domingo, 25 de marzo de 2012

Modernos ataques contra la familia

 

Por: Querien Vangal


La familia, en estos tiempos modernos, ha sufrido como ninguna otra institución, la acometida de las transformaciones de la sociedad y de la cultura. Algunas han permanecido fieles a los valores que fundamentan la familia; otras se han dejado ganar por la incertidumbre y el desánimo; otras caminan en la duda y en la ignorancia de su naturaleza y misión. La misión de la Iglesia, Madre no sólo de los individuos sino de las familias cristianas, a unos debe sostener, a otros iluminar y a los demás ayudar en su camino a tientas por este mundo, para conducirlos a la Luz de la Vida Eterna.

        La Comisión Organizadora de la "I Jornada para la Familia" ha querido preparar para cada una de las familias participantes esta pequeña pero valiosa publicación. En ella reproducimos dos trabajos del Padre Carlos M. Buela, V.E. El primero es un artículo titulado Modernos ataques contra la familia, publicado primeramente en la Revista Mikael, en el año 19751 y seguidamente en una separata de la misma Editorial, agotado, reeditado y vuelto a agotar; lo que muestra a las claras la gran aceptación y uso por parte de las familias argentinas. A 20 años de distancia, su valor no se ha empañado; por el contrario hoy más que nunca el matrimonio y la familia necesitan conocerse para poder cumplir su misión en el mundo; necesita conocer su esencia, sus fines, sus prerrogativas, sus dones y los enemigos que la amenazan tal vez como nunca en la historia de los hombres. Como escribía el Papa Juan Pablo II en la Familiaris consortio: "Familia, ¡sé lo que eres!"2 ; para ello tiene -ante todo- que aprender lo que ella es.

        El segundo artículo, titulado El noviazgo católico, apareció en la Revista Diálogo3 complentando el tema anterior con las agudas reflexiones del Autor sobre la importante etapa que prepara para el matrimonio y que, en muchos casos, decide definitivamente el futuro del matrimonio. En esas páginas el Padre Buela ha volcado gran parte de su experiencia pastoral con jóvenes novios, a muchos de los cuales ha acompañado en su preparación para el Sacramento del Matrimonio. Podrán encontrar allí las líneas seguras de una moralidad y espiritualidad del noviazgo fundado en el amor a Cristo y a la Iglesia y en la grandeza del don al que es preparación.

        En unión con el Santo Padre en su II Encuentro con las Familias en Río de Janeiro (Brasil), también nosotros reconocemos que "la salvación de la persona y de la sociedad humana y cristiana está estrechamente ligada a la prosperidad de la comunidad conyugal y familiar"4 .

        Como el mismo Papa había escrito mucho tiempo antes, al dedicar su Exhortación Familiaris consortio a las familias: "A vosotros esposos; a vosotros, padres y madres de familia. A vosotros, jóvenes, que sois el futuro y la esperanza de la Iglesia y del mundo, y seréis los responsables de la familia en el tercer milenio que se acerca. A vosotros, venerables y queridos hermanos en el Episcopado y en el sacerdocio, queridos hijos religiosos y religiosas, almas consagradas que testimoniáis a los esposos la realidad última del amor de Dios. A vosotros, hombres de sentimientos rectos... ¡El futuro de la humanidad se fragua en la familia! Por consiguiente es indispensable y urgente que todo hombre de buena voluntad se esfuerce por salvar y promover los valores y exigencias de la familia"5 .


 1 P. Carlos M. Buela, Modernos ataques contra la familia, Rev. Mikael 15 (1977), pp. 31-64.
 2 Juan Pablo II, Exhortación apostólica post-sinodal "Familiaris consortio", nº 17.
 3 P. Carlos M. Buela, El noviazgo católico, Rev. Diálogo 4 (1992), pp. 7-22.
 4 Juan Pablo II, Meditación mariana del 14 de setiembre, L'Osservatore Romano, 19 de septiembre de 1997, p.1.
La cita es de la Constitución pastoral "Gaudium et spes", nº 47.
 
5 Juan Pablo II, Exhortación apostólica post-sinodal "Familiaris consortio", nº 86.



 

Modernos ataques contra la familia

Conferencia pronunciada por el autor en la Casa de Cultura de Salta, el 4-5-77,
a invitación de un grupo de generosas familias salteñas.

 

UNA CONTRIBUCIÓN A LA PASTORAL DE "MATRIMONIO Y FAMILIA"

 

        Ante nuestros ojos, ya anestesiados por el acostumbramiento, se pretende destruir todo lo correspondiente al, orden natural con la malsana esperanza de que, una vez quitados los cimientos en los que se apoya el orden sobrenatural, éste también se haga trizas.

        En estos últimos tiempos se ha podido notar un particular empeño en buscar destruir la FAMILIA, "célula... de la sociedad"1 e Iglesia doméstica2 , con la loca pretensión de arrastrar en su caída a la sociedad y a la Iglesia, ya que, ciertamente, es en el santuario familiar donde se aprende a amar a Dios, a la Patria y al prójimo. Sólo en las familias sanas -y fuera de ellas, por excepción- se forman hombres virtuosos y fuertes, o sea, los héroes y los santos, que son los únicos capaces de forjar la Patria y de plantar la Iglesia hasta con su sangre, si fuera necesario.

        Son múltiples los ATAQUES que soporta actualmente la familia: desde los que pretenden liquidar, lisa y llanamente, la institución familiar, hasta los que la insidian con miles de sofismas pare disolverla y ablandarla o, incluso, para negarle el rol primigenio que le corresponde, cosa que hace, por ejemplo, el P. André Aubry, O.P., quien sostiene:

"...por indispensable que sea, ya no es (la familia)
la célula base de la sociedad..."3 

        En una apretada síntesis, trataremos de ver los principales frentes en los que se bombardea sistemáticamente a la familia católica. Estos frentes, a nuestro entender, son cinco:

    1) la esencia

    2) los fines

    3) la autoridad

    4) la natalidad

    5) el amor.

        En cada uno de estos aspectos de la familia pueden citarse numerosos ejemplos -incluso dentro del campo denominado "católico"- de la obra disolvente y subvertidora del orden natural y sobrenatural llevada a cabo por los modernos émulos de Voltaire, Rousseau, Freud, Marx, Marcuse y compañía.


1 Pío XII, Radiomensaje, 1º-6-41, Colección Encíclicas Pontificias, Editorial Guadalupe, p. 1583.

 2 San Agustín: "es una no pequeña Iglesia de Cristo". Epíst. 188,3, BAC, t. XI, p. 5.
 
3 André Aubry, O. P., Una Iglesia sin parroquias, Edit. Siglo XXI, México, 1974, p. 26.



 

I. LA ESENCIA DEL MATRIMONIO

        Dios mismo es el Autor de la familia y Él mismo es su Restaurador, ya que la elevó a la categoría y dignidad de sacramento. Esto quiere decir que la familia no es de institución humana, sino de institución divina, no pudiendo, por lo tanto, estar sujeta al capricho subjetivo y cambiante de los hombres, en razón de participar, en su medida, de la misma inmutabilidad de Dios, con respecto a su naturaleza, fines y leyes -que no pueden ser otros que los dados por el mismo Dios, Autor y Restaurador de la familia.

        Brevemente, podemos decir, que el matrimonio católico es, en su esencia, la sociedad formada por el mutuo consentimiento ante Dios, de "UNO CON UNA Y PARA SIEMPRE"5 .

        Contra este orden natural y divino -"uno con una y para siempre"- podemos señalar seis destrucciones principales:

-uno con muchas

-muchos con una

-uno con uno o una con una

-muchos con muchas

-uno con una por un tiempo

-uno con una ante sí.

 

1º: POLIGAMIA

 

En primer lugar están quienes militan para que la relación sea de uno con muchas, es decir, que sostienen la poligamia practicada abiertamente por los mahometanos y pueblos orientales primitivos y, solapadamente, por gran número de los que se llaman a sí mismos cristianos y que, a veces, hasta se creen grandes defensores del Occidente cristiano. O sea: son cristianos de nombre, pero auténticos musulmanes en la práctica.

La poligamia puede ser simultánea -el caso de los harenes- o sucesiva -por ejemplo, los divorcistas (como es el caso de tantos artistas corrompidos y corruptores) y los Casanovas, Don Juanes y picaflores. Vale la pena recordar, y sobre todo hacer conocer entre los jóvenes, que el ilustre médico y endocrinólogo español, Dr. Gregorio Marañón, en un brillante estudio ("Don Juan"), ha demostrado, contra la creencia común, que los Don Juanes son, en el fondo, homosexuales, ya que en ninguna mujer encuentran acabada satisfacción.

 

2º: PROSTITUCIÓN

 

En segundo lugar encontramos a quienes consideran que la relación debe ser de muchos con una. Tal es el caso de la poliandria, practicada abiertamente en algunas zonas de Asia y, encubiertamente, en todos los prostíbulos de Occidente, en donde jóvenes y viejos pagan a una pobre mujer para que los masturbe. Porque otra cosa no es esa relación sino un acto del más degradante egoísmo y de ningún modo expresión de amor. Y esto ocurre no sólo en los prostíbulos. En los hoteles de lujo de las grandes ciudades, se ofrecen ciertos "servicios" para las mujeres -generalmente turistas extranjeras de dinero- quienes, previa elección por medio de un álbum fotográfico, pagan por el hombre elegido... Esto ya está sucediendo en Buenos Aires.

 

3º: "MATRIMONIO" DE HOMOSEXUALES

 

Otra forma de subversión del contrato matrimonial es la que intentan realizar uno con uno o una con una, como es el caso de las prácticas homosexuales que "claman al cielo" (cf. Gen. 18, 20-21).

Existe toda una campaña perfectamente orquestada en favor de la homosexualidad y promovida por el cine, libros pseudocientíficos y numerosas revistas, tales como "Casos", editada en nuestro país, y denunciada por el valiente Arzobispo de San Juan de Cuyo, Mons. Ildefonso Sansierra6 , etc. ¡Hasta dónde habremos caído para que el Papa, a través de la Congregación para la Doctrina de la Fe, haya tenido que recordar que "los actos de homosexualidad son intrínsecamente desordenados y (que) no pueden recibir aprobación en ningún caso"!7 

Porque debe recordarse que en este mundo moderno ya hay países -como Inglaterra- donde esta aberrante práctica ha sido legalizada (¡castigo de tantas injusticias cometidas por el Imperio!).

Y en nuestro propio campo católico, desde más de diez años a esta parte, en países como Francia, Holanda, Bélgica, etc., algunos teólogos, moralistas y profesores, pretenden justificar como normal y natural tamaña desviación. Así, por ejemplo, entre muchos otros que podrían citarse, el P. Callewaert, O.P., Dr. en teología, profesor de la Universidad católica de Lovaina, quien desde 1966 sostiene que:

"... debemos sostener a los homófilos en su esfuerzo de VIVIR SU ESTADO DE HOMÓFILO, dándole su sentido TOTAL, sin pretender saber por adelantado lo que es posible o LÍCITO ..."8 .

¡Si antes nos escandalizábamos con los vomitorios romanos, hoy debemos reconocer que eran meros juegos de niños, comparados con estas aberraciones modernas... y con la depurada técnica científica del "transex": la operación quirúrgica para cambiar de sexo...!

 

4º: "MATRIMONIO" GRUPAL

 

Pero aún hay más. En este mundo moderno disoluto y decadente están quienes sostienen que las relaciones deben ser de muchos con muchas.

Es la llamada MULTIRRELACIÓN o "CAMAS REDONDAS". Esta relación grupal -"Gruppensex" en alemán- puede ser simultánea -las "comunas" de hippies- o sucesiva -los intercambios de parejas.

 

a) "Comunas"

Respecto a la multirrelación simultánea, veamos algunos de los argumentos esgrimidos por los miembros de una comunidad marxista, la denominada "Comunidad del Sur", formada en el Uruguay y luego radicada en nuestra patria. En un reportaje de la publicación marxista, de orientación trotzkista, "Nuevo Hombre", editada en Buenos Aires, entre otras cosas declaran9 :

-"Algunos de nosotros estamos convencidos que para lograr algún día relaciones de no propiedad, relaciones libres entre seres humanos, debemos luchar contra el exclusivismo sexual...".

Otro afirma:

-"Algunos han planteado la necesidad... de integrar la revolución sexual a la revolución político-social".

Otro:

- "¿Cuáles son los límites que me impiden tener nuevas relaciones sexuales... ? ¿Son los prejuicios de la sociedad occidental y cristiana? Cuando un militante dice: "mi mujer", "mis hijos", está expresando una ideología... no muy revolucionaria que digamos".

Otro:

"Todos sabemos que el matrimonio, la familia tradicional, es la base de la estructura social predominante. Es necesario rechazar la concepción tradicional del matrimonio; para el hombre, no aceptar la opresión de su mujer y el rol de autoridad para sus hijos. Para la mujer emanciparse, luchar contra los prejuicios de la moral burguesa; no aceptarlos; reivindicar la posibilidad de amar y de ser amada en una pluralidad de relaciones".

Otro:

"Queremos despojar a las relaciones humanas, al placer sexual de todas las prohibiciones, de todos los prejuicios, de todas las máscaras y hacer de él algo más que un juego: un elemento de felicidad subversiva..."

Aquí conviene recalcar el proceso lógico de esta posición: el tratar de abolir una realidad de derecho natural como es la propiedad privada lleva primero a poner en común los bienes materiales y, luego, si se es coherente, a poner en común los hijos y hasta la misma esposa.

O sea: por negar la propiedad privada, estos marxistas llegan a la horrible degeneración de las relaciones múltiples, engendradoras en serie de hijos sin padres y de madres prostituidas. ¡Pobres hijos! Cuando quieran manifestar cariño filial, le darán un beso a... ¡la comunidad!

 

b) Intercambios de parejas

La multirrelación sucesiva está constituida por los abominables "intercambios de parejas", en lo que suelen terminar algunas reuniones de sociedad o de camaradería.

Que esta abominación no es excepcional lo señala el hecho que en Inglaterra existían, ya en 1967, por lo menos dos clubes dedicados a favorecer este intercambio, bajo ciertas condiciones y por tiempo a fijar. Y en Génova, hacia la misma época, habían comenzado los avisos de cambios de cónyuges pare pasar el fin de semana...10 .

 

5º: "MATRIMONIO" A PRUEBA

Otra desviación es la de quienes pretenden que el matrimonio es de uno con una, pero por un tiempo, y no hasta que la muerte los separe. Defienden esta posición los divorcistas; los que piden "la prueba de amor"; los que hablan de "un tiempo de prueba", etc.

