestra verdad

Por: Enrique Galván-Duque Tamborrel

La verdad por encima de todo, incluso de la patria.
Todo ciudadano viene obligado a morir por su patria;
nadie está obligado a mentir por ella porque sería denigrarla.
Querien Vangal.

Los deseos primarios de todas las personas son: la felicidad, progresar y ganar dinero. Una forma de lograr estos objetivos es siendo rico y próspero.

Así como hay personas pobres y personas ricas, hay países pobres y países ricos. La diferencia entre los países pobres y los ricos no es su antigüedad. Queda demostrado con los casos de países como India y Egipto, que tienen miles de años de antigüedad u sin embargo son pobres. Al contrario, Australia y Nueva Zelanda, que hace poco más de 150 años eran desconocidos, hoy son países desenvueltos y ricos.

La diferencia entre países pobres y ricos, tampoco está en los recursos naturales que disponen, pues Japón tiene un territorio muy pequeño y su 80% es montañoso, malo para la agricultura y ganado; sin embargo es la segunda potencia económica mundial. Su territorio es como una gran fábrica flotante que recibe materia prima de todo el mundo y los exporta transformados, acumulando su riqueza.

Por otro lado se encuentra Suiza, sin costas y tiene una de las mayores flotas náuticas del mundo; no tiene cacao pero si el mejor chocolate del mundo. En sus pocos kilómetros cuadrados cría ovejas y cultiva el suelo sólo cuatro meses al año, ya que el resto es invierno, pero tiene los productos lácteos de mayor calidad de toda Europa. Igual que Japón, no tiene productos naturales, pero da y exporta servicios con calidad muy difícil de superar, es un país pequeño que da una imagen de seguridad, orden y trabajo, que la convirtió en la caja fuerte del mundo.

Tampoco es la inteligencia de las personas la diferencia, como lo demuestran estudiantes de países pobres que emigran a los países ricos y consiguen resultados excelentes en su educación. Otro ejemplo son los ejecutivos de los países ricos que visitan nuestras fabricas, y al hablar con ellos nos damos cuenta que no hay diferencia intelectual.

Finalmente, no podemos decir que la raza hace la diferencia, pues en los países centro-europeos o nórdicos vemos como los llamados “ociosos de América Latina o de África, demuestran ser la fuerza productiva de esos países. Entonces: ¿Qué hace la diferencia?.
LA ACTITUD DE LAS PERSONAS HACE LA DIFERENCIA.

Al estudiar la conducta de las personas en los países ricos, se descubre que la mayor parte de la población cumple las siguientes reglas, cuyo orden puede ser discutido:

La moral como principio básico.
El orden y la limpieza.
La integridad.
La puntualidad.
La responsabilidad.
El deseo de superación en todos los ordenes.
El respeto a las leyes y reglamentos.
El respeto por el derecho de los demás.
Su amor al trabajo.
Su esfuerzo por la economía y acometimiento.

¿NECESITAMOS MAS LEYES?

¿No sería suficiente cumplir y hacer cumplir estas 10 simples reglas?.

En los países pobres sólo una mínima (por no decir ninguna) parte de la población sigue estas reglas en su vida cotidiana. No somos pobres porque a nuestro país le falten riquezas naturales, o porque la naturaleza haya sido cruel con nosotros. Simplemente por nuestra actitud. Nos falta carácter para cumplir estas premiosas básicas del funcionamiento de la sociedad.

Imbuyámonos y seamos todos portadores de este mensaje. Si amamos a sus hijos, y en bien de nuestra patria, trasmitamos esta reflexión para que mucha gente medite sobre este tema. Si esperamos que el gobierno solucione nuestros problemas, esperaremos toda la vida, y no se trata de que quiera o no, o pueda o no, sino de que es a nosotros, a la sociedad entera, a quien corresponde la responsabilidad de acción en esta materia.

Cuanto más empeño pongamos en nuestros actos y cambiemos nuestra actitud, puede significar la entrada de nuestro país en la senda del progreso y bienestar. Estos valores nos animan en cada proceso de cambio que impulsamos y sobre todo en la vida que llevamos.

