domingo, 15 de noviembre de 2009

Relatos indignantes

 
Por: Querien Vangal
Octubre / 2009
 

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) acaba de publicar un librito titulado "Bienvenidos al infierno del secuestro", que transcribe 25 testimonios de migrantes centroamericanos, secuestrados, extorsionados, torturados y asesinados; varias mujeres fueron violadas. Los relatos, gravados en julio de este año, refieren que esto les ha acontecido en su paso por varios Estados del país, sobre todo en el sur y el oriente, cuando tratan de llegar al Norte. Los secuestradores, ligados a cárteles de narcotraficantes, exigen números telefónicos de parientes, para que les depositen cantidades exorbitantes, como condición para soltarlos. Es la nueva industria de la extorsión.

 

Cito: "De acuerdo con los testimonios, en muchos casos hay participación de servidores públicos, ya sean federales, estatales o municipales, y en la comisión de este delito están involucrados tanto mexicanos como extranjeros. Mientras algunas autoridades se empeñan en demostrar que el fenómeno del secuestro de migrantes no es de la magnitud denunciada, los secuestradores siguen operando, privando de la libertad a los migrantes..., y obteniendo ganancias ilícitas a costa del sufrimiento físico y psicológico de niñas, niños, mujeres y hombres migrantes" (págs. 11-12).

 

Un migrante dijo: No les importa ver a un hombre llorar, sacarle los sesos. Cuando uno les habla de Dios, nomás se enojan. "Aquí no existe Dios", me dicen; "aquí existimos nada más nosotros"... Cuando estás ahí, estás tocando el infierno con tus propias manos (p. 17-19). Otro relató: Cuando llegamos a la casa del secuestro nos amarraron, nos vendaron, nos pusieron esposas. Nos daban patadas, puñetazos, sin razón. Nos metían a un cuartito pequeño, pequeño, donde comenzaban a golpear, a golpear, a patear, a patear, y ahí te dejaban. De ahí metían a otro y lo golpeaban todo, todo, todo, y ahí lo dejaban a uno, amarrado, toda la noche, en el suelo" (p. 44). Uno más: Cuando llegamos a la casita, que viene un mexicano que traía una mochila de puras armas y un rifle bien grande. Sabe qué rifle sería, como un M-16, y que les dice: Agárralos y el que no pague, mátenlo". Entonces a mí me dio mucho, mucho miedo. Yo pensé en regresarme ahí, pero nos venimos pa' adelante... México antes era tan bonito... la gente era tan buena... Nosotros no sufríamos aquí. ¡Y ahora mírense! (p. 49-51).

 

JUZGAR

 

Dice el Papa Benedicto XVI en su Encíclica Caritas in veritate: "El fenómeno de las migraciones impresiona por sus grandes dimensiones, por los problemas sociales, económicos, políticos, culturales y religiosos que suscita, y por los dramáticos desafíos que plantea. Estamos ante un fenómeno social que marca época, que requiere una fuerte y clarividente política de cooperación internacional para afrontarlo debidamente..., con vistas a salvaguardar las exigencias y los derechos de las personas y de las familias emigrantes, así como las de las sociedades de destino. Todos podemos ver el sufrimiento, el disgusto y las aspiraciones que conllevan los flujos migratorios... Todo emigrante es una persona humana que, en cuanto tal, posee derechos fundamentales inalienables que han de ser respetados por todos y en cualquier situación" (62).

 

ACTUAR

 

Todos debemos hacer algo, más de lo que se hace ya, para proteger a los migrantes. El Senado de la República aprobó unas leyes al respecto. Nosotros hemos impulsado albergues y acciones solidarias para atenderles humanitariamente. Las autoridades judiciales y el ejército han de cuidarlos y desmantelar redes de abusivos, evitando ser cooptados por la corrupción. Los dueños de capitales, que inviertan en generar empleos, para evitar la salida riesgosa en busca de trabajo. Los pobres, que se organicen en cooperativas, para enfrentar su marginación y no esperen que todo lo resuelva el gobierno.

 

Promovamos una evangelización más carismática, pues "sin Dios el hombre no sabe dónde ir ni tampoco logra entender quién es. La cerrazón ideológica a Dios y el indiferentismo ateo, que olvida al Creador, corre el peligro de olvidar también los valores humanos" (Caritas in veritate 78).

 

«Por mi patria hablará la razón de la justicia»
 



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El agua, problema que fluye

 
Por: Querien Vangal
Octubre / 2009

 

La tutela del medio ambiente constituye un desafío para la humanidad entera: se trata del deber, común y universal, de respetar un bien colectivo destinado a todos, y así impedir su uso impune.