La Iglesia Católica se opuso, se opone y se opondrá siempre a tales prácticas. No nos olvidemos que no trepidó en perder Inglaterra, antes que conceder un solo divorcio que pedía nada menos que el rey Enrique VIII. Perdió un reino terrenal, pero se mantuvo firme en su fidelidad a Dios y en la defensa del orden natural, fundamento de la civilización cristiana.

 

6º: "MATRIMONIO" LAICO

La última destrucción contra el orden natural y divino es la de algunos bautizados, quienes creen válido el matrimonio de uno con una ante sí, propiciando el llamado "matrimonio" laico, que seculariza y desacraliza la realidad sagrada del matrimonio católico. Quienes esto afirman se arrogan la facultad de alterar la esencia y las leyes de la institución familiar como si Dios, Sumo Legislador y la Iglesia, su fiel intérprete, no tuvieran derechos y obligaciones imprescriptibles sobre ella.

Tales son, a grandes rasgos, las seis desviaciones con las que se falsea la naturaleza misma del contrato natural elevado a la dignidad de sacramento, por el que "uno con una y para siempre" se vinculan ante Dios.


 5 Santo Tomás de Aquino, Suma Contra Gentiles, IV, 78, BAC, 1968, t. II, p. 938.
 6 Cf. Diario "Mendoza", 17/1/77.
 
7 Declaración acerca de ciertas cuestiones de ética sexual, 29/12/75, nº 8.
 8 Cit. en "Jauja", Bs. As., n. 7, julio 1967, p. 23.
 
9 "Nuevo Hombre", Bs. As., año 1, n. 4, 11-17 agosto 1971.
Los subrayados son nuestros.
10 Cit. en "Jauja", Bs. As., nº 7, julio 1967, p. 22.



 

I . LOS FINES DEL MATRIMONIO

Los fines esenciales y complementarios del matrimonio son

- la procreación y educación de los hijos, y

- la manifestación del amor mutuo.

Que ambos sean esenciales, no quiere decir que no deba darse una subordinación entre ellos, ya que una sola cosa es imposible que tenga varios fines últimos.

El fin esencial primario es la procreación y educación de la prole, y los fines esenciales secundarios "son la ayuda mutua, el fomento del amor recíproco y la sedación de la concupiscencia"11 .

Pío Xll enseña con claridad que los fines secundarios "...aún siendo intentados por la naturaleza, no se hallan al mismo nivel que el primario, y menos aún le son superiores; antes bien, le están esencialmente subordinados"12 .

Aunque algunos no usen esta terminología precisa, consagrada por el Magisterio de la Iglesia, se ven obligados, de grado o por fuerza, a reconocer la realidad que ella traduce, si es que quieren permanecer dentro de la doctrina católica.

Algunos pretenden ampararse en el Concilio Vaticano II para escamotear o alterar la esencial subordinación de los fines del matrimonio anteponiendo el amor a la procreación, es decir, haciendo de lo segundo primero y viceversa. Quienes tales afirmaciones sostienen, demuestran de ese modo su ignorancia de los documentos conciliares.

Según el Papa Pablo VI, las enseñanzas del Vaticano II se entienden siempre en la misma línea "del Magisterio eclesiástico anterior", del que el Concilio no es más que continuación, explicación e incremento"13 .

Además la Constitución Pastoral "Gaudium et Spes" del Concilio Vaticano II, en su capítulo "Dignidad del matrimonio y la familia", en apoyo de su doctrina, cita ¡cinco veces! la encíclica "Casti Connubii" de Pío Xl, que data de 1930, y que es la Carta fundamental del Matrimonio Cristiano. Y al hablar de los "varios fines" del matrimonio, la "Gaudium et Spes" en su párrafo 48 remite en una nota a San Agustín, a Santo Tomás y a la encíclica "Casti Connubii", donde se afirma explícitamente la subordinación de los fines.

Por lo tanto, si el Concilio Vaticano II cita, en su apoyo, documentos anteriores del Magisterio de la Iglesia es porque, al mismo tiempo, avala la doctrina que ellos contienen, como no podía ser de otra manera. De lo contrario, estaríamos en pleno absurdo e incoherencia lógica.

Sin embargo, contra tan clara enseñanza del Magisterio de la Iglesia, muchos siguen sosteniendo y enseñando la primacía del amor sobre la procreación. Así, por ejemplo, el P. Héctor J. Valla, S.D.B.: "...el matrimonio tiene un segundo fin esencial que es la procreación y educación cristiana de los hijos"14 .

Al alterar y subvertir de este modo los fines del matrimonio -haciendo del segundo primero y viceversa-, en la institución familiar se produce un descalabro simplemente catastrófico.

Si el fin primario es el amor (y éste reducido a pura sensibilidad), no se ve cómo no se ha de cohonestar, por ejemplo:

- el adulterio, siempre que un hombre sea infiel a su propia esposa por amor a otra;
- el concubinato, siempre que sea por amor;

- la prostitución, siempre que sea por amor y no por lucro;

- el incesto, tan exaltado hoy en día por películas como "Soplo al corazón", psicólogas como Arminda Aberastury, y revistas como "Panorama"15 ;

- las relaciones prematrimoniales, siempre que sean por amor, como con descaro y sin vergüenza se afirma en una revista16 ;

- el divorcio, cuando un cónyuge deja de amar al otro17 ;

- etc., etc., etc.

Si el fin primario es el amor, pierde el matrimonio aquello que lo constituye y distingue singularmente de todo otro tipo de sociedad.

Si el fin primario es el amor, y no la procreación y educación de los hijos, se despoja el matrimonio del carácter privilegiado que tiene como anterior y superior a toda otra sociedad, incluso el Estado, tal como lo reconoce la misma ley natural.

Si el fin primario es el amor, ¿en qué se diferencia el matrimonio de la simple sociedad amical, o de las sociedades filantrópicas?

Si el fin primario es el amor ¿por qué no "lavarse las manos " cuándo se trata de algo tan engorroso como es la educación de los hijos?

 

1º LA MUJER Y LAS RELACIONES PREMATRIMONIALES

En el caso de esa profanación anticipada del sacramento del matrimonio, que son las relaciones prematrimoniales, la mujer lleva la peor parte:

- pierde la virginidad;

- se siente esclavizada al novio que busca tener relaciones cada vez con mayor frecuencia;
- no puede decirle que no, porque tiene miedo que él la deje, reprochándole que ella ya no lo quiere;

- vive con la gran angustia de que sus padres se enteren de sus relaciones;

- participa de las molestias del acto matrimonial, sin tener la seguridad y la tranquilidad del matrimonio.

El novio, por el contrario, no tiene apuro en concretar la boda, ya que obtiene beneficios como si estuviera casado, sin estarlo y, además , el hombre no queda embarazado -por lo menos, hasta ahora- , la mujer, sí y éste es un peligro demasiado real como para que ella no lo tema.

Si ocurre el embarazo, generalmente se empuja a la mujer al aborto -"crimen abominable" lo llama el Concilio Vaticano II18 ,- que es la muerte injusta de un ser humano, INOCENTE, INDEFENSO Y SIN BAUTISMO, y es la mujer quien conservará toda la vida el remordimiento del cobarde acto cometido19 .

Además, si ya en el noviazgo se ha derribado toda barrera, ¿qué le quedará a la mujer cuando en el matrimonio -¡si es que llega!- sea solicitada sin arreglo a la razón o a la moral? Si no supo respetarse y hacerse respetar en el noviazgo, será imposible -salvo excepción- que se la respete en el matrimonio. Si llega a la boda, lo hará sin alegría, sin ilusión, sin esperar recibir nada ni poder dar nada nuevo. Y luego, muchas veces, al tener alguna discusión en su matrimonio, escuchará con dolor el reproche de su marido que no dejará de recordarle su vergonzoso pasado.

La Iglesia Católica, al defender a capa y espada la santidad matrimonial no ha hecho otra cosa, durante ya casi 20 siglos, que defender a la mujer, "que es un vaso más frágil" (I Pe 3,7) y a los hijos, que son los que más sufren cuando se alteran las leyes divinas que rigen al matrimonio. Desde el siglo I, la Iglesia es la mayor defensora de la familia al haber luchado siempre para que la mujer no fuese convertida en un mero objeto de placer, ni los niños en meros hijos de incubadora.

 

2º LOS HIJOS DE PADRES SEPARADOS

¡Cuánto dolor hay en los hijos de padres separados, padres que se olvidaron que el fin primario del matrimonio es la procreación y educación de los hijos!

Baste sólo esta carta que escribió un niño:

"Dulce Niño Jesús te suplico mucho que me lleves al cielo. Quisiera ser ángel. Y te prometo que seré un ángel muy bueno y haré todo cuanto me mandes. Pero aquí estoy muy mal. ¿Sabes que papá echó a mamá, porque se casó con otra mamá? Mamá me llevó consigo, pero yo lo paso muy mal con ella. Desde entonces no he tenido bombones y aquí hace mucho frío. Mamá llora siempre. Ahora ha venido también un nuevo papá a mamá, pero mamá llora siempre mucho. El nuevo papá es borracho. Mamá se ha quejado a las vecinas, diciendo que no sabe qué hacer, porque nos morimos de hambre. Yo ya he dicho a mamá que voy a matar al nuevo papá. Pero mamá dice que se enojará el Niño Jesús. He aprendido en la escuela que los ángeles tienen una vida muy feliz y no tienen que hacer más que obedecerte a Ti. Por esto yo quisiera ser ángel, porque lo paso muy mal. Niño Jesús, que vengas pronto a buscarme. Te besa las manos Juanito"20 .

La separación de los padres es uno de los factores precipitantes que lleva al adolescente a la drogadicción, como señala el Dr. Straface en Mikael nº 13.

 

3º: DOS FINES ESENCIALES COMPLEMENTARIOS, PERO SUBORDINADOS

Nosotros no podemos menos que afirmar con todas nuestras fuerzas, junto con el Magisterio de todos los tiempos, que los fines esenciales del matrimonio no se excluyen sino que son complementarios en la primacía de la procreación y educación de los hijos sobre el amor mutuo. Y ésta es una realidad tan ínsita en la naturaleza misma del matrimonio y explícita en la Ley de Dios, que el Angélico y Común Doctor enseña:

No se ha de tener por pecado leve procurar la emisión seminal sin debido fin de generación y de crianza. Después del pecado de homicidio, que destruye la naturaleza humana ya formada, tal género de pecado parece seguirle por impedir la generación de ella"21 .

Pero, además, se debe decir que si hay un error "en más": exaltar al amor como fin primario, también hay otro error "en menos": quitar al amor el carácter de fin esencial - aunque secundario- que tiene, como si el único fin esencial fuese procrear y educar a los hijos.

Si consideráramos a la procreación como el único fin esencial, se seguirían las siguientes consecuencias deplorables:

- podrían disolverse los matrimonios que no pudieran tener hijos;

- podrían separarse los matrimonios con hijos mayores, cuando, por la edad, ya no pudieran tener más;

- podría cohonestarse la inseminación artificial:     " tanto la ágama: entre no casados;     " como la heterónoma: entre mujer casada y varón que no es su marido;     " y la homógama entre casados22 ;

- podría aceptarse la fecundación in vitro, que daría los llamados "hijos de probeta"23 ;
- y se aceptaría como una bendición la proliferación de los bancos de semen, como ya hay en París, donde se registran las características del donante (color de ojos, cabello, estatura, grupo sanguíneo, etc.), para que el esperma sea elegido en función del aspecto físico del marido y de la mujer por inseminar, asegurándosele, por otra parte, al donante, que su anonimato será escrupulosamente respetado24 .

¡Qué de aberraciones veremos todavía acerca de cosas tan sagradas, si los hombres y los pueblos no se convierten sinceramente a Dios!


 11 Pío XI, Casti Connubii, op. cit.., p. 1245.

 12 Pío XII, Discurso a las obstétricas de Roma, 29-10-51. Cit. por el Concilio Vaticano II, Constitución Pastoral Gaudium et Spes, n. 52, nota 14; y reproducido parcialmente por Antonio ROYO MARIN,O. P., Teología Moral para seglares, BAC, 1961, t. II, p. 526.

 13 Pablo VI, Carta al Congreso Internacional de Teología de 1966, L'Osservatore Romano, 26-27 septiembre 1966.

 14 Héctor J. Valla, S.D.B., La gracia y los sacramentos de la Iglesia, "Didascalia", Rosario, marzo 1976, p. 51.

 15 Cit. por Abelardo Pithod, La Revolución Cultural en la Argentina, Cruz y Fierro editores, Bs. As., 1974, p. 21. La lectura de este libro es un deber imperioso para cada católico argentino

 16 "El Mensajero de San Antonio", Bs. As., enero 1977, p. 20.
 17 Diario "La Nación", Bs. As., 27/4/77, p. 4, informa que en Inglaterra los cónyuges, de común acuerdo, sin hijos o mayores de 16 años, pueden divorciarse ¡por correo!
18 Concilio Vaticano II, Gaudium et Spes, nº 51.

 19 Debe señalarse que en Francia, los redactores de la revista "Etudes" (enero 1973), en contra de las claras enseñanzas de Pío XII (29/10/51), reiteradas por Pablo VI (9/12/72), sostienen que "el aborto no es siempre un crimen", para lo cual han inventado una teoría según la cual el feto tiene "dos vidas", una "humana" -la fetal- y otra "humanizada", que proviene de la relación con los padres. Cuando esta "humanización" se vuelve imposible, no habría infanticidio, pues sólo existe la vida número uno, la "humana"... Además, para decidir cuándo se puede "interrumpir el embarazo"-púdico eufemismo para este cobarde asesinato- el P. Ribes, director de "Etudes" proponía en ese artículo un "Consejo de Consulta" - o sea, en realidad, un auténtico "Instituto de la Muerte"- (cf. Marcel CLÉMENT, Combat pour l'espérance, Edit. de l'Escalade, Paris, 1975, pp. 255-260).

Contra esta nueva hipocresía feticida del progresismo, la doctrina tradicional de la Iglesia sobre el aborto está sintetizada en una nota del editor argentino de una obra que debería ser libro de cabecera y herramienta de consulta de todo hogar católico: el "Catecismo de San Pío X":

"El aborto, hoy legalizado en algunos países, es un pecado gravísimo contra el 5º mandamiento, pues es un HOMICIDIO TRIPLEMENTE CALIFICADO por los agravantes de manera que un ser totalmente INOCENTE, INDEFENSO y SIN BAUTISMO, privándolo así de la vida eterna, infinitamente superior a la vida temporal" (N. del E.). (Catecismo de San Pío X, Ed. Cruz y Fierro, 1976, p. 64 n. 1).
 