“Debemos compartir todos esta mística para que juntos forjemos un país mejor.”



Mi agradecimiento para mi hijo Marco Antonio
Diciembre de 2002

La educación, insumo preciado en una sociedad sólida y piedra angular de su desarrollo

Por: Enrique Galván-Duque Tamborrel


La educación como lo hemos dicho es el insumo más preciado en la construcción de una sociedad sólida, comprometida, competente, inteligente, hábil, una sociedad que sea capaz de sortear los obstáculos que implica competencia a nivel internacional, que tenga las habilidades que le permita insertarse plenamente en el avance de nuestro país.

Por eso los recursos que se destinan a la educación debemos de observarlos como una inversión en el capital humano del país, ahora bien, para que la educación tenga el efecto que deseamos debe ir acompañada de otras necesidades básicas que también se deben de cubrir, como la salud, alimentación, vivienda y es ahí donde la responsabilidad presupuestaria debe de imperar y encontrar un equilibrio entre las prioridades del gasto y los recursos disponibles.

Por eso una preocupación constante debe ser el uso adecuado del gasto público, uno de los principales fundamentos de la economía es que los recursos son escasos y es razonablemente fácil de aceptar, pues de existir e ilimitados no habría necesidad de discutir su uso ni fines, quizás ni siquiera su impacto, pues siempre existiría una fuente inacabable de estos, de lo cual debemos de echar mano.

Sin embargo, esto no sucede, debemos de operar en un contexto responsable, debemos también fiscalizar y hacer cumplir la norma que dicta que los recursos públicos no pueden ser utilizados con fines electorales, ni para cumplir caprichos de lideres sindicales.

Así también nos corresponde encontrar los mecanismos y procedimientos para que la burocracia se agilice y sea expedita, a los legisladores de la nación les corresponde conducirse con cordura y sensatez, pues sus decisiones ahora tendrán efectos en el futuro.

Es por ello que debe preocuparnos la fuente de ingresos del Estado, la cual evidentemente se refleja en la restricción presupuestaria a que está sujeto el gasto público. Al final de la legislatura pasada se presentaron dos iniciativas de ley de Educación Superior, lo cual considero un buen punto de partida para las deliberaciones y discusiones que precedan a su aprobación.

En este importante y complejo renglón que es la educación, piedra angular son los maestros. Cuan lejos quedó la responsabilidad, casi sagrada, de los mentores, que hacían de ella un verdadero apostolado. Recordar aquellas palabras que don Miguel de Unamuno escribiera a don Gregorio Marañón: “Ninguna actividad sistematizada y repetida influye en la Psicología y luego en la vida entera tan hondo como la rutina de enseñar”.

Esa mística quedó en el olvido, ahora los maestros han “logrado conquistas irreversibles” (?) y ya encontraron la rutina para destruir lo poco logrado con el esfuerzo titánico de ejemplares mentores que en México han sido. Pero como siempre sucede, cuando el mal cunde se traga al bien; así los maestros disidentes ---de lo único que disienten es del orden, la disciplina, la responsabilidad y el patriotismo--- convertidos en verdaderos trogloditas se lanzan a las calles a escandalizar y a destruir, dizque para hacerse notar y les hagan caso, creándose con esto, para sí mismos, una imagen totalmente opuesta a la deberían tener, y en vez de educar, deseducan.

Los líderes vivales manipulan como borregos a sus seguidores y de hecho ya convirtieron sus manifestaciones en un modus vivendi, situación por demás descarada dada la incongruencia de su eterno y aberrante pliego petitorio. Incongruente es que pidan y pidan en exceso, a sabiendas que un país con carencias económicas, como el nuestro, jamás podrá cumplir sus exigencias; además, piden y piden sin merecerlo siquiera. Por otra parte, cabe la pregunta: ¿cuánto le cuesta a la nación, moral y materialmente, los paros y manifestaciones que llevan a cabo rutinariamente (como dijo un estudiante de 6° año de primaria de Ixtepec: “cada tercer diario, un día si y otro también”)?