Es una responsabilidad que debe crecer, teniendo en cuenta la globalidad de la actual crisis ecológica y la consiguiente necesidad de afrontarla de manera general, ya que todos los seres dependen unos de otros en el orden universal establecido por el Creador.

 

El problema que se está viviendo actualmente, referente a la escasez de agua en el Distrito Federal, y en general en todo el país, es tan sólo una consecuencia de nuestros actos y de la falta de conciencia de muchos de nosotros.

 

El equilibrio natural que debe existir en nuestro mundo -proporcionado por el Creador- se ha corrompido por la mala administración de los recursos y nuestra poca capacidad de valorar lo que tenemos.

 

Debemos, sociedad y gobierno, reflexionar respecto a este problema y tomar acciones concretas para solucionarlo; cambiar algunos hábitos que nos pueden parecer insignificantes, harán la diferencia y nos asegurarán un mejor porvenir.

 

La responsabilidad de salvaguardar el medio ambiente, patrimonio común del género humano, se extiende no sólo a las exigencias del presente, sino también a las del futuro. Estamos obligados para con todos y no podemos desentendernos del futuro.

 

La solidaridad universal, que es un hecho y un beneficio para todos, es también un deber. Se trata de la responsabilidad que nuestras generaciones tienen respecto a las futuras, responsabilidad  que incumbe también a cada Estado y a la misma Comunidad Internacional.

 

«Por mi patria hablará la razón de la justicia»
 



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sábado, 14 de noviembre de 2009

El “derecho” a poseer esclavos

 Por: Querien Vangal

24 / Oct. / 2009

 

Aunque parezca extraño, todavía no está lejos la época en la que poseer otros seres humanos se veía tan normal como poseer cabezas de ganado. Más extraño es, si cabe, que esta postura se defendiera en un país tan avanzado como los Estados Unidos. Sin embargo, así ocurría bien entrado el siglo XIX, concretamente hasta poco antes de 1860.

 

En efecto, en aquel momento la aceptación de la esclavitud era asumida por los sureños de los Estados Unidos de cualquier clase y condición. Hasta el extremo de que, a partir de la década de 1830, el servicio de correos se negaba a distribuir en el Sur folletos que propugnasen la abolición de la esclavitud. Sólo los integrantes de un pequeño sector, llamados «abolicionistas» eran partidarios de acabar con una lacra social tan brutal. Éstos eran tachados de extremistas por la mayor parte de la sociedad.

 

En aquel momento, la política de los EE.UU estaba dominada por dos partidos: los Demócratas y los Whigs. El partido Demócrata era el gran defensor de la esclavitud y acaparaba el poder en los Estados del Sur. En el otro partido había dos tendencias: unos eran partidarios de la esclavitud y otros eran abolicionistas. Estos se desgajaron de los Whigs cuando en 1854 la disposición Kansas-Nebraska Act autorizó extender la esclavitud a los nuevos territorios incorporados a la Unión. Surgió así el partido Republicano.

 

Los Republicanos rechazaban no sólo la extensión de la esclavitud a los nuevos territorios sino que eran partidarios de que ese «derecho» no existiese en ningún Estado. Los esclavistas los tachaban de «republicanismo negro». Quien haya visto la película «Dioses y generales» quizás recuerde el estribillo de una canción muy pegadiza que empezaba con « ¡Viva, viva. Por los derechos del Sur. Viva !». Esta canción ensalzaba la bandera azul con una estrella blanca en el centro, que sirvió de distintivo en muchos campos de batalla a las fuerzas confederadas durante la Guerra de Secesión.

 

De hecho, cuando el republicano Abrahán Lincoln, un abolicionista, llegó a la Presidencia en 1861, los demócratas sureños iniciaron la secesión, con el argumento de que el nuevo gobierno pretendía arrebatar sus «derechos» -es decir: que quería abolir la esclavitud- a los estados del sur. Fueron necesarios cuatro años de guerra para acabar con un levantamiento armado, que invocaba palabras como «derechos» y  «libertad» para defender una brutal forma de opresión. Porque eso era y es la esclavitud.

 

Hoy la historia se repite. Pero no sólo en los Estados Unidos sino en todo el Occidente, incluidas Europa y España. También hoy se habla de «derechos» y de «libertad» para matar a los niños aún no nacidos, sobre todo, si son deficientes. Que eso es el aborto. España lidera esta postura, como lo demuestra la ley que actualmente está en curso para ser aprobada por el partido gobernante y con el asentimiento de muchos votantes del partido de la oposición.