20 Reproducida por fina gentileza del P. Marcos PIZZARIELLO, S. J., quien la leyera en su programa radial "Oraciones siglo XX".

21 Santo Tomás de Aquino, Suma Contra Gentiles, III, 122, BAC, t. II, p. 468
 22 Antonio Peinador, C.M.F., Moral Profesional, BAC, 1969, p. 363.
 23 Antonio Peinador, CM.F., Matrimonio en conflicto, Studium, Madrid- 1973, p. 153.
 
24 Cf. "La Razón", Bs. As., 9-11-72, p. 2.

 



 

III. LA AUTORIDAD EN LA FAMILIA

 

La autoridad no es algo malo, sino bueno y "muy bueno"25 , por cuanto viene de Dios, como lo manifestó N.S. Jesucristo a Pilato: "No tendrías poder alguno sobre mí si no te hubiera sido dado de lo alto" (Jn 19,11), y como lo enseña San Pablo:
"Todos estén sometidos a las autoridades superiores. Porque no hay autoridad que no provenga de Dios, y cuantas existen han sido establecidas por Dios. De modo que quien desobedece a las autoridades, desobedece a la ordenación de Dios. Por lo tanto, los que tal hacen, ellos mismos se acarrean la condenación" (Rom 13,1-2).

La autoridad familiar, por lo tanto, debe ser respetada, honrada y obedecida, "como obedeciendo a Dios y no a los hombres" (Col 3,23).

Opiniones sobre la autoridad familiar

- Algunos afirman que toda autoridad es mala, y por eso la combaten, como los anarquistas;
- otros sostienen que tiene que desaparecer, como algunos liberales;

- los marxistas dicen que es alienante (donde ellos no dominan26 );

- para los freudianos es fruto del complejo de Edipo;

- los roussonianos pretenden que se origina en el libre consentimiento de los componentes de la familia;

- otros la diluyen en un puro y vacío servicio, en el que sólo se hace el gusto de los súbitos, como en el democratismo demagógico, civil o eclesial, que sólo busca "halagar los oídos" (cf. 2 Tim 4,4).

Y es que el hombre moderno, en general, se rebela "contra cualquier forma de autoridad o de preeminencia y de estructura prevalente"27 , porque los hombres, como dice Chesterton: "en la acción de destruir la idea de la autoridad divina, hemos destruido sobradamente la idea de la autoridad humana"28 .

 

Doctrina de la Iglesia

Muy otra es la doctrina católica sobre la autoridad familiar:

"La potestad de los padres de familia tiene cierta expresa imagen y forma de la autoridad que hay en Dios, ¿de quien trae su nombre toda paternidad en los cielos y en la tierra?(Ef. 3,15)"29 .

Jesús enseña que quien tiene la autoridad debe servir, pero no en el rango inferior de felpudo, sino en la categoria de padre, en el seno de la familia.

 

Subversión de 1a autoridad familiar

La actual subversión de la autoridad en la familia es grave. Lo veremos en tres niveles respecto de los padres, respecto de los esposos y respecto de los hijos.

 

1º EN LOS PADRES

Hoy en día es común ver a los padres inhibidos para mandar. Con la excusa de ser amigo del hijo -lo que no está mal- el padre se convierte en amigote, en compañero de patota, en compinche, cuando no en cómplice, y esto está muy mal

Los padres se han vuelto incapaces de castigar y, por lo tanto, impotentes para educar, ya que al hombre se lo educa premiando lo que hace bien y castigando lo que hace mal.

Así como hay toda una campaña contra la autoridad familiar, porque viene de Dios y porque es necesaria para que la comunidad "no se disuelva y se vea privada de lograr el fin para el que nació y fue constituida"30 . Hay igualmente toda una campaña en contra del sano ejercicio de la autoridad, como es el castigar prudentemente las faltas.

Como no es mala la autoridad, tampoco es malo el justo ejercicio de la misma. León XIII enseña:

"Esta autoridad toma de Dios no sólo el origen y la fuerza, sino que recibe también necesariamente su naturaleza y su índole. De aquí que el Apóstol exhorte a los hijos a ?obedecer a sus padres en el Señor y a honrar a su padre y a su madre, que es el primer mandamiento con promesa? (Ef 6,1-2)"31 .

 

La corrección educativa

Cuando la corrección y el castigo se efectúan en forma prudente y dosificada se convierten en poderosos auxiliares de la educación. Para ello, es muy útil tener presente aquel dicho:

"Si basta para corregir una mirada, no hagas un gesto;
si basta un gesto, no digas una palabra; si basta una palabra, no pegues un grito;

si basta un grito, no des una penitencia...".

 

El autor de la Epístola a los Hebreos se pregunta: "¿Qué hijo hay a quien su padre no corrige?" (Hebr 12,7).

Y en otra parte enseña el Espíritu Santo: "El que ahorra la vara aborrece a su hijo; mas quien le ama, le corrige continuamente" (Prov 13,24).

Es claro que este castigo debe ser proporcionado a la falta y debe ser mejor en menos que en más. Luego de hacerle tomar conciencia al hijo de lo que hizo mal, es muy provechoso preguntarle qué castigo se merece. El niño, que tiene un gran sentido de la justicia, generalmente se impone un castigo más grande del que le impondría el padre. Aquí es cuando éste debe aprovechar la ocasión para disminuir el castigo, juntando la misericordia a la justicia.

El castigo no debe ser muy largo y debe ser oportuno: si no se aplica en el momento dado, mejor es no aplicarlo que aplicarlo más tarde. Pero, sobre todas las cosas, el castigo debe ser medicinal, o sea ,que remedie y no que exacerbe. Por lo tanto, si el padre está airado, será mejor que suspenda el castigo, porque seguro que se excederá, inutilizando así el poder educativo de la corrección, que ya no brotará del amor paterno en pro del bien del hijo, sino del mal humor o de los nervios, lo que más bien sabe a venganza, a despecho e, incluso, a egoísmo.

 

Subversión de la corrección

Todas las falsas razones esgrimidas por ciertos psicoanalistas y pedagogos en contra de la autoridad de la familia, como ser: "los tiempos nuevos"; la "diferencia generacional?; "no crear traumas", etc., no son más que excusas para formar hijos degenerados.

Como expresión paradigmática de todo un ambiente disolvente de la autoridad, advirtamos lo subversivo y destructor de un escrito de Kahlil Gibran, cuyas obras se venden prácticamente en los kioscos de todo Buenos Aires, sobre todo por estar revestido de un cierto ropaje poético32 :

- "Tus hijos no son tus hijos".

¿Serán del lechero? ¿O son hijos de nadie? ¿O quiere que sean del Estado?

- "No vienen de ti, sino a través de ti".


Esto es considerar a los padres como meros medios, como es un caño o un colectivo.
¿Acaso los hijos no son carne de la carne y sangre de la sangre de sus padres? ¿O los padres no son el verdadero principio y origen de sus hijos?

- "Aunque estén contigo, no te pertenecen". O sea dales de comer, de beber, de vestir, de estudiar, dales cariño y dales dinero, pero no te preocupes si se hacen ladrones, homosexuales, guerrilleros o drogadictos...

Lo cual es como decir: debes ser ciego, sordo, manco y mudo en todo lo que se refiere a tus hijos...


Sí, pero los que en verdad no son ciegos, ni sordos, ni mancos, ni mudos son toda la pléyade de aprovechadores de la juventud -desde los mentalizadores que buscan seguidores obsecuentes,

- hasta los viejos verdes que lucran con la inmodestia, el erotismo y la pornografía para manipular y manosear a 1a juventud,

- pasando por los activistas marxistas que la usan como carne de cañón, mientras son ellos los primeros en irse del país cuando las papas queman...

- "Puedes darle tu amor, pero no tus pensamientos, pues ellos tienen sus propios pensamientos".
Nótese cómo habla del amor, pero anula el segundo aspecto del fin primario, es decir, educar cristianamente a los hijos.

- "Puedes esforzarte en ser como ellos, pero no procures hacerlos semejantes a ti".
O sea: pasen los padres el día jugando a los soldaditos, a las muñecas, a la rayuela, al Don Pirulero, al balero... pero no exijan a sus hijos que estudien, ni que trabajen, ni que sean ordenados, ni que sean limpios, ni que se sujeten a un horario, ni que asuman responsabilidades según sus posibilidades. Es decir, ¡una educación liberadora ejemplar!

Quiero narrar una anécdota personal que manifiesta la necedad de esta mentalidad adversa a la autoridad, que se ve forzada a reconocerla de hecho, a pesar de su negación verbal. Al poco tiempo de ser ordenado sacerdote, fui a celebrar la Santa Misa a una comunidad de religiosas. Al terminar, me quedé conversando un rato con ellas. Ingenuamente, pregunté quién era la Superiora. Se miraron entre ellas, y riendo, me respondió una: -"Padre, entre nosotras no hay Superiora, porque significaría que las demás somos inferiores". Quedé cortado y, a la vez, intrigado, y volví a preguntar: "Pero, ¿cómo llaman a la que coordina todo, a la que hace de cabeza?". A coro contestaron "Responsable". No pude contenerme y les dije: "Perdonen, Hermanas, pero eso significa que todas Uds. son unas irresponsables". Se quedaron serias y no pude menos que sonreirme con fruición, ante una bobería más del progresismo

Concluyendo: reafirmemos la autoridad familiar de los padres. Según una encuesta, la razón del auge tan grande de la delincuencia infanto-juvenil se debe a la desaparición de la autoridad paterna en la familia. Asimismo, algunos psicólogos denuncian como una de las causas de la sodomía la falta de autoridad en la familia, porque buscan al padre o a la madre que no tuvieron, ya que éstos fueron débiles.

 

2º EN LOS ESPOSOS

El apóstol San Pablo enseña con claridad meridiana, y es Palabra de Dios, que las mujeres "deben estar sujetas a sus maridos, como al Señor. Porque el marido es cabeza de la mujer... así como la Iglesia está sujeta a Cristo, así las mujeres a sus maridos en todo" (Ef. 5,22-24). Esto último se entiende en todo lo que no sea pecado, ya que "es preciso obedecer a Dios antes que a los hombres" (Act. 5,29).

Explicando esto, Pío XI enseña que "abarca la primacía del varón sobre la mujer y los hijos, y la diligente sumisión de la mujer y su rendida obediencia". Esto no niega ni quita libertad a la mujer por ser persona humana y por desempeñar funciones nobilísimas de esposa, madre y compañera, ni la obliga a satisfacer cualquier gusto del marido, ni significa que ella carezca de madurez.

Muy por el contrario, prohibe la exagerada licencia que descuida el bien de la familia; prohíbe que en este cuerpo se separe el corazón de la cabeza, y evita que los "dos en una carne" (Gen 2,24) se conviertan en un monstruo con dos cabezas.

Los grados y modos de esta sujeción son diversos, como diversos son los cónyuges. Hay igualdad en todo cuanto atañe a la persona y dignidad humana, y en las cosas que se derivan del pacto nupcial y van anexas al matrimonio en esto tienen las mismas obligaciones. En lo demás, ha de reinar desigualdad y moderación33 .

Repitamos una vez más que esta sujeción que le debe la mujer al marido no lo convierte a éste en un ser omnímodo, ni dictador, ni tirano, ni espía, ni verdugo de su mujer, pero sí lo obliga a servir como "cabeza" y no como pie, amando a su mujer "como Cristo amó a la Iglesia", hasta a dar la vida si es preciso. Y a la mujer, esta sujeción la obliga a "reverenciar a su marido" (Ef 5,33), o sea, debe -con su palabra y ejemplo- considerar al esposo en el lugar que le corresponde y tratar que sus hijos se den cuenta de ello.

Pero hoy en día vemos, que si sigue a este paso la llamada "emancipación y liberación femenina", los hombres son los que van a pedir en sus trabajos la licencia pre- y post-parto.

Concluyendo: si en la familia cada uno ocupase su lugar y respetase el del otro, ¡cuánto se ganaría en paz, en cariño, en felicidad!

 

3º EN LOS HIJOS

Correlativa de la crisis de autoridad en los padres es la crisis de obediencia en los hijos.

Aquí también nos encontramos con toda una diabólica campaña para llevar a los hijos a la rebelión contra sus padres, tratando de liberarlos de la tutela paterna y materna. En modo particular, se busca exacerbar la independencia natural que los jóvenes comienzan a tener en la pubertad y primera adolescencia, para apartarlos totalmente de sus progenitores y captarlos para las ideas disolventes.

Conviene recordar que el adoctrinamiento subversivo y marxista no comienza en la universidad, sino en los colegios secundarios -y antes, también primarios- aprovechando el fenómeno biopsicológico de la crisis de afirmación juvenil y de la originalidad del yo.

Al cortarse los sagrados vínculos, de sangre y de afectos, el joven no sólo se halla indefenso frente a la agresión de ideologías subversivas, sino que sufre una profunda deformación en su personalidad. Y esto es explicable, porque según Santo Tomás, la familia es el segundo útero34 . Y así como el hombre necesita del primero para existir, ser alimentado, tener un "clima" propicio, estar protegido y desarrollarse, así también necesita normalmente de la familia para existir, para sobrevivir, para madurar como persona humana, para alimentar su espíritu con el aprendizaje de todas las virtudes, para no exponerse prematuramente a los peligros que acechan en la vida pública, en una palabra: para aprender a vivir y a amar.

Así como abortar es dejar a la persona en estado de feto, análogamente podemos decir que -salvo excepciones y sólo por razones justas- apartar prematura y totalmente a los hijos de sus padres es hacerlos abortar del segundo útero y condenarlos de por vida a ser fetos en el orden psíquico y afectivo. El elocuente testimonio de los delincuentes juveniles no hace sino confirmarlo.

Pero hay todavía una intención más aviesa. Una vez destruidos los lazos sagrados que unen al hijo con sus padres carnales, resulta muy fácil destruir los lazos sagrados que unen al hijo de Dios por adopción con su Padre Celestial. La proyección de uno a otro caso se realiza incluso inconscientemente. Si un hijo no ama, no respeta, obedece ni honra al padre a quien ve, ¿acaso amará, respetará, obedecerá y honrará a Dios Padre, a quien no ve? (cf. Jn 4,20).

También, como señala San Pablo, se puede recorrer el camino en sentido inverso, como en aquellos que, por negar a Dios, el mismo Dios los entrega "a su réprobo sentir que los lleva a cometer torpezas y a llenarse de toda injusticia", entre las que el Apóstol señala el ser "rebeldes a sus padres" y "desamorados" (Rom 1, 21; 28, 30-31). Ese será un pecado característico de los últimos tiempos (cf. 2 Tim 3,1 y ss.).