En síntesis, los maestros disidentes son culpables del delito de lesa patria, pues independientemente del daño económico a la nación, están afectando a lo más sagrado que tiene la patria que son sus niños y jóvenes.

Es bien sabido, por los índices que maneja la ONU, que México se encuentra entre los países mas rezagados en el renglón educativo, y el Estado de Oaxaca es de los más rezagados en nuestro país ---junto con Guerrero, Chiapas, Michoacán y Tabasco, coincidentemente en donde más presencia tienen los maestros disidentes---, lo que debe hacernos meditar seriamente para reaccionar positivamente.

El asunto que tenemos entre manos no es menor, nada más y nada menos que la formación humana, física, intelectual, moral de la niñez, de la juventud y de todos los mexicanos que también es piedra angular del desarrollo de México y una estrategia de largo plazo.

De cualquier cosa...

Por: Enrique Galván-Duque Tamborrel


Si bien se entiende que esta respuesta refleja una gran necesidad más que un deseo, hay que tener en cuenta los efectos negativos que puede acarrear. El trabajo de “cualquier cosa” no existe. Más aún, ante la escasa oferta laboral existente –aunque parezca contradictorio– hay que ser muy selectivo para tener mayores posibilidades.
Cuando la búsqueda laboral se extiende mucho más de lo que habíamos imaginado, la necesidad de dinero se hace sentir y la incertidumbre se va transformando en desesperación. En esa circunstancia, hace falta –más que nunca– tomarnos el tiempo que sea necesario para reubicarnos y pautar estratégicamente los pasos a seguir. Lo ideal sería organizarnos de modo tal que la desesperación no llegue, pero si no ha sido así, no es tarde. Nunca lo es.
La búsqueda laboral siempre requiere algún método, el trazado minucioso de algún plan. Mucho más cuando las ofertas laborales son escasas y la situación del mercado es inestable y confusa. Debemos estar muy atentos a lo que yo llamo “los dos frentes”. El externo, que es el mercado y el interno, que es uno mismo.
En cuanto al primero, será importante tener la mayor información posible sobre la oferta laboral (visible e invisible) y reforzar la red de contactos. Pero esto depende –muchas veces– de las condiciones en que se encuentra el “frente interno”. Es obvio que debemos estar bien (o lo mejor posible) para encarar las circunstancias adversas en el “frente externo”.
Esto algunas veces se logra casi espontáneamente porque nuestra personalidad nos lo permite o las circunstancias no son tan adversas. Pero otras veces requiere de cierta preparación. En primer término, es necesario un análisis pormenorizado de nuestras habilidades y áreas de experiencia. Esto nos indicará hacia dónde es conveniente orientar nuestro esfuerzo. Es muy importante pensar con detenimiento cuáles son nuestras principales habilidades (en sentido amplio).
No confundamos habilidades con ocupaciones. Esto es clave. Por ejemplo, cuando coordino talleres de orientación laboral, y pregunto sobre habilidades, suelen responderme: “Sé vender”; “Tengo experiencia como asistente”; o “Puedo hacer tareas administrativas”. Quienes me responden así, están señalando actividades posibles, pero no habilidades.
Al confundir estos dos conceptos, cierran posibilidades en vez de abrirlas. La cuestión es concentrarnos en habilidades y entonces poder decir cosas como: “Sé tratar al público”; “Tengo facilidad para los cálculos”; “Puedo prever situaciones futuras”; “Soy buena coordinando diferentes tareas”.
Si pensamos en términos de ocupaciones nos estamos limitando, mientras que pensar nuestras habilidades nos permitirá, en un segundo paso, pensar qué tipo de actividades requieren esas habilidades que tenemos (las hayamos realizado alguna vez o no). Dicho de otro modo: si María se focaliza únicamente en que ella es una buena asistente bilingüe, buscará trabajo como tal; pero puede suceder que en ese momento el mercado no esté solicitando asistentes bilingües y la búsqueda se postergue más de lo conveniente.
Pero en cambio, si María piensa que es buena coordinando diferentes actividades, trabajando bajo presión, manejando temas confidenciales, comunicándose en más de un idioma y organizando tareas de otros, es probable que su universo de búsqueda se amplíe porque ya no sólo buscará como asistente sino que podrá emplear todo ese repertorio de habilidades para llevar a cabo otras actividades.
En circunstancias en las cuales la oferta laboral es por demás escasa, ampliar el horizonte de búsqueda de este modo es fundamental.
A partir de este análisis de nuestras habilidades es preciso encarar una búsqueda estratégica de oportunidades laborales. Esta búsqueda será amplia, por lo cual estaremos abiertos a diferentes posibilidades, pero tendremos en cuenta que al momento de hablar con otros debemos lograr que quede claro hacia dónde orientamos la búsqueda.
Por eso la expresión “de cualquier cosa” queda descartada. Nadie tiene habilidades para todas las tareas, y en un contexto altamente competitivo, debemos asegurarnos de estar enfocados hacia aquellas áreas en las cuales tenemos chances de competir con éxito.
Es sorprendente cómo el ejercicio de pensar las propias habilidades suele revelar, a quien lo realiza, situaciones hasta ese momento ignoradas. Muchas personas no tienen una adecuada “fotografía de sí mismas” y se presentan ante potenciales empleadores sin poder dar cuenta de su enorme potencial.
En un mundo que cambia velozmente es importante lo que cada persona sabe hacer, pero mucho más importante es lo que todavía pueden aprender, lo que todavía pueden desplegar. Para eso es primordial bucear dentro de uno y vislumbrar aquello que podrá desarrollarse todavía: nuestro potencial.
Aun cuando se pueda apelar a la solidaridad de los demás, debemos pensar que cada uno tiene suficientes problemas y cosas de qué ocuparse. Por lo cual, mientras más claro sea el mensaje que transmitimos, mayor posibilidad de ser recordado tendrá.
Por eso insisto en la necesidad de pensar nuestras habilidades, buscar estratégicamente y propiciar situaciones donde nuestro potencial pueda ser desplegado originando nuevas oportunidades laborales.
La búsqueda laboral estratégicamente encarada no es por sí misma garantía de éxito. Son muchos los factores que intervienen en la obtención de un empleo o en la viabilidad de una actividad laboral.
Sin embargo, trabajar sobre el “frente interno” es una buena forma de orientarnos en la mejor dirección posible y estar fuertes para enfrentar las adversidades de la época que nos ha tocado vivir.


