sábado, 7 de noviembre de 2009

La Santa Sede pide no olvidar que el inmigrante "es una persona"

 

Por: Querien Vangal

Noviembre 2009

 

La Santa Sede ha destacado la necesidad de recordar que el inmigrante es una persona, en el III Foro Mundial "Migraciones y Desarrollo" que se celebra estos días en Atenas (Grecia).

 

El secretario del Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes, monseñor Agostino Marchetto, intervino este miércoles en el encuentro, en el que se reflexiona sobre el modo de integrar las políticas de migración en las estrategias de desarrollo.

 

Monseñor Marchetto afirmó que una correcta aproximación a la gestión de la migración "debería considerar sobre todo que el migrante es una persona humana y, en cuanto tal, posee derechos inalienables, que deben ser respetados por todos y en cualquier situación".

"Esto comporta numerosas consecuencias y exige medidas específicas, tales como la necesidad de proteger la dignidad de los inmigrantes, y de políticas que afronten las causas de la migración, para que nadie se vea obligado a abandonar su propio país", indicó.

 

"Además -añadió-, a cuantos de ellos ofrecen una aportación válida y regular a nuestra sociedad, es necesario hacerles encontrar un contexto capaz de luchar contra las actitudes de discriminación, de intolerancia y de xenofobia, que incluso llegan a tomar como pretexto el trasfondo religioso o étnico".

 

Monseñor Marchetto puso sobre la mesa el "difuso sentimiento de derrota" al que asistimos hoy en día frente a muchos de los compromisos asumidos hace sólo unos pocos años.

En este sentido, constató que "los conflictos nuevos y prolongados, la crisis económica, la proliferación de emergencias ambientales, las amenazas a la seguridad interna y externa de los Estados, algunas alarmas sanitarias, la tentación de subordinar las opciones políticas a los intereses de poder o a los beneficios a corto plazo, junto a otros factores, ponen fuertes hipotecas al desarrollo y condicionan de manera significativa las decisiones y la gestión de la migración a nivel mundial".

 

En su discurso, el prelado ofreció la respuesta a este desafío que Benedicto XVI propone en su encíclica "Caritas in veritate": orientarse por los criterios de la justicia y el bien común.

 

Solidaridad y subsidiariedad

 

Monseñor Marchetto destacó que el Papa, en su última encíclica, "hace una constante llamada a la solidaridad", y añadió que "ésta es particularmente urgente en el ámbito de la movilidad laboral".

 

"La degradación humana, el derroche social, influyen no sólo de forma grave en la vida de los trabajadores, sino también en sus relaciones familiares, en el grupo social que les acoge y del que provienen, y en el crecimiento económico de ambos, ya que los costes humanos repercuten también en los económicos", explicó.

 

Por otra parte, quiso destacar también que "un nuevo acercamiento a estos problemas puede ser ofrecido por el principio de subsidiariedad".

 

Ello, en el ámbito de las migraciones, "exige interesar en la gestión de las migraciones a todos los actores implicados en todos los niveles, reconociendo, donde sea posible, la justa autonomía de los ámbitos intermedios (comunidades en la diáspora, asociaciones de migrantes, familias, etcétera)".

 

En su discurso, el prelado indicó también que "la integración se realiza plenamente allí donde, entre los inmigrantes y la población autóctona, no se limita sólo al ámbito económico-social, sino que incluye, en la recíproca disponibilidad y acogida, también el cultural".

 

«LA ORACIÓN DEL QUE SE HUMILLA PENETRARÁ HASTA LAS NUBES»
 



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viernes, 23 de octubre de 2009