Toda esta campaña contra la obediencia filial se concreta en cientos de slogans falaces, repetidos aquí y allá, en distintas formas, pero con idéntico fin. Algunos de ellos, entre muchos:

- "Los padres son antiguos": cuando resulta que esto se explica, como dice Chesterton, "por el sencillo hecho material perceptible aun para los intelectuales, de ser los hijos, por regla general, más jóvenes que los padres"35 , como ha ocurrido desde Adán y Abel hasta nuestros días, y como ocurrirá hasta el último hijo...

- "Los padres no comprenden a sus hijos": generalmente los comprenden mucho mejor que ellos a sí mismos, ya que tienen más experiencia y gracia de estado para ello.

- "Los padres tienen que cambiar": lo que significa, más o menos, que deben obedecer a sus hijos y convertirse en muchachitos, como esos eternos Don Fulgencios, que luchan denodadamente a fuerza de masajes, dietas, tinturas y cremas para ser más jóvenes y más modernos que sus hijos, rodeándose de cierto aire de despreocupación y ligereza propias de los jóvenes, cuando, en realidad, viven obsesionados por la aguja de la balanza y por el insobornable espejo denunciador de arrugas.

- "Los padres mandan cosas injustas": esto se dice generalrnente cuando les mandan algo que los hijos no quieren obedecer, olvidándose del consejo de Martín Fierro:

"Obedezca el que obedece

y será bueno el que manda"36.

 

Defectos de los padres

- En nada excusa de los deberes filiales el hecho de que los padres no tengan estudios primarios o secundarios: muchos no tuvieron la posibilidad de hacerlo y quienes se avergüenzan de sus padres deberían recordar siempre que si ellos saben algo se lo deben al sacrificio de sus padres.

- Otros se avergüenzan de sus padres porque son pobres: olvidan que en la vida todos no tienen las mismas posibilidades ni los mismos talentos y que la pobreza digna es una gran riqueza.

- Otros tienen la desgracia de tener padres viciosos (alcohólicos, jugadores, mujeriegos, etc...); en vez de denigrarlos, harían mucho mejor en ayudarlos y observar lo que hacen de malo para no caer ellos mismos en esos vicios el día de mañana.

- Otros tienen a sus padres peleados entre sí: en lugar de despotricar contra ellos y sacar ventaja de tal situación -obteniendo permisos, regalos, etc. de uno o de otro-, deberían ser el vínculo de la paz, rezando mucho a Dios y pidiéndole que los una nuevamente en el amor (conocí a un joven que rezó durante más de ocho años, pidiendo esa gracia que parecía imposible, y Dios le concedió a sus padres muchos años de estable y feliz concordia). Es un gravísimo error empujar a los cónyuges a la separación para que no den mal ejemplo con sus peleas a los hijos. Salvo casos excepcionales, mucho más mal les hace a los hijos el saber que sus padres están irremediablemente separados. Mientras estén juntos, aunque peleados, siempre les queda a los hijos la esperanza de que algún día comiencen a quererse bien.

- Los que tienen a sus padres separados, luchen por no guardar rencor en su corazón. Antes que juzgarlos, trabajen en la virtud para ser buenos padres el día de mañana, teniendo la certeza que las desavenencias de los padres no se heredan, porque, si bien condicionan, no determinan.

 

La desobediencia a los padres

Las consecuencias para quienes desobedecen a sus padres son muy graves, porque se oponen a Dios, al no cumplir su Voluntad, expresada en el cuarto mandamiento de su santa ley, y, por lo tanto:

-no se santifican;

-se les va llenando el corazón de resentimiento contra sus padres, contra la sociedad y contra el mismo Dios;

-viven mezquinamente, sin grandeza de alma;

-son egoístas e ingratos para con el amor más desinteresado que existe: el de los padres;

-se incapacitan para ser buenos padres el día de mañana; y

-se convierten en los eternos frustrados.

De ahí que Nuestro Señor no dejó de recordar el precepto de los antiguos:

"Quien maldijere a su padre o a su madre, sea muerto" (Mt 1 5,4).

Y San Pablo:

"Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto es agradable al Señor" (Col 3,20; cf. Ef 6,1; 1 Tim 5,4; etc.).

El único límite que tiene la obediencia a los padres es la voluntad de Dios, puesto que se debe "obedecer a Dios antes que a los hombres" (Act 5,29), debiendo los padres abstenerse de mandar aquello que sea pecado grave, o intentar torcer una vocación divina, etc.


 25 Cf. Gen. 1, 31.

 26 Cf. Pío XI, Divini Redemptoris, op. cit., p. 1484: "niega toda autoridad y jerarquía, incluso la de los padres".

 27 Rafael Gambra, El silencio de Dios, Ed. Prensa Española, 1968, p. 26
 28 Gilbert K. Chesterton, Ortodoxia, Ed.
Excelsa, Bs. As., 1966, p. 55.
 29 León XIII, Diuturnum Illud, op. cit., p. 270.

 30 León XIII, Diuturnum Illud, op. cit., p. 269.

 31 León XIII, Quod Apostolici Muneris, op. cit., p,. 228

 32 Kahlil Gibran, El profeta, passim.

 33 Cf. Pío Xl, Casti Connubii, passim.

 34 "Quoadam spirituali utero", II-II, q. 10, a. 12

 35 Gilbert K. Chesterton, La superstición del divorcio, Ed. Sudamericana, Bs. As., 1966, p. 25.

 36 José Hernández, Martín Fierro, estrofa n. 1.164, ed. C. Garrido, Bs. As., 1973, p. 251.



 

IV. LA NATALIDAD

El verdadero amor conyugal -reflejo del amor de Dios- es plenamente humano, total, fiel, exclusivo y fecundo, y exige por tanto a los esposos "una conciencia de su misión de paternidad responsable (paternitatem consciam)", como enseña Pablo VI en la encíclica "Humanae Vitae"37 .

Paternidad responsable es un concepto que implica cuatro aspectos interrelacionados; respecto a:

-los procesos biológicos

-las tendencias del instinto

-las condiciones físicas, económicas, psicológicas y sociales

-el orden moral objetivo.

 

1º En relación a los procesos biológicos

La paternidad responsable significa conocimiento y respeto de las funciones biológicas.

2º En relación a las tendencias del instinto

La paternidad responsable comporta el dominio necesario que deben ejercer la razón y la voluntad sobre el instinto y las pasiones, sujetándolas y dirigiéndolas convenientemente: en esto se distingue el hombre de los animales irracionales.

Por el santo Bautismo, el cristiano participa de la Realeza de Cristo Rey, lo que "connota una razón de dominio"38 sobre sí mismo, al darle poder para triunfar sobre el pecado, dominar los incentivos de la carne y gobernar su cuerpo y su alma. Por aquí debe comenzar a ejercer su señorío, su reyecía, sometiendo su cuerpo a su alma y su alma a Dios, y así reinará espiritualmente sobre los demás hombres, incluso sobre los que tienen poder y autoridad y aun sobre los que abusan de ésta; y reinará sobre el mundo y sobre el Demonio.

 

3º En relación a las condiciones físicas, económicas, psicológicas y sociales

Sobre la paternidad responsable estas condiciones "pueden influir en sentidos opuestos: unas veces estimulando a una generosa fecundidad; otras, decidiendo, por graves motivos, la restricción de nacimientos"39 , siempre dentro de la ley moral.

Es decir: la paternidad responsable NO ES SÓLO evitar legítimamente nuevos nacimientos, sino TAMBIÉN "tener una familia numerosa" (Humanae Vitae, nº 10), en contra de lo que pregonan y difunden a los cuatro vientos los medios de comunicación social y algunos clérigos.

Dos condiciones para la licitud de la limitación

Para que sea lícito evitar nuevos nacimientos "por algún tiempo o por tiempo indefinido" (Hum. Vitae nº 10) deben reunirse, como condición sine qua non, dos requisitos:

a)     Esa decisión debe ser tomada por "graves motivos" (Humanae Vitae nº 10), o razones "plausibles" o motivos "justos" (Humanae Vitae nº 16).

b)    Entre estos motivos no se hallan, evidentemente, el cuidar la silueta, el tener tiempo para jugar a la canasta o la falta de lugar en el coche...

 

La restricción de los nacimientos debe siempre "hacerse en el respeto del orden establecido por Dios" (Hum. Vitae nº 16) "en el respeto de la ley moral" (Hum. Vitae nº 10), es decir, recurriendo a los períodos infecundos, porque "la Iglesia... enseña que todo acto matrimonial (quilibet matrimonii usus) debe quedar abierto a la transmisión de la vida" (Humanae Vitae nº 11).

Faltando cualquiera de estos dos requisitos, la regulación de la natalidad es gravemente inmoral.

La bendición de las familias numerosas

Es un grave error creer, como sostienen muchos modernistas y progresistas, que la Iglesia considera irresponsables a quienes tienen una familia numerosa.

Toda la Sagrada Escritura, desde el "Creced y multiplicaos" del Génesis hasta el Nuevo Testamento, está llena de "numerosos textos que exaltan la fecundidad de la familia y aseguran a las familias numerosas la asistencia continua de la Providencia"40 .

El Concilio Vaticano II alaba especialmente a los cónyuges que son generosos en la transmisión de la vida, con las siguientes palabras:

 "...son dignos de mención muy especial los que de común acuerdo, bien ponderado, aceptan con magnanimidad una prole más numerosa para educarla dignamente"41 , y remite en nota a la hermosa alocución de Pío XII "Tra le visite", del 20/1/58, dirigida a las familias numerosas, de las cuales dice, entre otras cosas, que son

"... las más bendecidas por Dios, predilectas y estimadas por la Ig!esia como preciosísimos tesoros. La historia no yerra cuando pone en la inobservancia de las leyes del matrimonio y de la procreación la causa primera de la decadencia de los pueblos... En los hogares donde hay siempre una cuna que se balancea florecen espontáneamente las virtudes... La familia numerosa bien ordenada es casi un santuario visible... Son los planteles más espléndidos del jardín de la Iglesia en los cuales, como en terreno favorable, florece la alegría y madura la santidad..."42 .

Por ello, dice muy bien el conocido apologista católico P. Raúl Plus, S.J.:

"Mejor aún que determinar los medios -incluso lícitos- para limitar los nacimientos, resulta examinar a conciencia las razones que aconsejan una descendencia numerosa. Razones de caridad:

1º: Para con los hijos: dependientes de que los padres los puedan llamar o no a la vida, y en consecuencia, a la eternidad;

2º: Para con, la Iglesia: a la que debe procurarse dar la mayor cantidad de bautizados posible, entre los que podrían contarse, si Dios lo quiere, almas elegidas y también sacerdotes, en un mundo en que escasean tanto;

3º: Para con la Patria: a la cual se le brindan ciudadanos que podrían conquistarle esplendor y progreso"43.

Es una aberración el poder tener hijos y no querer tenerlos ¡Cuántos sacrificios para poder tenerlos hacen las mujeres que no los pueden tener! ¡Y las que podrían, los rechazan!

Aún más incomprensible es el caso de quienes ya tienen hijos hermosos, sanos, buenos y fuertes, y se niegan a traer otros hijos al mundo. Si uno les preguntara: "¿A cuál de sus hijos sacrificarían?", prontamente responderían: "A ninguno. Antes doy mi vida, con tal de que conserven la suya". Y sin duda muchas madres son capaces de tal heroísmo, pero ¿cómo no se dan cuenta de que están sacrificando anticipadamente a los hijos que deberán venir si no fuese por su falta de generosidad? ¡Cuántas mujeres andan por ahí, neuróticas o histéricas, por no querer ser madres, pudiéndolo!

 

Excusas para limitar la natalidad

Son numerosas las excusas que se invocan, o se inventan, para justificar el control de la natalidad. Recordemos algunas:

- La avanzada edad: se olvida que los hijos de la edad madura son los que traen más alegría a los padres: ¡son los benjamines!

- El problema económico: se olvida que muchas familias de obreros están llenas de hijos sanos, fuertes y educados.

- La educación: se olvida que es posible educarlos bien a todos, pues como dice Pío XII: "el número de hijos no impide su egregia y perfecta educación"44.

Sirvan de prueba las muchas familias numerosas que han sido cuna de santos:

- San Francisco Javier:

- San Bernardo:

- Santa Teresita de Lisieux:

- Santa Teresa de Jesús:

- San Luis, rey de Francia:

- San Pío X:

- San Roberto Belarmino:

- San Ignacio de Loyola:

- San Pablo de la Cruz:

- Santa Catalina de Siena:

- San Francisco de Sales:

 

6 hermanos; (fue el último);

7 hermanos;

9 hermanos; (fue la última)

hermanos;
10 hermanos;

10 hermanos;

12 hermanos;

13 hermanos; (fue el último)

16 hermanos;

25 hermanos; (¡fue la penúltima!)

13 hermanos.

 Y muchos otros que no hubieran venido al mundo para gloria de Dios y de su Iglesia si sus padres no hubiesen aceptado una paternidad generosa"45 .

 

El problema de la natalidad en la Argentina

 Si lo anterior vale para los católicos distribuidos por los cuatro puntos cardinales del mundo, con mucha mayor razón debe valer para los católicos argentinos. En efecto, las cifras no mienten y revelan una realidad aterradora46 :

-La tasa de natalidad por 1000 habitantes, para todo el país; bajó del 36,4 en 1914 al 20,9 en 1970

- El crecimiento anual medio por 1000 habitantes, para todo el país, bajó del 20,9 en 1914 al 13,7 en 1970

- Excepto Uruguay, la Argentina es el país de América Latina con menor porcentaje de crecimiento anual medio: 1,547 .

- Las pirámides de población de la zona de Capital Federal traen la forma de una urna funeraria signo gravísimo, ya que esta forma es típica de las regiones en franca decadencia.

Así, por ejemplo, en la población de ambos sexos por grupos de edad al 31/12/75, el número calculado de niños de 5 a 9 años 166.000 es superado por todos los otros grupos de edad, inclusive por los de 60-64 años, calculado en 186.000. Es decir, los de 60-64 años superan en 20.000 a los de 5-9 años...48 .

Después de analizar estas cifras, no puede dejar de causer indignación que en la Argentina se permita la publicación de libros como "Argentina Superpoblada" del anarco-comunista español Martín SAGRERA, nacionalizado argentino y actualmente radicado en Venezue!a, quien pretende demostrar la peregrina tesis de la "superpoblación" argentina49 .

Como antecedente de este anarquista, baste señalar que es autor de obras con tan sugestivos títulos como "E! mito de la maternidad" y ?El aborto, crimen o derecho", donde defiende el crimen del ABORTO como - "algo imprescindible de la paternidad responsable";

- "un elemento indispensable de la contracepción";

- ya que "el aborto de suyo no es nada que sea éticamente malo porque no implica ningún daño a terceros pues no existen terceros"50 .