 

Una minoría cada vez más numerosa, integrada por hombres y mujeres de diversos colores políticos y religiosos, sostiene la misma postura de quienes se oponían a la esclavitud en los estados sureños. Como ellos, también son tachados de «extremistas» y enemigos de la libertad. No importa. Llegará un día -pienso que está cada vez más cercano- en el que se verá la degradación ética de una sociedad que mata a sus hijos en el seno de sus madres. Y los abortistas de hoy se avergonzarán de haber militado en ese ejército. Como se avergüenzan hoy los que lo hicieron en el nazismo. ¡La verdad siempre termina imponiéndose a la impostura! Como en el caso de la esclavitud. 

 


«El respeto a la ley enaltece nuestro espíritu»

El fenómeno migratorio

Por: Antero Duks

Octubre / 2009

 

Durante el presente mes se han estado realizando algunos eventos sobre el fenómeno migratorio, tan generalizado a nivel mundial, con sus efectos positivos y negativos. He podido asistir virtualmente a algunas conferencias, que me llevan a reflexionar al respecto en este mensaje, aunque sea brevemente, aplicándolo a la Diócesis de Tehuacán.

 

Las personas y familias tienen derecho a la movilidad; pero es desgarrador cuando ésta se realiza de manera forzada, especialmente por la extrema pobreza, a lo cual se suma la creciente violencia e inseguridad. Emigrar implica dejar casa, lugares, afectos, tradiciones, todo con el afán de buscar mejores condiciones de vida, pero con frecuencia sólo llegan desengaños y hasta la muerte.

 

En Tehuacán hay mucha migración del campo a la ciudad; también hacia ciudades más grandes fuera de la Diócesis, incluyendo el extranjero; no deja de haber migración de tránsito, especialmente de centroamericanos en su camino hacia el "Norte". Prácticamente no hay familia que no esté afectada por la migración de alguno o algunos de sus miembros. A veces emigran familias enteras.

 

¿Qué hacer ante esta situación? ¿Quejarnos y echar la culpa a otros, especialmente a las Autoridades? Pensamientos de este tipo pueden provocar amargura y hasta rencor. Pero considero importante no dejarnos abatir, alimentando el pesimismo y la desesperanza. Doy algunas sugerencias, a las que usted puede sumar otras.

 

Quien ha emigrado: No deje de mantener el vínculo con su familia y los valores de su cultura y tradiciones, incluida, desde luego, la religión. Sea usted diligente en su trabajo y en el manejo de los ingresos económicos; pero esmérese más allá de lo puramente económico, con tenacidad y creatividad busque mejorar su instrucción, sus capacidades y habilidades. Aproveche los sanos ofrecimientos de acogida de la comunidad humana a donde llega. Incremente su fe; es valioso pertenecer a la comunidad parroquial del lugar de residencia. Agradecido por la acogida, también con generosidad comparta ahí los propios valores. No se olvide de Dios, como Dios no se olvida de usted.

 

Quienes permanecen en casa: Fortalezcan el núcleo familiar, en el cual incluyan a quien(es) ha(n) partido. Sean sensibles con otras personas o familias emigradas y que llegan a la propia comunidad. Jesús menciona como obra de misericordia que se hace a Él mismo cuando se atiende al forastero. Si queremos que traten humanamente a nuestros familiares, así debemos serlo con otros que viven cerca, para que seamos con ellos prójimos, como nos encarga Cristo Jesús.

 

Atendamos especialmente a los más desprotegidos, por ejemplo los menores de edad y las mujeres. Cada persona que emigra es miembro de una familia; que la emigración no separe y divida las familias, hagamos todo lo posible por reunificarlas. En la medida de las propias responsabilidades y competencias, que se busque la creación de nuevas fuentes de empleo. Todo discípulo de Cristo está obligado moralmente a no desperdiciar oportunidad de que ganemos todos y en armonía. La caridad en la verdad nos lleve a ser creativos y solidarios.

 

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«El respeto a la ley enaltece nuestro espíritu»

Conversiones que impactan

 

Por: Raúl Espinoza Aguilera

10 de noviembre de 2009

 

Pensé originalmente titular a este libro (1): "Nostalgia de Dios" o "Ansia de Cristo", pero me ha parecido más apropiado el título: "Cuando Dios llama a tu puerta", porque es el Señor el que toma la iniciativa y va en busca de cada mujer y de cada hombre en todas las épocas de la humanidad.

 

Pienso que para cada persona Dios tiene unos caminos únicos e irrepetibles y que lo importante es tener una actitud de humilde búsqueda; la sensibilidad necesaria para escuchar la Voz de Dios y la prontitud para responder a su llamado.