Algo brilla en el camino

Por: Enrique Galván-Duque Tamborrel

“A las crías de los pájaros Dios les da alimento,
-- Y su bondad se extiende a todos los seres creados”
Jean Racine

Tenemos muchos deberes que cumplir para con nuestros semejantes, y uno de ellos, quizás el primero, es el de tratar de suavizar o mitigar sus penas. Nuestro poder para realizar el bien es inmenso. No importa que no poseamos bienes de fortuna, si sentimos amor y compasión, si somos bondadosos y comprensivos, y si nuestra sonrisa está siempre presta a entregarse.

Pensemos con Amado Nervo, que decía: “Los males que no podemos remediar son infinitos; pero los que si podemos remediar también son infinitos”.

Los hombres superiores no se apenan por sus desdichas; pero sí por las ajenas. – Los que poseen nobles sentimientos, sufren con los que sufren y gozan con los que gozan. – Es preferible la bondad que la inteligencia. – Lo más digno de respeto en las personas es la bondad. Después de eso: el saber y el talento.

En el mundo hay muchos sentimientos y penas; pero también hay muchos deseos de remediarlos.....y almas llenas de nobleza y comprensión. – No hay que desaprovechar la oportunidad de hacer el bien. Desaprovechar una oportunidad así, es desaprovechar lo mejor que la vida puede darnos. Diariamente hay que lanzarse a la calle con el propósito de hacer el mayor bien en todos los sentidos.