Habría que preguntarle si sostendría lo mismo, si el "tercero no existente" hubiera sido él...

La razón última: falta de confianza en la Providencia y espíritu de comodidad. Las más de las veces no se quiere tener más hijos por falta de confianza en la Divina Providencia y por falta de espíritu de sacrificio.

Desconfianza en esa Providencia, cuya certeza nos consta por boca de Nuestro Señor Jesucristo:

"No andéis acongojados, diciendo: ¿Qué comeremos, qué beberemos o con qué nos vestiremos? Los paganos se preocupan por todo eso... Buscad primero el Reino de Dios y su justicia; y todas las demás cosas se os darán por añadidura" (Mt 6,31-33).

El espíritu mundano aborrece el sacrificio y lleva a muchos padres y madres a buscar sus comodidades, placeres, diversiones y vacaciones a costa de aquellos seres que podrían y que deberían venir a la existencia, pero que, por culpa del egoísmo de estos padres, nunca superaron el estado de mera posibilidad.

 

4º En relación al orden moral objetivo.

La paternidad responsable comporta una vinculación profunda con el orden moral objetivo, no quedando libres los esposos para proceder arbitrariamente en su misión de transmitir la vida. En este punto, la encíclica de Pablo VI vuelve a rechazar de plano y absolutamente la ya condenada teoría progresista de la "moral de situación" (Hum. Vitae nº 10).


37 Marcelino Zalba, S. J., Regulación de la natalidad, BAC, Madrid, 1968, nº 10, p. 31.
38 Julio Meinvielle, Iglesia y Mundo Moderno, Ed.
Theoria, Bs. As., 1966, p. 22.

39 Marcelino Zalba, S.J., op. cit., p. 162.

40 Cardenal Ottaviani, 29/10/64, cit. en "Permanences", Paris, n. 19, abril 1965, p. 84.
41 Concilio Vaticano II, Gaudium et Spes, n. 50

42 López M., Obiglio, Pierini y Ray, Pío XII y las Ciencias Médicas, Ed. Guadalupe, Bs. As., 1961, pp. 313-318.

43 Raúl Plus, S.J., Cristo en la Familia, Ed. Excelsa, Bs. As., 1953, p. 74
44 López M., Obiglio, Pierini y Ray, op. cit., p. 318.

45 Marcelino Zalba, S.J., op. cit., p. 164.

46 Censo Nacional de Población, Familias y Viviendas 1970, I.N.E.C., pp. 10-11.

47 Naciones Unidas, Demographic Yearbook 1968, New York; Boletín Demográfico,

año II, n. 4. Santiago de Chile, 1969; cit. en Censo Nacional de Población, Familias y Viviendas 1970, I.N.E.C., p. 7.

48 Serie Informativa Demográfica' I.N.E.C., p. 38.

49 Martín Sagrera, Argentina superpoblarda, la inflación poblacional argentina y los traficantes de hombres, Libros de América, Bs. As., 1976, 224 pp.

50 Martín Sagrera, entrevista en Lima, Perú, 1975, ad instar manuscripti



 

V. FECUNDIDAD Y DEMONIO

Merece señalarse, finalmente, que Satanás, a través de los siglos, ha suscitado numerosas herejías -gnósticos, maniqueos, albigenses, cátaros, valdenses, laicistas, marxistas, etc.- que, en sus diversas variantes, atentaron y atentan contra la naturaleza del matrimonio, imputando como malo el uso fecundo del sexo. La posición católica es muy distinta: sólo condena el mal uso del sexo, es decir, la fornicación, la sodomía, la masturbación, el onanismo conyugal, etc.

Satanás y sus ángeles, en su campaña antinatalista, obran por en envidia: Por envidia del diablo entró la muerte en el mundo" (Sab 2,24), "no guardaron su trono y abandonaron su propio domicilio" (Jud 6), son acérrimos enemigos de la fecundidad humana, que engendra los hombres y mujeres que los suplantarán en los tronos de los que fueron expulsados.

Todo es poco para Satanás y sus ángeles caídos, en el perverso intento de impedir la perpetuación de la carne humana, esa carne de la que nace Cristo, que posee con Él su Cuerpo Místico -la Iglesia Católica- y de la que se alimentan sus miembros en la Sagrada Eucaristía, esa carne humana que un día resucitará gloriosa e inmortal.

Finalmente, los demonios tienen la loca pretensión de impedir que se complete "el número de los elegidos" (cf. Apoc 6, 11), para que los hombres no ocupen los tronos que ellos perdieron en el Cielo, y de esta manera, demorar la hora en que definitivamente, sin poder ya dañar a los hombres, sean "arrojados en el estanque de fuego y azufre, donde... serán atormentados, día y noche, por los siglos de los siglos" (Apoc 20,10).

 

VI. EL AMOR

Uno de los frutos perversos de la sociedad revolucionaria-burguesa, llevado a la exacerbación por la propaganda en la sociedad marxista, es la desjerarquización de todo y de todos, nivelando todas las cosas por el mismo rasero.

Este, plebeyismo, negador de toda distinción y señorío, enemigo de toda sana jerarquía, se ha introducido también en el corazón de nuestras familias y, sobre todo, en aquello que constituye su quintaesencia: el amor.

Tal plebeyismo produce un igualitarismo ramplón, que lleva todo amor a su ruina, al pretender rebajarlo a un común denominador.

Este ataque destructor de las familias es aún más grave cuando se cae no sólo en una malsana chatura ajerárquica en el amor -v. gr., amando al esposo y a los hijos en un mismo plano de igualdad- sino en la pendiente inclinada de una escala de amor antijerárquica -v. gr., olvidándose del esposo, por amor a los hijos...-.

Por el contrario, cuando el amor es verdadero viene de Dios, y todo lo que viene de Dios "es ordenado" (Rom 13,1). Por lo tanto si el amor es verdadero, debe ser necesariamente ordenado, es decir, debe darse, como enseña San Agustín, una "jerarquía en el amor"51 . Una madre no debe tener el mismo grado de amor a su esposo, a sus hijos, a su padre o a su cuñada.

Esta jerarquía del amor en la familia está dada por la razón de bien y por el grado de unión:

- Por la razón de bien, los padres ocupan un lugar de privilegio en el amor de la familia, por ser el origen natural de los hijos, a los que después de Dios les deben el ser. Se les debe sumisión, amor y respeto porque "somos de su carne".

- Por el grado de unión del amado con el amante, sin embargo, ha de ser más amado el propio cónyuge, "ya que son dos en una sola carne" (Mt. 1 9,6). Por eso, "la esposa es más intensamente amada, pero a los padres se les debe un respeto mayor"52 .

- Luego, debe seguir en intensidad el amor a los hijos, porque son una prolongación de los padres: "son carne de la carne de sus padres". El hijo es más allegado a los padres, por ser parte de ellos, y éstos los han amado más tiempo. Se debe evitar la inversión en el orden de estos amores. Hay mujeres que parecieran haberse casado con sus padres o con sus hijos y no dan al marido el primer lugar que le corresponde. Esto puede ser motivo para que el esposo se encuentre más feliz en el bar con sus amigotes que en la casa con su familia. Estos amores desordenados atentan contra la realidad misma de la vida, ya que los hijos normalmente se casan y deben formar su hogar, mientras que el esposo es quien debe permanecer junto a su esposa, hasta que la muerte los separe.

- Luego, viene e1 amor de los hermanos: "somos de la misma carne". Y finalmente, los demás parientes.

 

El amor a Dios, fuente del amor familiar

Pero esta jerarquía en el amor exige, para que sea verdadera, que Dios sea el primero y absolutamente amado por sobre sodas las cosas:

- por ser Quien es;

- porque es el principio de nuestra eterna bienaventuranza;

- porque es la infinita bondad, y, en fin,

- porque "comemos de su Carne" (cf. Jn 6,54), transformándonos en Él, y no hay mayor unión que ésta, en la que el hombre, sin dejar de ser tal, se deifica.

 

Este amor a Dios

"Basta que sea mayor objetiva y apreciativamente o sea, según la elección de la voluntad (anteponiendo el amor a Dios a otro cualquiera en conflicto con él) y según la estima intelectual (reconociendo que Dios es absolutamente primero y más digno objeto de nuestro amor)... Por eso no es obstáculo al perfecto amor de Dios (objetivo y apreciativo), que amemos más a nuestros parientes o amigos subjetiva y sentimentalmente. Los santos, sin embargo... sienten que le aman más que a nadie, incluso subjetivamente"53 .

La falta de este amor a Dios, "con todo e! corazón, con toda el alma, con toda la mente y con todas las fuerzas" (Mc 12,30), es la primera y principalísima causa de los fracasos matrimoniales.

Cuando Dios es el "convidado de piedra" en el hogar, poco a poco se volverán "de piedra" (cf. Ez 26,26) también los corazones de sus miembros.

En cambio, cuando todos los integrantes de la familia cumplen ese "primer y mayor mandamiento" (Mt 22,38),

no hay problema sin solución,

no hay día sin alegría,

no hay obra sin mérito,

no hay cruz sin consuelo,

no hay trabajo sin satisfacción.


 51 Cit. por Pío XI, Casti Connubii, op. cit., p. 1238.
 52 Santo Tomás de Aquino, Suma Teológica, II-II, 26, 11, c.
 53 Antonio Royo Marín, O.P., Teología de la Caridad, BAC, Madrid, 1963, p. 130.

 



 

VII. REFLEXIONES FINALES

Nos ha tocado vivir en un mundo especialmente corrupto y corruptor de la familia, y puede ser que, al paso que vamos, aún aumente más su poder destructor de la misma.

Debemos luchar a brazo partido para que la degeneración, el pansexualismo, la inmoralidad, la pornografía, el erotismo, dejen de tener carta de ciudadanía en nuestra patria.

No sabemos si, a corto plazo, triunfaremos en el nivel nacional, pero sí sabemos que podemos y debemos comprometer todas nuestras energías para que los enemigos tradicionales de la familia católica -célula de la sociedad e Iglesia doméstica,- no destruyan la nuestra. Y esto está en nuestro poder, con la gracia de Dios, que no nos ha de faltar.

Debemos decidirnos, sin ningún temor, a convertir nuestras familias en bastiones inexpugnables. En general, no depende directamente de nosotros limpiar la patria y la Iglesia de las lacras que las afean, pero sí depende de nosotros el defender a capa y espada, contra todos los embates, esa trinchera vital que es cada uno de nuestros hogares católicos.

Dios nos ayudará si hacemos lo que depende de nosotros. Para ello creemos necesario dos cosas:

a) En primer lugar, conocer, desenmascarar y refutar a los enemigos tradicionales de la familia católica.

Los Romanos Pontífices, que han reconocido y marcado a fuego a estos enemigos, los han estigmatizado con estas palabras:

1. EL LAICISMO, que con sus "leyes impías...(ha profanado) la dignidad del matrimonio cristiano"54 .

2. EL COMUNISMO y el SOCIALISMO, cuyo objeto principal es "manchar y depravar con los errores más perniciosos y toda manera de vicios el alma tierna y dúctil de los jóvenes"55 , en base a cuyos principios "es preciso que se relaje la potestad del padre sobre la prole y los deberes de la prole para con el padre,"56 privando "a la persona humana de toda dignidad y de todo freno moral contra el asalto de los ciegos instintos"57 .

3. La MASONERÍA, que ha buscado quitar a la familia "su base y constitución religiosa, proclamando el así llamado matrimonio civil... (y la enseñanza) totalmente laica"58 .

4. El INDIFERENTISMO RELIGIOSO y la INCREDULIDAD MODERNA, que hacen sentir a las familias "las torturantes consecuencias"59 .

5. La VIDA LICENCIOSA, causa de que muchas veces se haya "olvidado el honor en que debe tenerse a la autoridad paterna"60 .

6. EL DESEO INMODERADO DE PLACERES, que "es la peste más funesta que se puede pensar para perturbar las familias"61 .

7. EL ESTATISMO, del que se derivan los serios peligros del "desconocimiento, de la disminución y de la progresiva abolición de los derechos propios de la familia"62 .

8. EL NATURALISMO ECONÓMICO o LIBERALISMO, por obra del cual "la convivencia familiar tiende gradualmente a desaparecer"63 y que al abonar salarios insuficientes impide que "le alcance (al trabajador), para llevar una vida humana digna y para afrontar convenientemente las responsabilidades familiares"64 .

9. La MODERNA FILOSOFÍA, que hace que alqunos "trabajen con todas sus fuerzas para que no solamente los individuos, sino también las familias y la sociedad entera, desprecien soberbiamente el imperio de Dios"65 .

10. EL ONANISMO CONYUGAL, porque usar de las relaciones matrimoniales "destruyendo su significado y su finalidad, aun sólo parcialmente, es contradecir la naturaleza del hombre y de la mujer y sus íntimas relaciones, y, por lo mismo, es contradecir también el plan de Dios y su voluntad"66 .

11. El CINE, en cuya pantalla no pocas películas se presentan de acuerdo con la ironía y el escepticismo hacia la institución tradicional de la familia, exaltando sus extravios y, sobre todo, lanzando sutiles y frívolos desprecios a la dignidad de los esposos y de los padres;"67 presentando una concepción inmoral del matrimonio que, "ha quitado al hombre el respeto por la mujer y a la mujer el respeto por sí misma"68 .

12. La TELEVISIÓN, que por amenazar "los diques saludables con los que la sana educación protege la tierna edad de los hijos"69, de tal manera destruye que "no se podría imaginar cosa más fatal para las fuerzas espirituales... que puedan sacudir y arruinar para siempre toda una construcción de pureza, de bondad y de sana educación individual y social"70.

Agregamos nosotros: ¿habrá algo que exalte más la codicia, la ira, la comodidad, el mundanismo, la venganza, la impureza y la violencia -vicios todos diametralmente opuestos al espíritu de las bienaventuranzas evangélicas- que la televisión en particular y los medios de comunicación social en general? Hoy, muchos hijos ven y oyen más a la TV que a sus padres. Así saldrán: serán hijos... de la TV.

Debemos defender nuestras familias de todos estos, sus enemigos que, por muy grandes, poderosos y extendidos que sean, nunca podrán más que Dios:

        "Si Dios está por nosotros, ¿quién contra nosotros?" (Rom 8,31).

Aunque nos tocase vivir en el tiempo del Anticristo, tenemos pre- parada la mejor defensa en la Pasión de Cristo, como enseña Santo Tomás de Aquino:

"Siempre los hombres tienen preparado por la Pasión de Cristo el remedio para defenderse de la maldad de los demonios, incluso en el tiempo del Anticristo. Si algunos descuidan valerse de este remedio, esto no dice nada en contra de la eficacia de la Pasión de Cristo"71 .

b) En segundo lugar, dada la mayor influencia negativa que el mundo ejerce hoy en día sobre nuestras familias, hay que fortalecer e intensificar la tarea educativa, mucho más que antes.