 

El gran mensaje del Concilio Vaticano II fue precisamente ése: la llamada universal a la santidad personal y al apostolado. Que todo hombre –por el sólo hecho de estar bautizado– está llamado a imitar a Cristo, a vivir en plenitud la vida cristiana, en medio de su actividad diaria.

 

En este libro he tratado de exponer la sintomatología de por qué muchos hombres de nuestro tiempo se han alejado de Dios.

 

También, he recogido la conversión de personalidades relevantes, como: San Pablo, San Agustín, Edith Stein, G.K. Chesterton, C.S. Lewis, André Frossard, Malcom Muggeridge, Alexis Carrel, Eugenio Zolli, Alessandra Borghese, Alec Guinness, Leonardo Mondadori, Bob Dylan, Eduardo Verástegui, etcétera.

 

Son filósofos, intelectuales, científicos, pensadores, escritores, músicos, artistas, empresarios, actores, etcétera, quienes, en medio de su actividad profesional, sintieron un especial llamado de Dios.

 

Personas que, incluso, mantenían una postura crítica hacia el cristianismo, como el periodista Peter Seewald o el ideólogo Louis Pauwels y experimentaron un retorno a la fe.

 

A través de estas páginas, el lector encontrará un elemento común en estas conversiones: el anhelo que tiene todo hombre de encontrar un sentido trascendente en su existencia.

 

Algunas de estas personalidades siguieron un tortuoso itinerario en su búsqueda de Dios, otras vivieron hechos extraordinarios, pero la mayoría, lo descubrieron detrás de acontecimientos normales en su existencia cotidiana.

 

Con sus vidas, nos han dejado una enseñanza y un testimonio de que no hay felicidad duradera ni permanente en esta tierra, aunque aquí abajo se tengan bienes y placeres de todo tipo; aunque a veces se pierda la brújula y la dirección correcta por el espejismo de esos goces pasajeros.

 

Todas estas figuras destacadas manifiestan un ansia de la felicidad que sólo la pueden hallar plenamente en Dios. Sus conversiones les supusieron una causa de indescriptible alegría, y a la vez, como una consecuencia lógica, les condujo de inmediato a preocuparse por servir a los demás.

 

De igual forma, me ha parecido interesante incluir una sección de conversiones que he llamado "casos límite": con ocasión de una vida moralmente desordenada, de situaciones de alcoholismo o drogadicción, de una enfermedad dolorosa y aparentemente incurable, de un secuestro, de un fuerte descalabro económico… Fueron situaciones extremas las que experimentaron, que les llevaron a plantearse y buscar la respuesta a los grandes enigmas de la existencia humana.

 

Finalmente, he incluido algunas anécdotas para mostrar que hablar de Dios no es un mito, o una acción casi imposible de realizar en una sociedad postmoderna, sino que es cuestión de Amor a Dios.

 

Es justamente cuando brota el ingenio, la creatividad, la gracia, la audacia y el buen humor para comunicar –sin miedos ni respetos humanos– la alegría de llevar a Dios dentro del corazón.

 

(1) Espinoza Aguilera, Raúl, "Cuando Dios llama a tu puerta. Algunas Conversiones de personalidades ilustres", Editorial Minos III Milenio, 2009.

 

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«El respeto a la ley enaltece nuestro espíritu»

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Demanda de Catón

Por: Armando Fuentes Aguirre: CATÓN 
 
Me propongo demandar a la revista "Fortune", pues me hizo víctima de una omisión inexplicable. Resulta que publicó la lista de los hombres más ricos del planeta, y en esta lista no aparezco yo. Aparecen, sí, el sultán de Brunei, aparecen también los herederos de Sam Walton y Takichiro Mori. Figuran ahí también personalidades como la Reina Isabel de Inglaterra, Stavros Niarkos y los mexicanos Carlos Slim y Emilio Azcárraga.

Sin embargo a mí no me menciona la revista. Y yo soy un hombre rico, inmensamente rico. Y si no, vean ustedes:

Tengo vida, que recibí no sé por qué, y salud, que conservo no sé cómo.

Tengo una familia: esposa adorable que al entregarme su vida me dio lo mejor de la mía; hijos maravillosos de quienes no he recibido sino felicidad; nietos con los cuales ejerzo una nueva y gozosa paternidad.

Tengo hermanos que son como mis amigos, y amigos que son como mis hermanos.

Tengo gente que me ama con sinceridad a pesar de mis defectos, y a la que yo amo con sinceridad a pesar de mis defectos.

Tengo cuatro lectores a los que cada día les doy gracias porque leen bien lo que yo escribo mal.