Existe la creencia, por cierto lamentablemente bastante generalizada, de que las personas buenas son cobardes, tontas,........ ¡No hay tal! Lo que sucede es que por su bondad no les hace falta la maldad de los demás........ ¡Que hermosa labor de llevar paz a los corazones, aquietar el ánimo exaltado, sosegar las ansias, destruir los odios, desaparecer los malos entendimientos, las interpretaciones torcidas,........!

La capacidad de bien que hay en el alma humana es inmensa...... ¡Aprovechémosla! ........... En la bondad de tus acciones encontrarás la fuente de la alegría. – Que prevalezcan siempre los sublimes mensajes bíblicos: “da de ti antes de pensar en ti” y “Ama a tu prójimo como a ti mismo”, así siempre habrá:

Una luz en el camino

Había una vez, hace cientos de años, en una ciudad de oriente, un hombre, que una noche caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida. La ciudad era muy oscura en las noches sin luna, como aquella.
En un determinado momento se encuentra con un amigo. Este lo mira, escudriñando en la tenue luz, y de pronto lo reconoce. Se da cuenta que es Guno, el ciego del pueblo. Entonces le dice: -- ¿Qué haces Guno, tú ciego, con una lámpara en la mano?, si tú no ves......
Entonces el ciego responde: -- Yo no llevo la lámpara para ver mi camino. Yo conozco la oscuridad de las calles de memoria. Llevo la luz para que otros encuentren su camino cuando me vean a mí...... No sólo es importante la luz que me sirva a mi, sino también la que yo uso para que otros puedan también servirse de ella.

Cada uno de nosotros puede alumbrar el camino para uno y para que sea visto por otros, aunque uno aparentemente no lo necesite. Alumbrar el camino de los otros no es tarea fácil...... Muchas veces, en vez de alumbrar, oscurecemos mucho más el camino de los demás........ ¿Cómo? A través del desaliento, la crítica, el egoísmo, el desamor, el odio, el resentimiento....... ¡Qué hermoso sería si todos ilumináramos los caminos de los demás! ¿O no?