Por un lado, dando los padres ejemplo de vida cristiana auténtica -particularmente, con el cumplimiento del precepto dominical, la frecuencia de los sacramentos y la defense de la sana doctrina-, ya que por lo general los hijos serán lo que los padres sean. Y es evidente que los padres que den mal ejemplo "no se atreven a corregir a los suyos de los pecados de que se reconocen reos"72 .

Por otro lado, educándolos con corrección y disciplina. De quienes descuidan este deber, dice San Alfonso:

"Aun cuando el padre o la madre viviesen devotamente y se dieran a continuas oraciones y a comuniones diarias, con todo, si dejan de lado la educación de los hijos, Dios pronunciará un día contra ellos sentencia de condenación"73 .

Los padres deben luchar pare que sus hijos no frecuenten malas compañías: "Las malas compañias corrompen las buenas costumbres" (1 Cor 1 5,33).

Y controlar todo lo que se les enseña en los colegios, los libros que leen, los lugares que frecuentan.

Todo es poco, tratándose de la formación de quienes serán el futuro de la patria y de la Iglesia.

Y así, en la más cumplida subordinación a la naturaleza y a los fines del matrimonio y familia católicos, hemos de promover en cada una de nuestras familias la sana autoridad paterna y materna, la generosidad en la transmisión de la vida, y el respeto a la jerarquía del amor, cooperando con la gracia dada en el santo sacramento del Matrimonio, que, al decir de San Roberto Belarmino: "es como la Eucaristía, que no solamente es sacramento mientras se confecciona, sino todo el tiempo que permanece"74 .

En este difícil tiempo de la historia de la Iglesia y de la patria, cada una de nuestras familias debe comprometer su honor en no conculcar ninguno de los principios cristianos, forjadores de las gestas más grandes y más nobles de que el mundo tenga memoria, porque formaron todos los grandes santos, de los cuales "el mundo no era digno" (Heb 11,38).

No tengamos ningún temor. La Santísima Virgen María, como otrora en Caná de Galilea, está dispuesta a realizar uno y mil milagros si fuera necesario pare el bien de nuestras familias y ha de alcanzarnos la gracia de Dios para que escuchemos y sigamos a Nuestro Señor Jesucristo, porque es el único que tiene palabras de vida eterna.-


54 León XIII, Inscrutabili Dei consilio, op. cit., p. 221.

55 Pío IX, Quanta Cura, op. cit., p. 157.

56 León XIII, Quod Apostolici Muneris, op. cit., p. 228.

57 Pío XI, Divini Redemptoris, op. cit., p. 1484.

58 León XIII, Ab Apostolici Solii, op. cit., p. 411.

59 León XIII, Vigesimo quinto anno, op. cit., p. 652.

60 Pío XI, Ubi arcano Dei, op. cit., p. 1005.

61 Pío XI, Ubi arcano Dei, op. cit., p. 1007.

62 Pío XII, Summi Pontificatus, op. cit., p. 1543.

63 Juan XXIII, Mater et Magistra, op. cit., p. 2381.

64 Juan XXIII, Mater et Magistra, op. cit., p. 2393.

65 León XIII, Arcanum Divinae Sapientiae, op. cit., p. 248.

66 Pablo VI, Humanae Vitae, n. 13.

67 Pío XII, El film ideal, op. cit., p. 1464.

68 Pío XII, discurso 22-3-42, op. cit., p. 1446.

69 Pío XII, Miranda Prorsus, op. cit., p. 2175.

70 Pío XII, I rapidi progressi, op. cit., p. 2176.

71 Santo Tomás de Aquino, Suma Teológica, III, 49, 2, ad 3m.

72 San Alfonso María de Ligorio, Obras ascéticas, BAC, t. II, p. 910.

73 San Alfonso María de Ligorio, op. cit., p. 906.

74 Cit. por Pío XI, Casti Connubii, op. cit., p. 1258.

 



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los medios y los niños

 

Por: Querien Vangal

Febrero de 2009

 

Los estudios muestran la necesidad de discernir

 

Los medios pueden ser una influencia positiva en las vidas de los niños y adolescentes, pero se necesita tener cuidado para evitar efectos secundarios negativos. Esta es la conclusión de una serie de diez breves documentos que acaban de publicarse en la revista Children and Electronic Media.

Los documentos son resúmenes de investigaciones llevadas a cabo por The Future of Children, que aúna la colaboración de la Woodrow Wilson School de la Universidad de Princeton y la Brookings Institution que promueve políticas y programas a favor de los niños.

Que los medios afectan el comportamiento es algo que creen los publicistas. El documento titulado "Marketing y Medios" observaba que, en el 2003, los adolescentes norteamericanos de entre 12 y 17 años gastar 112.500 millones de dólares. En el 2004, el gasto total de marketing en Estados Unidos en productos para niños se estimaba en cerca de 15.000 millones de dólares.

La televisión todavía es el medio más importante para hacer publicidad dirigida a los niños, ya que estos ven al año cerca de 40.000 anuncios en televisión.

Sacando provecho del hecho de que el marketing online para niños está bastante menos regulado que la televisión, el estudio observaba que los publicistas están desplazándose a internet. Los métodos incluyen poner anuncios en los juegos y usar foros de chat para promover productos.

Los profesionales del mercado también han desarrollado software de seguimiento que, en un ejemplo citado en el documento, permite a los niños transferirse música de la web, pero también envía de vuelta información al proveedor sobre las preferencias musicales de cada usuario.

 

Violencia

Una de las preocupaciones que siempre hay en cuanto a los niños y los medios es sobre el tema de la violencia. El documento concluía que, cuando los niños ven violencia, suelen actuar agresivamente, experimentar miedo, desarrollar percepciones irreales sobre la violencia que existe en el mundo real, o desarrollar estrategias morales menos desarrolladas.

Estas conclusiones, apuntaba el documento, se basan en cientos de estudios realizados sobre el tema del impacto de la violencia de los medios en los niños.

El documento comentaba que quienes ven mucha violencia televisiva se ven afectados en su capacidad de razonar moralmente. Tales niños es más probable que juzguen un hipotético uso de la fuerza como algo moralmente correcto. En general estos niños despliegan estrategias de razonamiento moral menos avanzadas.

La televisión no es la única que pone a los jóvenes en contacto con la violencia, puesto que muchos vídeo juegos representan gráficamente actividades violentas. "Los vídeo juegos más populares jugados por los jóvenes contienen violencia, y estos juegos violentos se han ligado a resultado cognitivos, emocionales y de comportamiento relacionados con la agresión", observaba el documento.

 

Otros efectos negativos

La violencia no es sólo un aspecto preocupante del uso de los medios. Un estudio reciente, publicado en la revista Pediatrics, mostraba un nexo entre televisión y actividad sexual, informaba el 3 de noviembre el Washington Post. Los investigadores siguieron a más de 700 chicos entre los 12 y los 17 años por el espacio de tres años.

Encontraron que los adolescentes que veían un montón de televisión con imágenes de flirteos, discusión de sexo y escenas de sexo eran más proclives que los demás a quedarse embarazadas ellas o ser la pareja de una embarazada ellos.

"El contenido sexual en televisión se ha doblado en estos últimos años, especialmente durante el periodo de nuestra investigación", afirmaba la directora de la investigación, Anita Chandra, según el Washington Post.

Otro artículo del Washington Post, con fecha del 2 de diciembre, informaba que investigadores del Instituto Nacional de Salud y de la Universidad de Yale encontraron fuertes conexiones entra la exposición a los medios y problemas como la obesidad infantil y el consumo de tabaco.

Los investigadores compaginaron los resultados de 173 estudios y resumieron los resultados. Aproximadamente el 80% de los estudios mostraban un nexo entre una mala salud y las horas o contenido de los medios, informaba el Washington Post.

El estudio también decía que el niño medio actual pasa un total de 45 horas a la semana usando diversas formas de medios, que incluyen televisión, películas, revistas, música, internet y vídeo juegos.

Los vídeo juegos también puede ser adictivos para algunos adolescentes. Un caso extremo ha sido el del adolescente canadiense Brandon Crisp, cuyos padres se preocuparon tanto por la cantidad de tiempo que pasaba en ello que le prohibieron todo uso, informaba el periódico Globe and Mail el 22 de octubre.

En vez de dejar de jugar, Brandon se escapó de casa el 12 de octubre. Después era encontrado muerto en el bosque, en apariencia, tras caer de un árbol.

El Globe and Mail afirmaba que la preocupación por el uso obsesivo de internet y de los vídeo juegos llevó al establecimiento, en el 2008, del Centro para la Adicción y la Salud Mental de Toronto, diseñado para tratar adolescentes adictos al juego, a internet y a los vídeo juegos.

"La tecnología nos ha golpeado como una bomba; la rapidez con la que está avanzando la tecnología, no la podemos ni siquiera describir desde una perspectiva de investigación", declaraba al Globe and Mail Cris Rowen, un terapeuta pediátrico ocupacional y especialista sensorial en Sechelt, Columbia Británica.

 

Nuevos desarrollos

Uno de los documentos consideraba el tema de los adolescentes e internet. La mensajería instantánea, las páginas de redes, el compartir vídeos, y los juegos online multijugador, son sólo algunas de las formas gracias a las que los adolescentes están online.

Hasta ahora la investigación se limitaba a los efectos de estas diversas y nuevas formas de interacción en los adolescentes, admitía el documento. Sin embargo, existe preocupación por el ciberbullying y el acoso online. Además, en muchos casos las víctimas de esto no saben la identidad de su agresor, haciendo más difícil detener el acoso.

Un artículo publicado el 18 de diciembre por el Wall Street Journal informaba de que un estudio de 3.767 escolares de enseñanza media, publicado en el Journal of Adolescent Health, encontró que el 11% admitía haber sido acosado recientemente en la web. Otro 7% afirmaba haber sido acosado y admitía haber acosado a otros. Un caso reciente tuvo que ver con una madre de Missouri que fue acusada de acoso, acoso que llevó a suicidarse a una chica de 13 años, informaba Associated Press el 28 de noviembre.

Un juzgado federal no logró condenarla por el principal cargo de conspiración contra Lori Drew, y fue encontrada culpable de tres delitos menores.

En el juicio, la fiscalía afirmó que Drew y otros dos crearon un chico ficticio de 16 años en MySpace y enviaron mensajes flirteando con la vecina adolescente, Megan Meier. El chico ficticio se descargó con Megan y la insultó, tras lo cual Megan se ahorcó.

Aunque la mayoría de las páginas son conscientes de tales problemas, el inmenso volumen de material hace difícil de controlar en la práctica lo que está ocurriendo. Según el artículo de Wall Street Journal, YouTube recibe 13 horas de nuevos vídeos cada minuto.

Ser padres

Uno de los documentos publicados por Children and Electronic Media, titulado "Ser Padres en un Mundo Saturado de Medios", comentaba que los padres se enfrentan a una tarea difícil al regular el uso de los medios por parte de sus hijos. No es sólo una cuestión de prevenir que los chicos usen los medios porque tienen aspectos positivos, como los programas de televisión educativos, continuaba el documento. También hacía notar que las campañas de marketing pueden promover un comportamiento sano entre los adolescentes.

Incluso los vídeo juegos pueden tener efectos positivos. Los estudios han descubierto que jugar a ellos puede aumentar la percepción visual e incrementar la capacidad de procesar información.

El documento, no obstante, apunta que el uso educativo de la televisión para niños pequeños y bebés es cuestionable. La investigación sugiere que por debajo de los tres años, los niños aprenden mucho más eficazmente de los ejemplos de la vida real que de las demostraciones en vídeo.

"Tome conciencia e implíquese", era la recomendación del documento. Concienciarse incluye comprender las diversas formas de medios usados por los niños, y también la cantidad de tiempo que dedican al uso de los mismos.

El documento también animaba a los padres a presionar a la industria de los medios para que desarrolle mejores contenidos, sistemas de calificación más cuidadosos, y recorten la publicidad inadecuada. No hay duda de que estas medidas podrían ayudar, pero más que nunca los padres tienen que asumir su responsabilidad, de forma que sus hijos desarrollen sanos hábitos de cara a los medios.

 

lunes, 27 de febrero de 2012

Proyecto de reforma del artículo 24 constitucional sobre libertad religiosa en México

 

El objeto de este trabajo es evaluar el proyecto de reforma en el sentido de si constituye un avance o un retroceso desde la perspectiva del derecho constitucional mexicano y de la doctrina internacional de los derechos humanos. Resultará, de ser aprobado


Autor: Jorge Adame Goddard, Instituto de Investigaciones Jurídicas, UNAM | Fuente: Catholic.net

 

Sumario: Introducción. 1. Comparación del proyecto de artículo 24 con el texto actualmente en vigor. 2. Comparación del proyecto con el artículo 18 del Pacto internacional de derechos civiles y políticos. 3. El proyecto de reforma del artículo 24 constitucional en relación con la reforma aprobada, y ya en vigor, que incorpora los tratados de derechos humanos a la constitución. 4. El iter legislativo que ha seguido esta reforma.


Introducción

 

La cámara de diputados aprobó, el 15 de diciembre 2011, un proyecto de reforma del artículo 24 constitucional en materia de libertad religiosa. En este trabajo me propongo comparar el texto del proyecto con el texto del artículo 24 vigente (1) y luego (2), con el texto del artículo del Pacto internacional de derechos civiles y políticos que declara el derecho de libertad religiosa (art. 18), el cual es ya es parte integrante de nuestro derecho constitucional de acuerdo con la reciente reforma del artículo primero de la constitución federal.


Posteriormente (3) analizaré el efecto tendría la aprobación del proyecto en el orden constitucional actual, y finalmente ( 4) haré una observación sobre cómo se llego a formular este proyecto.


El objeto de este trabajo es evaluar el proyecto de reforma en el sentido de si constituye un avance o un retroceso desde la perspectiva del derecho constitucional mexicano y de la doctrina internacional de los derechos humanos. En síntesis, como lo demuestran los siguientes análisis, concluyo que el proyecto de reforma al artículo 24 es inútil o regresivo, por lo que, en mi opinión, lo mejor que puede pasar es que la cámara de senadores lo modifique para hacerlo compatible con los tratados de derechos humanos en vigor, y lo regrese a la cámara de diputados; lo menos malo, es que el Senado lo "congele", y lo peor, que lo apruebe.