Tengo una casa, y en ella muchos libros (mi esposa diría que tengo muchos libros, y entre ellos una casa).

Poseo un pedacito del mundo en la forma de un huerto que cada año me da manzanas que habrían acortado aún más la presencia de Adán y Eva en el Paraíso.

Tengo un perro que no se va a dormir hasta que llego, y que me recibe como si fuera yo el dueño de los cielos y la tierra.

Tengo ojos que ven y oídos que oyen; pies que caminan y manos que acarician; cerebro que piensa cosas que a otros se les habían ocurrido ya, pero que a mí no se me habían ocurrido nunca.

Soy dueño de la común herencia de los hombres: alegrías para disfrutarlas y penas para hermanarme a los que sufren.

Y tengo fe en un Dios bueno que guarda para mí infinito amor.
 
¿Puede haber mayores riquezas que las mías? ¿Por qué, entonces, no me puso la revista "Fortune" en la lista de los hombres más ricos del planeta?"
¿y tú, cómo te consideras? ¿Rico o Pobre?

  
«La vanidad es la gloria de los pobres de espíritu»

sábado, 7 de noviembre de 2009

La Santa Sede pide no olvidar que el inmigrante "es una persona"

 

Por: Querien Vangal

Noviembre 2009

 

La Santa Sede ha destacado la necesidad de recordar que el inmigrante es una persona, en el III Foro Mundial "Migraciones y Desarrollo" que se celebra estos días en Atenas (Grecia).

 

El secretario del Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes, monseñor Agostino Marchetto, intervino este miércoles en el encuentro, en el que se reflexiona sobre el modo de integrar las políticas de migración en las estrategias de desarrollo.

 

Monseñor Marchetto afirmó que una correcta aproximación a la gestión de la migración "debería considerar sobre todo que el migrante es una persona humana y, en cuanto tal, posee derechos inalienables, que deben ser respetados por todos y en cualquier situación".

"Esto comporta numerosas consecuencias y exige medidas específicas, tales como la necesidad de proteger la dignidad de los inmigrantes, y de políticas que afronten las causas de la migración, para que nadie se vea obligado a abandonar su propio país", indicó.

 

"Además -añadió-, a cuantos de ellos ofrecen una aportación válida y regular a nuestra sociedad, es necesario hacerles encontrar un contexto capaz de luchar contra las actitudes de discriminación, de intolerancia y de xenofobia, que incluso llegan a tomar como pretexto el trasfondo religioso o étnico".

 

Monseñor Marchetto puso sobre la mesa el "difuso sentimiento de derrota" al que asistimos hoy en día frente a muchos de los compromisos asumidos hace sólo unos pocos años.

En este sentido, constató que "los conflictos nuevos y prolongados, la crisis económica, la proliferación de emergencias ambientales, las amenazas a la seguridad interna y externa de los Estados, algunas alarmas sanitarias, la tentación de subordinar las opciones políticas a los intereses de poder o a los beneficios a corto plazo, junto a otros factores, ponen fuertes hipotecas al desarrollo y condicionan de manera significativa las decisiones y la gestión de la migración a nivel mundial".

 

En su discurso, el prelado ofreció la respuesta a este desafío que Benedicto XVI propone en su encíclica "Caritas in veritate": orientarse por los criterios de la justicia y el bien común.

 

Solidaridad y subsidiariedad

 

Monseñor Marchetto destacó que el Papa, en su última encíclica, "hace una constante llamada a la solidaridad", y añadió que "ésta es particularmente urgente en el ámbito de la movilidad laboral".

 

"La degradación humana, el derroche social, influyen no sólo de forma grave en la vida de los trabajadores, sino también en sus relaciones familiares, en el grupo social que les acoge y del que provienen, y en el crecimiento económico de ambos, ya que los costes humanos repercuten también en los económicos", explicó.

 

Por otra parte, quiso destacar también que "un nuevo acercamiento a estos problemas puede ser ofrecido por el principio de subsidiariedad".

 

Ello, en el ámbito de las migraciones, "exige interesar en la gestión de las migraciones a todos los actores implicados en todos los niveles, reconociendo, donde sea posible, la justa autonomía de los ámbitos intermedios (comunidades en la diáspora, asociaciones de migrantes, familias, etcétera)".

 

En su discurso, el prelado indicó también que "la integración se realiza plenamente allí donde, entre los inmigrantes y la población autóctona, no se limita sólo al ámbito económico-social, sino que incluye, en la recíproca disponibilidad y acogida, también el cultural".

 

«LA ORACIÓN DEL QUE SE HUMILLA PENETRARÁ HASTA LAS NUBES»
 



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