martes, 22 de julio de 2008

Si eres lo que debes ser, encenderás el mundo

Por: Querien Vangal

En el origen de nuestra vida encontramos un acto de amor infinito y omnipotente de Dios que, pronunciando nuestro nombre mucho antes de que nuestros padres lo hicieran por vez primera, nos llamó de la nada al ser: "Antes de haberte formado en el seno materno, te conocía, y antes de que nacieses te tenía consagrado" (Jr 1,5). No fuimos nosotros, por tanto, quienes escogimos vivir ni tampoco lo merecimos, pues ni siquiera tuvimos la oportunidad de hacer algo que provocase su amor. Existimos sencillamente porque Alguien nos quiso y continúa sosteniéndonos en el ser; porque Alguien nos ha amado gratuitamente tal como somos y para siempre.
Por este motivo cada hombre, creado a imagen y semejanza de Dios, lleva impresas en su alma, por así decir, las "huellas digitales" de Dios. En este amor personal de Dios al hombre reside la grandeza y la dignidad más profunda de cada ser humano.
De este diálogo íntimo de amor entre Dios y el hombre se desprende la realización del hombre que alcanzará la verdadera felicidad, en la medida en que cumpla el fin para el que fue pensado desde toda la eternidad. Amar, pues, es el gran proyecto de nuestra vida, nuestro mayor negocio, la vocación más sublime en la que se resumen todas las demás. Y para nosotros cristianos, el amor como camino, verdad y vida no es una idea vaga o un proyecto filantrópico, sino que tiene un rostro muy concreto, Jesucristo.
La santidad, ser como Cristo, se convierte así en nuestro programa de vida. En Él encontramos el modelo del hombre perfecto, del amor realizado en la entrega y en la donación sincera de sí mismo a los demás.
Dios continúa llamándonos durante toda la vida
Dios continúa llamándonos todos los días; en cada momento va explicitando las exigencias de esa llamada original, que resuena como un eco en nuestro corazón. Cada gracia, cada evento o circunstancia que Él permite en nuestra vida es una ocasión para agradecer, una posibilidad de encuentro personal con Cristo, una nueva llamada a corresponder con generosidad a su amor.
Repasemos delante de Dios las principales gracias que Él nos ha concedido en nuestra vida. ¡Cuántas manifestaciones de su amor! ¡Cuántas llamadas a la conversión y a la correspondencia! El gran regalo de la vida y de la salud, la oportunidad maravillosa de haber crecido en una familia cristiana, etc.
De manera especial, el don del bautismo, que supera con mucho cualquier otro don natural –"tu gracia vale más que la vida" (Sal 62, 4)-, y por el cual podemos llamar a Dios ¡Padre!, puesto que realmente somos sus hijos (cf. IJn 3, 1). Y en consecuencia, también somos llamados a ser hijos de nuestra madre, la Iglesia, entramos a formar parte de la familia de Dios y nos hacemos herederos del cielo, nuestro verdadero y definitivo hogar. ¡Qué maravilloso es el don de la fe!
Como consecuencia de nuestro ser cristiano, gozamos de un verdadero banquete de bendiciones: los sacramentos; el alimento de la palabra de Dios en la Sagrada Escritura, la liturgia, la comunión de los santos; la ayuda de los sacerdotes; las enseñanzas y el ejemplo del Santo Padre, etc.
¡Cuántas voces de Dios, también, a través de la vida de todos los días, del encuentro fortuito con una persona, de una conversación, de una lectura, de una experiencia! ¡Cuántas lecciones Dios nos manda a través del sufrimiento y de las enfermedades, instrumentos especialmente eficaces de purificación y de desprendimiento interior, que nos ayudan a aferrarnos únicamente a Dios y a lo eterno!
Hay un don muy particular, del que no todos somos conscientes. El don del tiempo, como el espacio precioso de vida que Dios nos concede para poder realizar la misión para la que fuimos creados y de la que tendremos que rendir cuentas. Y, sin embargo, ¡cuánta omisión en el uso de este tesoro!
El tiempo del que disponemos no es nuestro, sino que lo hemos recibido de Dios para ponerlo a producir; y que como buenos administradores del mismo se nos pide ser fieles (cf. ICor 4, 2). Esta meditación, lejos de producirnos amargura o tristeza, debe entusiasmarnos y estimularnos a una creciente donación a la Iglesia y a los demás.
"Don recibido que tiende por naturaleza a ser bien dado" (cf. n 2).
a) Si eres padre de familia, Dios te ha regalado el sacramento del matrimonio, a través del cual participas de una manera especial de la intimidad del amor de Dios y por el que cada uno se convierte en un don para el otro.