1. Comparación del proyecto de artículo 24 con el texto actualmente en vigor

El proyecto de reforma propone esta redacción del artículo 24 constitucional: Toda persona tiene derecho a la libertad de convicciones éticas, de conciencia y de religión, y a tener o adoptar, en su caso, la de su agrado. Esta libertad incluye el derecho de participar, individual o colectivamente, tanto en público como en privado, en las ceremonias, devociones o actos de culto respectivo, siempre que no constituyan un delito o falta penados por la ley. Nadie podrá utilizar los actos públicos de expresión de esta libertad con fines políticos, de proselitismo o de propaganda política. Y siguen, sin cambio, los otros dos párrafos del texto actual, que contienen la prohibición de que el Estado imponga o prohíba alguna religión (actual párrafo segundo), y el señalamiento de que los actos de culto público se realizarán ordinariamente en los templos (actual párrafo tercero).


Si se compara ese texto, con el actualmente en vigor, se pueden detectar algunas diferencias.


La primera es que el proyecto habla de libertad de "convicciones éticas, de conciencia y de religión", mientras que el texto en vigor trata sólo de "libertad de creencias", lo cual se entendió siempre en el sentido de libertad de creencias religiosas o libertad de religión.


Esta adición de la libertad de convicciones éticas y libertad de conciencia ¿es algo positivo?


La libertad de convicciones éticas tiene que ver con la libertad de pensamiento, que está protegida ya por el artículo 6, que prohíbe, salvo casos excepcionales, cualquier investigación judicial o administrativa por la manifestación de las ideas, entre las que caben las convicciones éticas. La libertad de manifestar las ideas, supone necesariamente la libertad interior de concebir y asentir a esas ideas, de modo que la libertad de tener convicciones éticas y manifestarlas públicamente ya está reconocida por la constitución y no hace falta incluirla en el artículo 24.


La libertad de conciencia es algo más complejo, es la libertad de actuar conforme a los dictados de la propia conciencia; no es propiamente una libertad intelectual, que sería la de formar la conciencia por las convicciones éticas o religiosas que uno libremente asuma, sino una libertad práctica, libertad de actuar. Esta libertad de conciencia es un presupuesto de todo el orden jurídico: precisamente porque la persona tiene, por su propia naturaleza racional, la libertad de actuar conforme a los dictados de su propia conciencia, esto es de decidir y ejecutar por sí misma su propia conducta, es jurídicamente responsable de sus actos. El hecho de que la persona tenga libertad de conciencia no significa que puede practicar lícitamente y sin ninguna consecuencia jurídica cualquier conducta que su conciencia apruebe, por ejemplo si alguno roba o defrauda porque su conciencia le urge proveer a las necesidades de su familia, es jurídicamente responsable de robo o fraude, y no puede excusarse diciendo que actuó en uso de su derecho de libertad de conciencia.

¿Qué es entonces lo que el proyecto pretende cuando incorpora la libertad de conciencia?


Si solo pretende afirmar que toda persona es libre de formar su conciencia de acuerdo con sus convicciones éticas, no se trata de una libertad más sino de la misma libertad de pensamiento protegida por el artículo 6, y si lo que pretende es que la persona tiene libertad de formar su conciencia de acuerdo con su fe religiosa, se trata de la misma libertad religiosa y no de otra libertad nueva. Si lo que pretende el proyecto es proteger la posibilidad de que una persona se niegue a obedecer un determinado precepto jurídico (no todo el orden jurídico) aduciendo su conciencia, se estaría entrando en el terreno de la objeción de conciencia, que es un tema que requiere un tratamiento muy cuidadoso que no se da en el proyecto de reforma al artículo 24 constitucional.


Hay en el proyecto algo más relacionado con estas tres libertades que merece ser notado. Si bien el proyecto habla de tres libertades, la de religión, la de convicciones éticas y la de conciencia, de hecho solo se refiere a una libertad en singular. Así, dice la segunda frase que "esta libertad" incluye el derecho de participar en actos de culto, lo cual nada tiene que ver con la libertad de convicciones éticas ni con la libertad de conciencia. La frase final dice que "nadie podrá utilizar los actos públicos de expresión de esta libertad", con fines políticos o de propaganda política. Cabe entonces considerar si en la segunda y tercera frase de ese párrafo se está tratando esa libertad singular que comprende tres aspectos, o se trata de uno solo de esos aspectos. En la segunda frase, como se refiere a los actos de culto, se entiende que la libertad de que habla es la libertad religiosa. Pero la tercera frase que habla de la expresión pública de esa libertad, se puede referir a la libertad religiosa o a la de manifestar las convicciones éticas, con lo cual esa frase impone una limitación, excesiva, como se mostrará más adelante, a los derechos políticos de los ciudadanos creyentes o seguidores de alguna postura ética.


Otra diferencia que hay entre el texto vigente y el texto del proyecto es que el primero dice que toda persona es libre para "profesar" la creencia religiosa que más le agrade y para practicar los actos de culto.


Profesar una creencia significa, no solo aceptarla o asentir a ella, sino además conformar la conducta de acuerdo con esa creencia, lo cual es lo más importante para la protección jurídica de la libertad religiosa. La libertad de tener o adoptar una creencia o fe religiosa es una libertad interior, en la que el orden jurídico, que se refiere a los actos externos, no tiene ninguna incumbencia; lo que requiere protección jurídica es la manifestación de esa creencia, y en primer lugar, el manifestarla en la propia conducta coherente con la fe asumida. El texto del proyecto ya no habla de "profesar" la religión, sino solo de "tener o adoptar" una, y en este sentido el texto del proyecto resulta más estrecho que el texto en vigor.


Hay aparentemente una ampliación en el proyecto respecto de la libertad de practicar actos de culto. El texto anterior hablaba simplemente de la libertad "para practicar las ceremonias, devociones o actos de culto respectivo". El texto actual se refiere al "derecho de participar, individual o colectivamente, tanto en público como en privado, en las ceremonias, devociones o actos de culto". La ampliación es que ahora se reconoce expresamente que el acto de culto puede ser público y colectivo, y no solo privado e individual, pero en el texto actual está implícito el derecho a participar en actos de culto público y colectivo en el tercer párrafo del mismo artículo que se refiere a los actos religiosos "de culto público" que se celebrarán ordinariamente en los templos, y extraordinariamente fuera de ellos en algunos otros lugares públicos, como de hecho ya se practica. De modo que la supuesta ampliación en realidad no es ninguna extensión del derecho de libertad religiosa.


Tiene el proyecto la misma limitación excesiva del derecho de libertad religiosa que tiene el texto actual, esto es el decir que la libertad de culto, se da siempre y cuando el acto de culto no constituya un "delito o falta penados por la ley". Es indudable que el acto de culto no puede consistir en un delito tipificado por la ley (suponiendo que el legislador tipifica como delitos lo que realmente son delitos, porque ha sucedido que los legisladores tipifican como delitos, simplemente por odio religioso, actos de culto que en nada agravian el bien común), pero es excesivo decir que no se pueden practicar actos de culto que impliquen una "falta" administrativa, lo cual abre un campo muy amplio para que los gobernantes impidan la celebración de actos de culto. De modo que este defecto que ya tenía el artículo actual, no se supera, sino que se reitera en el proyecto.


Además, el proyecto incluye una nueva limitación en su frase final que dice "nadie podrá utilizar los actos públicos de expresión de esta libertad con fines políticos de proselitismo o de propaganda política". Nótese que la frase habla de "actos públicos" de expresión de la libertad, y no de "actos de culto". Esto puede hacer pensar que en cualquier acto público, por ejemplo una reunión donde se expresa y se comunica una doctrina religiosa, lo cual no es un acto de culto, no se pueden promover finalidades políticas. Como el texto del proyecto se refiere no solo a la libertad religiosa, sino también a la libertad de convicciones éticas, se puede concluir que en un acto en que se comunican públicamente convicciones éticas, tampoco se podrían promover fines políticos.

El actual artículo 130 constitucional ya contiene diversas limitaciones a los derechos de participación política de los ministros de culto, con la cual ya se garantiza, en cierta medida, que las asociaciones religiosas no intervengan en asuntos electorales. Pero el proyecto de artículo 24 no se refiere a los ministros de culto, sino a cualquier persona, ni tampoco se refiere, como el artículo 130 a la política electoral, sino en general a cualquier fin político. Esto implica una grave limitación al derecho de libre expresión de las ideas políticas de todos los ciudadanos creyentes o seguidores de una determinada postura ética, quienes no tendrán libertad, en reuniones públicas, para expresar sus opiniones sobre cualquier tema político, si se fundan en sus creencias religiosas o convicciones éticas.


Se trata de una limitación evidentemente impracticable, que afectaría a más del 94% de la población que, de acuerdo con el último censo, se declara creyente de alguna religión.


Es una limitación que supone una concepción empobrecida de la política, que la considera como algo independiente de las convicciones éticas o religiosas, como si la política no fuera, en sí misma, una actividad ética de búsqueda y promoción del bien común, y no solo la búsqueda del poder y de los puestos públicos.


En conclusión, el proyecto de reforma al artículo 24, en comparación con el artículo actualmente en vigor, no constituye ningún progreso, sino una regresión, ya que:


i) crea confusión al tratar conjuntamente de tres libertades distintas, siendo que la libertad de convicciones éticas ya está protegida por el artículo 6, y que la libertad de conciencia no se describe ni se regula la objeción de conciencia;


ii) limita la libertad religiosa a la de "tener o adoptar" y no incluye la de profesar o conformar la vida de acuerdo con la fe;


iii) añade una grave limitación al derecho de participación política de todos los ciudadanos creyentes o seguidores de ciertas convicciones éticas.


2. Comparación del proyecto con el artículo 18 del Pacto internacional de derechos civiles y políticos.

 

El principal tratado de derechos humanos que se refiere al derecho de libertad religiosa es el citado Pacto internacional de derechos civiles y políticos que está en vigor en México (desde el 23 de junio de 1981) y en casi todos los países que forman la Organización de las Naciones Unidas.2 Dice literalmente este artículo:


Artículo 18.

1. Toda persona tiene derecho a la libertar de pensamiento de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de tener o de adoptar la religión o las creencias de su elección, así como la libertad de manifestar su religión o sus creencias, individual o colectivamente, tanto en público como en privado, mediante el culto, la celebración de los ritos, las prácticas y la enseñanza.


2. Nadie será objeto de medidas coercitivas que puedan menoscabar su libertad de tener o de adoptar la religión o las creencias de su elección.


3. La libertad de manifestar la propia religión o las propias creencias estará sujeta únicamente a las limitaciones prescritas por la ley que sean necesarias para proteger la seguridad, el orden, la salud o la moral públicos, o los derecho y libertades fundamentales de los demás.


4. Los Estados Partes en el presente Pacto se comprometen a respetar la libertad de los padres y, en su caso de los tutores legales, para garantizar que los hijos reciban la educación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones.


El proyecto del artículo 24, por su contenido, es comparable con los párrafos primero y tercero del artículo del Pacto.

 

El proyecto habla de la libertad de tener y adoptar una religión o creencia, lo mismo que el primer párrafo del artículo 18 del Pacto. En este punto en concreto, la libertad de tener o adoptar sin coacción la religión que cada quien quiera, hay coincidencia entre el proyecto y el Pacto. Pero el tratado habla también del derecho de la "libertad de manifestar" la religión o creencias, en público y en privado, individual y colectivamente, en tres ámbitos: el culto, la práctica y la enseñanza, mientras que el proyecto se refiere solo al culto, por lo que el proyecto resulta limitado en comparación con el artículo del tratado.


El derecho que reconoce el artículo 18 (párrafo 4) a los padres de familia de que sus hijos reciban educación religiosa y moral de acuerdo con sus propias convicciones, ni siquiera se menciona en el proyecto.


En cuanto a las limitaciones del derecho de manifestar la religión o creencias, dice el tratado que solo serán aquellas, prescritas en la ley y que "sean necesarias", no convenientes o aconsejables, para proteger la seguridad, el orden, la salud o la moral públicas, o los derechos y libertades de los demás. Señala este párrafo un criterio material para establecer esas limitaciones, de modo que son válidas, no cualquier limitación prescrita en la ley, sino solo aquellas que sean "necesarias" para esos fines, por lo que las limitaciones al derecho de manifestar las creencias religiosas establecidas en una ley que no sean necesarias para esos fines, son limitaciones que violan el derecho de libertad religiosa como está concebido en ese tratado, y no deben ser aplicadas. En cambio el proyecto mantiene la posibilidad de establecer en la ley cualquier limitación al derecho de libertad religiosa, sin tener que considerar ningún fin que justifique esa limitación; basta con que la ley diga que un acto de culto, una manifestación de ideas religiosas, una práctica religiosa o incluso la enseñanza de una religión es un delito o falta, para que se entienda, de acuerdo con ese frase del proyecto (que también está en el texto actualmente en vigor), que queda limitado el derecho de libertad religiosa, sin ninguna posibilidad de reclamación. Resulta así que la libertad religiosa se concibe como un derecho que se restringe por la sola voluntad del legislador.


La otra limitación que tiene el proyecto, de que los actos de expresión de la libertad religiosa no pueden incluir ninguna finalidad política


Es totalmente ajena al artículo 18 del Pacto, cuyo artículo 19-2 señala, en cambio, que toda persona tiene derecho a la libertad de expresión, la cual comprende "la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole".


De la comparación del texto del proyecto con el artículo 18 resulta que el proyecto es regresivo, ya que :


i) no habla de la libertad de manifestar la religión por medio de la práctica y la enseñanza, como sí lo contempla el Pacto, y


ii) establece limitaciones injustificadas al derecho de libertad religiosa tal como está contemplado en dicho tratado.


3. El proyecto de reforma del artículo 24 constitucional en relación con la reforma aprobada, y ya en vigor, que incorpora los tratados de derechos humanos a la constitución.


Para concluir la evaluación del proyecto de reforma al artículo 24, se tiene que considerar qué efecto tendría, de ser aprobada, en relación con la reciente reforma que incorpora los derechos humanos contenidos a los tratados a la constitución mexicana.


Dice el artículo primero actual, en su primer párrafo, que todas las personas gozarán de los derechos humanos reconocidos en los tratados internacionales y en la constitución; en consecuencia, toda persona tiene ya reconocido en el orden constitucional mexicano el derecho de libertad religiosa tal como está establecido en el citado artículo 18, y en otros artículos de diversos tratados en vigor en México.


Además, el segundo párrafo del artículo primero prescribe que las normas de derechos humanos se interpretarán de conformidad con la constitución y los tratados en vigor y que, en todo caso, se favorecerá la protección "más amplia" a la persona; por lo tanto, como el derecho de libertad religiosa tiene una protección más amplia en el tratado que en el artículo 24 vigente, se entiende que prevalece el artículo del tratado respecto del precepto constitucional.


Siendo esta la situación jurídica actual del derecho de libertad religiosa, ¿qué caso tendría hacer una reforma del artículo 24? La razón que podría haber para tal reforma sería: o la de igualar el artículo 24 con el contenido del artículo 18 del tratado, a fin de evitar la inobservancia del artículo 24 constitucional por la prevalencia del artículo del tratado; o la de ampliar el régimen de libertad religiosa respecto de lo previsto en el tratado a fin de que prevaleciera el artículo 24 como uno más favorable a la libertad.


Pero los diputados que aprobaron el proyecto proponen una reforma sin sentido: una reforma que restringe el derecho de libertad religiosa más aún que el texto actual. Cabe preguntar, entonces, ¿para qué aprueban una reforma que incorpora los derechos humanos de los tratados al orden constitucional mexicano, lo cual fue proclamada como un gran adelanto y una amplificación de los derechos constitucionales, si luego, dos meses después, se proponen restringir el derecho de libertad religiosa a términos más estrechos que los que tenía antes de la reforma del artículo primero?


De aprobarse el proyecto de reforma al artículo 24 que proponen los diputados, se ahondaría la contradicción entre el texto constitucional y el artículo 18 del tratado, y entonces se tendría que optar por una de estas dos soluciones para resolver la contradicción: o prevalece el artículo 18 del tratado, con base en el segundo párrafo del artículo primero constitucional que señala que debe prevalecer la norma que de la protección más amplia, y en tal caso la reforma del artículo 24 resultará inútil; o prevalece el artículo constitucional, respecto del artículo del tratado, con base en el artículo 133 constitucional que dice que los tratados son parte del orden jurídico cuando son conformes con la constitución, y en tal caso la reforma resultaría nociva y regresaría la libertad religiosa a un estado anterior a la reforma constitucional de 1992 en materia de relaciones del Estado con las iglesias, es decir una regresión de más de veinte años.


4.Conclusión: El iter legislativo que ha seguido esta reforma


Para concluir este análisis, conviene observar cómo llegó la cámara de diputados a la formulación del proyecto aprobado. La Comisión de Puntos Constitucionales presentó al pleno este otro texto, motivado principalmente por la preocupación de actualizar el texto constitucional de conformidad con los diversos tratados de derechos humanos que tocan el tema y que citó profusamente en la exposición de motivos. El proyecto original decía así:


Artículo 24.

Todo individuo tiene derecho a la libertad de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de tener o adoptar, o no tener ni adoptar, la religión o las creencias de su elección, así como la libertad de manifestar su religión o creencias, individual o colectivamente, tanto en público como en privado, mediante el culto, la celebración de ritos, las prácticas, la difusión y la enseñanza; siempre que no constituyan un delito o una falta sancionado por la ley.

(Se deroga)

Sin contravenir lo prescrito en el artículo 3o. de esta Constitución, el Estado respetará la libertad de los padres y, en su caso, de los tutores legales para garantizar que los hijos reciban la educación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones.


Era un texto que procuraba la asimilación del precepto constitucional con lo prescrito en los tratados de derechos humanos, al establecer la libertad de manifestar la religión en el culto, pero también en la práctica, en la enseñanza y en la difusión de ideas, y además aclaraba el alcance del párrafo que se refiere al derecho de los padres a que sus hijos reciban educación religiosa y moral conforme a sus propias convicciones, al establecer que se respetaría ese derecho, sin contravenir lo prescrito en el artículo 3º constitucional que ordena que la educación que imparta el Estado sea laica.


Ese texto además derogaba el párrafo del actual artículo 24 constitucional que señala que los actos de culto público se celebrarán ordinariamente en los templos, con lo cual se dejaría a la Ley de asociaciones religiosas y culto público la reglamentación externa de los actos de culto público, sin esa directriz constitucional, lo cual permitiría que dichos actos pudieran celebrarse en otros lugares distintos de los templos, cuando fuera conveniente y siguiendo las prescripciones de la ley.


Los diputados no fueron capaces de entender los términos en que estaba redactado el proyecto de la comisión, y recurrieron de nuevo a las ideas preconcebidas de que la reforma al derecho de libertad religiosa pretende imponer educación religiosa en las escuelas públicas, pretende que las asociaciones religiosas controlen los medios de comunicación, pretende eximir a los ciudadanos del cumplimiento de las leyes o pretende que los dirigentes de las asociaciones religiosas se inmiscuyan en la vida política nacional. Pensaron con ideas antiguas, con miedos atávicos, y dieron como resultado un proyecto de reforma del artículo constitucional totalmente opuesto al aprobado por la Comisión de Puntos Constitucionales, y que en vez de aportar algo a México, resultará, de ser aprobado, en un precepto constitucional inútil o regresivo

 

Laicidad y sexualidad

 

Roberto Blancarte

Fuente: Catholic.net

 

El Estado laico y los derechos sexuales y reproductivos están ligados
Análisis de las de razones por las que la defensa del Estado laico es central para la defensa de los derechos sexuales y reproductivos

 

El Estado laico y los derechos sexuales y reproductivos están ligados intrínsecamente por diversas razones. La principal es por la obligación del Estado moderno de preservar la libertad de conciencia, frente a cualquier amenaza que atente contra su libertad. Esta obligación surge de la convicción de que nadie puede ser obligado a creer en algo por la fuerza, siendo entonces necesario respetar las creencias de cada quien.


Lo anterior es resultado, entre otras cuestiones, del proceso de pluralidad religiosa y de la necesidad de construir un Estado que garantice a todos los ciudadanos la posibilidad de creer o no creer. La consecuencia de ello es que, en la medida que no se afecten ni el orden ni la moral publica (regresare luego sobre este punto), ni los derechos de terceros, también se convierte en obligación del Estado garantizar el derecho de todos, incluidas las minorías, de vivir y practicar las acciones de acuerdo con sus creencias. Esto generara ciertamente muchos debates acerca de cuales son los derechos humanos que se deben respetar y garantizar por el Estado y al mismo tiempo constituirá la plataforma sobre la cual pueden desarrollar su labor las organizaciones de defensa de los derechos sexuales y reproductivos.


La segunda razón, es que la libertad de conciencia genera inevitablemente una pluralidad de creencias, las cuales pueden ser o no religiosas, pero que obligan a la relativización de cada una de las creencias en el ámbito publico y a la generación de normas morales y de conducta aceptables a todos, ajenas a una doctrina religiosa especifica y por lo tanto seculares o laicas.


Los estadounidenses llaman a esto la "religión cívica", herramienta mediante la cual todos los políticos hacen referencia a un Dios, sin por ello acudir a elementos confesionales de una sola Iglesia o religión. En México o en Francia, la solución que se le ha dado, por ejemplo en la escuela publica, es a mantenerla libre de toda influencia religiosa y a construir en ella una serie de valores comunes universales (democracia, tolerancia, respeto a la diversidad, libertad de conciencia, etc.) que permitan a los ciudadanos un ideal común, independientemente de las creen

 

sábado, 18 de febrero de 2012

¿Más infalibles que el Papa?

 

No se trata, como piensan algunos, de emitir juicios categóricos, inapelables e infalibles, a los que todos deberían someterse


Fernando Pascual|

 

Circula por ahí la siguiente idea: muchos teólogos no desean ser Papas porque entonces perderían la infalibilidad. Es decir, muchos teólogos critican con una libertad total lo que enseña el Papa, pero son muy reacios a cualquier crítica dirigida contra ellos, porque piensan que sus ideas son completamente ciertas y, por lo tanto, indiscutibles. Si llegasen a ser Papas, estarían en la mira de las críticas de otros teólogos que prefieren seguir las propias ideas y atacan continuamente las enseñanzas del Obispo de Roma: dejarían entonces de ser infalibles...

Algo parecido ocurre entre católicos no especialistas en teología. Se trata de sacerdotes o laicos que juzgan y condenan, con una seguridad sorprendente, decisiones del Papa y de los cardenales que colaboran con el Papa en el gobierno de la Iglesia. Parece que conocen mejor que nadie la situación de la Iglesia universal o de algunas iglesias locales. Suponen que su criterio personal es el único que ha comprendido qué decisiones deban adoptarse en cada caso.


Es plausible que nombramientos o normativas concretas decretadas desde el Vaticano puedan ser mejorables, en sus contenidos o en su modo de ser presentadas. Incluso hay ocasiones en las que una decisión podría estar equivocada: en cosas concretas hay tantos aspectos a considerar que no resulta nada fácil tener todos los hilos en la mano y acertar a la hora de decidir.


Pero si el Papa, con un equipo de consejeros cercanos o lejanos, puede llegar a aprobar algo menos acertado, ¿cómo algunos, que no han leído informes, que no han escuchado a personas, que no han analizado los pros y los contras de cada alternativa, sentencian con una seguridad inquebrantable que la decisión debería haber sido la que a ellos les parecía mejor?


Por eso, encontramos que no sólo hay teólogos que no quieren perder su "infalibidad", sino que también existen vaticanistas, escritores de blogs, periodistas clásicos, o simples personas de la calle, que "pontifican" de modo inapelable y que se atribuyen el don de no equivocarse nunca en los consejos que ofrecen y que serían los únicos para lograr, según ellos, una buena marcha de la Iglesia.


Los fieles tienen derecho, incluso el deber, "de manifestar a los Pastores sagrados su opinión sobre aquello que pertenece al bien de la Iglesia y de hacerla conocer a los demás fieles, salvando siempre la integridad de la fe y de las costumbres, la reverencia hacia los Pastores, y habida cuenta de la utilidad común y de la dignidad de las personas" (Código de Derecho Canónico, canon 212, 3).


Se trata de manifestar una opinión, ofrecida a las autoridades en un clima de reverencia. No se trata, como piensan algunos, de emitir juicios categóricos, inapelables e infalibles, a los que todos deberían someterse, según se desvela en el modo de hablar o de escribir de quienes se consideran más infalibles que el Papa y con más cualidades que la Curia.


Frente a la pretensión vana de algunos de una superioridad inexistente, la vida y conducta de tantos miles de católicos de a pie, que exponen sus puntos de vista con sencillez y con reverencia a los pastores, incluso al Papa, muestra la actitud correcta con la que en la Iglesia nos hablamos entre hermanos: la de quienes buscan contribuir al bien común desde una apertura de corazón que permite aceptar que uno pueda estar equivocado y que acoge, en la fe y en el amor, lo que dictaminen el Papa y los obispos que actúan unidos al Sucesor de san Pedro.

 

viernes, 10 de febrero de 2012

Nueva ley de familia

 

Hungría desafía a los críticos con una nueva ley de familia
La Constitución establece la protección de la vida desde la concepción y prohíbe la tortura, el tráfico de personas, la eugenesia y la clonación humana. Reconoce el matrimonio como la «unión conyugal de un hombre y una mujer»


Por: Susan Yoshihara, Ph.D.

Fuente: CFAM

 

Líderes húngaros aprobaron una ley que protege la familia tradicional, desafiando las actuales críticas que afirman que la nueva constitución restringirá el aborto y la homosexualidad.


La nueva ley dice que la familia, basada en el matrimonio entre un hombre y una mujer cuya misión se cumple mediante la crianza de hijos, es una «comunidad autónoma... establecida antes del surgimiento de la ley y del Estado» y que el Estado debe respetarla por una cuestión de supervivencia nacional. Afirma: «La vida embrionaria y fetal tendrá derecho a ser protegida y respetada desde el momento de la concepción» y el Estado deberá fomentar «circunstancias hogareñas» para la atención a la infancia. Obliga a los medios a respetar el matrimonio y la crianza de los niños y asigna a los padres, más que al Estado, la responsabilidad primaria de proteger los derechos del niño. La ley enumera responsabilidades para los menores, que incluyen el respeto y el cuidado de ls padres ancianos.


El objetivo de la ley es «crear un marco normativo previsible y seguro para la protección de la familia y para la promoción del bienestar familiar, y exigir el cumplimiento de la Ley Fundamental», la nueva constitución de la nación, que entró en vigor el 1 de enero y fue aprobada por 262 votos a favor y 44 en contra el pasado abril.


La Ley Fundamental dejó sin efecto la constitución húngara de la era comunista y data su democracia a partir de la revolución contra la Unión Soviética en 1956 y el colapso soviético en 1990. Hungría es la última nación centroeuropea en aprobar una constitución post-comunista.


La Constitución establece la protección de la vida desde la concepción y prohíbe la tortura, el tráfico de personas, la eugenesia y la clonación humana. Reconoce el matrimonio como la «unión conyugal de un hombre y una mujer».

Amnistía Internacional dijo que el artículo que protege la vida desde la concepción podría «debilitar los derechos de las mujeres y de las niñas», que están «consagrados en múltiples tratados firmados y ratificados por la República de Hungría, como la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW), el Pacto internacional de derechos económicos, sociales y culturales (PIDESC) y la Convención sobre los derechos del niño (CDN)». La agrupación dijo que el artículo que define el matrimonio «podría preparar el camino para la introducción de una prohibición explícita de los matrimonios entre personas del mismo sexo que contraviene los estándares antidiscriminatorios internacionales y europeos... consagrados en el artículo 23 del PIDCP [Pacto internacional de derechos civiles y políticos].


Human Rights Watch asimismo invocó tratados de la ONU sobre derechos humanos en una carta en la que insta al presidente húngaro que «enmiende la constitución para garantizar el respeto a los derechos reproductivos de las mujeres». El goliat de los derechos humanos manifestó preocupación porque la cláusula de no discriminación por «raza, color, sexo, discapacidad, lengua, religión, opinión política o de otra índole, origen nacional o social, riqueza, ascendencia o cualquier otra circunstancia, sea cual fuere» excluye la referencia a la orientación sexual o a la identidad de género que dijeron que estaba garantizada en el PIDCP.


Especialistas en derecho internacional desestimaron los reclamos de las agrupaciones de derechos humanos al afirmar que Hungría tiene derecho a aprobar una constitución sin intromisiones. Señalan que ningún tratado de la ONU siquiera menciona el aborto, la orientación sexual o la identidad de género y que la Asamblea General jamás admitió tales planteamientos.


El especialista europeo en derecho Roger Kiska observa las nuevas leyes húngaras como parte de una creciente tendencia entre los estados Europeos a hacer retroceder tales interpretaciones y proteger la vida humana y la familia. El ex embajador estadounidense en Hungría Mark Palmer dijo que la expulsión de Hungría de la UE «ahora ya no es inconcebible», pero la analista húngara Julia Lakatos restó importancia a la polémica cuando dijo a CSMonitor: «Gran parte de la crítica del extranjero es desmesurada».