La fidelidad a tu vocación de esposo(a) y padre cristiano, te exigirá en ocasiones el martirio callado e incruento de la vivencia genuina del Evangelio. No es fácil luchar todos los días contra el ambiente del mundo, que trata con insidiosa ferocidad, de atraparte con sus tentáculos de hedonismo y de materialismo, y que se filtra, casi imperceptiblemente, por las rendijas del propio hogar, sobre todo en el caso de las parejas jóvenes. No es fácil, tampoco, perseverar fieles a las enseñanzas de Cristo y de la Iglesia, que te implicará el heroísmo en tu amor para no vender la integridad de tu conciencia y de tu corazón a los mercaderes de la sociedad posmoderna, que pretenden por todos los medios imponer nuevos modelos de vida matrimonial y familiar, incompatibles con el Evangelio y con el designio de Dios para el hombre; y que tachan de intransigentes a quienes no se suman a su modo de pensar y de actuar. Quizás por esto mismo, la vida familiar se presenta en algunos aspectos más costosa y ardua que en épocas pasadas. Pero cuentas, también como antes, con el auxilio poderoso de la gracia de Cristo y con el testimoniode muchos matrimonios y familias auténticamente cristianos.
Forma a tus hijos en la fe, enséñales a amar a su madre, la Iglesia. Edúcalos en una conciencia recta y en una equilibrada jerarquía de valores conforme con la civilización del ser y no del tener. Sé generoso para ayudar y apoyar a tus hijos en los momentos en que tienen que tomar sus grandes decisiones. Deja que sigan el camino por el que Dios les llama a realizarse, (cf. n 5), ya sea en el matrimonio, o en la vida consagrada o sacerdotal.
b) Si eres joven y te encuentras en la edad maravillosa en la que tienes que poner los cimientos sólidos que sostendrán el edificio de tu vida; que quieres imprimir un rumbo seguro a tu existencia, y que buscas con anhelo tu felicidad, deja que Cristo entre en tu mundo personal, que se convierta en el punto de referencia de todas tus decisiones, ábrele tu corazón, busca conocerlo y amarlo cada día más. Estás en la etapa decisiva de tu camino, la edad de la escucha y del discernimiento de la llamada: ¿qué es lo que Dios quiere de mí? ¿Cómo realizarme y ser feliz? Ten la seguridad de que la respuesta nunca podrás hallarla fuera de la voluntad de Dios, al margen de Jesucristo.
No tengas miedo de escuchar la voz de Cristo que te invita a vivir con coherencia su fe, a morir a los criterios del mundo y a tus propias pasiones desordenadas para que Él reine en tu corazón. Lleva el Evangelio a todas partes, no puede haber un lugar que quede fuera del influjo de Cristo. Habla de Él con su testimonio y con sus palabras. Siéntete orgulloso de ser cristiano y de comportarte como tal.
c) Si eres mujer, has recibido una altísima vocación y una delicada misión en el corazón de la sociedad y de la Iglesia, al haber sido llamada por Dios de manera especial a la difícil tarea de reevangelizar la vida (cf. n° 3). Lucha, por vivir en plenitud el ideal de la mujer nueva que Cristo te propone. No te dejes seducir por los slogans fáciles y engañosos de pseudorrealización y de aparente libertad, que el mundo y la cultura tratan de inocularte. Eres, por designio insustituible y maravilloso de Dios, la custodia y el santuario de la vida, la que mejor puede colaborar en la humanización del mundo hasta transformarlo en una grande y única familia. En la Virgen María encontrarás siempre el modelo más auténtico y luminoso de la mujer cristiana.
d) Si ya eres abuelito o abuelita, tienes un papel más importante y decisivo de lo que, a simple vista, podrías imaginar. Tu misión en esta vida aún no ha terminado. Tienes en tus manos el rico patrimonio de tu experiencia de largos años que estás llamado a compartir con tus hijos y nietos, con tus amigos y cuantos te rodean. No renuncies a esta misión tan grande, no omitas ningún esfuerzo por llevarla adelante, con tu consejo acertado en el momento adecuado, siendo promotor entusiasta de la unidad familiar y de la solidaridad. Por medio de tu palabra y de tu testimonio puedes convertirte en el mejor transmisor de la fe cristiana y de los valores imperecederos. Pero esto sólo lo lograrás en la medida en la que pongas tu centro en Dios y en los demás, y no en ti mismo.
De esta manera todos estamos llamados a la santidad, a continuar edificando el Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia. Una vocación que no debe quedarse únicamente en pensamientos o bellos deseos, sino que tiene que traducirse en una sincera y real voluntad de colaboración y de mutuo apoyo con la misión de la Iglesia; pues, en definitiva todos buscamos, el mismo fin: la gloria de Dios y la salvación de las almas.
Oración:
¡Gracias Señor por tu infinito amor! Enséñame a amar como tú nos has amado. Ayúdame a vivir la caridad en pensamientos, palabras y obras; aleja de mi corazón, de mi mente y de mi lengua la crítica, la maledicencia, la división. Enséñame a ser generoso y hazme un instrumento de tu amor para que reines en el corazón de todos los hombres.