Los vinos mexicanos, a la orden del consumidor bacional

Por: Antero Duks

México no es todavía un gran consumidor de vino, aun cuando esta bebida ocupa el tercer lugar dentro de los tragos alcohólicos más populares, superada por la cerveza y el tequila. En este ranking, competidores como el brandy, han sucumbido ante la competencia con otras bebidas que se instauran, a veces por moda, en el gusto de la gente.
El vino no se rige por los caprichos del momento. En Europa es cosa de todos los días, pero en México no posee un público muy acostumbrado a él; hace tan sólo 10 años el consumo per cápita era de 115 ml. No obstante, para 2005, esta cantidad aumentó considerablemente, llegando a los 250 ml. Según datos de la Asociación Nacional de Vitivinicultores de México (ANV) los mexicanos beben al año alrededor de 500 ml.
Pilar Meré, coordinadora de Promoción de Vinos Mexicanos de la ANV, señala que en zonas como Baja California se llega a los nueve litros en promedio, y precisa: “Las tendencias apuntan a que el consumo se incrementará cerca del 12% anual durante los próximos cinco años, para alcanzar 672 ml, cantidad poco representativa comparada con los 40 a 65 litros de los argentinos, los españoles y los italianos, los 17 de los chilenos y 12 de los estadounidenses. Cifras del Compound Annual Growth Rate calculan que el consumo en México aumentará 9% en los próximos cinco años.
LO MEXICANO COMO SINÓNIMO DE CALIDAD.- Los vinos mexicanos –12.7 millones de botellas– enfrentan una fuerte competencia con productos sudamericanos, europeos, estadounidenses y australianos (14.4 millones de botellas) que inundan los anaqueles de tiendas o las cavas de los restaurantes.
Para enfrentarlos, los productores mexicanos presumen la calidad y nacionalidad de sus productos. Enrique Zertuche, director de mercadotecnia de L.A. Cetto, comenta que en toda su comunicación impresa se hace especial énfasis en la mexicanidad del producto. “En un mercado donde hay 1,300 marcas de vinos (5,200 botellas diferentes) la fidelidad hacia un nombre en especial es muy rara. Para distinguirnos como un vino nacional decidimos incluir en nuestra botella un logo de la ANV”.
EL VINO ES CULTURA.- Una estrategia promovida por la ANV es la celebración de conferencias y seminarios relacionados con la producción, degustación y la cultura del vino en general. “Estas conferencias suelen terminar en catas porque lo importante es que el público tenga la opción de conocer y probar el producto y no simplemente recibir un mensaje emitido por la Asociación o los productores. De hecho, realizamos seminarios de vinos con el público en general, con restauranteros y con los medios de comunicación. También hacemos viajes de familiarización a los viñedos para que la gente viva la experiencia de ver cómo se produce un vino”, comenta Meré.
L.A. Cetto, por su parte, cuenta con cursos y con una boutique para catas. “Este lugar es un centro de capacitación para el personal de los lugares de consumo, como restaurantes, bares y hoteles. También tenemos contacto con las universidades para fomentar la cultura del vino entre los estudiantes”, comenta Zertuche.
WINE BAR PARA TODOS.- Hoy lo que está de moda son los wine bars o wine keepers, lugares dedicados exclusivamente al consumo de vino. Meré afirma que ese mercado es todavía un territorio virgen para los negocios, pues la ciudad de México cuenta con pocos de estos sitios. “Se trata de un nicho con enorme potencial, pues tiene la virtud de quitarle los mitos al vino y volverlo mucho más accesible, permitiendo a la gente experimentar con diversas marcas, ya que el consumo es por copeo. Inclusive, estos locales tienen los equipos necesarios para conservar el caldo una vez abierta la botella.”
La novedad de estos wine bars radica también en que, a diferencia de los restaurantes en donde el primer factor de utilidad se encuentra en la comida y el segundo en la bebida, en estos bares el vino aporta la principal ganancia; en este caso es el vino el que acompaña al plato y no al revés.
Los productores mexicanos, si bien trabajan enfocados en la producción de sus vinos y en el desarrollo de sus marcas, también identifican la necesidad de formar un frente común que les permita, a través de la ANV, sacudirse el estigma de que se trata de bebidas exclusivas para ocasiones especiales.

Mary Ann Gledon, defensora de los derechos humanos en México


Por: Raúl Espinoza Aguilera
lunes, 19 de octubre de 2009

Recientemente se celebró el simposio internacional sobre "El Estado Laico y la Libertad Religiosa" en la Ciudad de México.

Sin duda, la figura relevante fue Mary Ann Glendon. ¿Quién es este personaje? Ella ha sido embajadora de Estados Unidos ante la Santa Sede, representó al Vaticano durante la Conferencia Internacional de la Mujer en Beijing. Ha sido presidenta de la Academia Pontificia de Ciencias Sociales. Actualmente, es catedrática de la Universidad de Harvard, prestigiosa abogada y brillante conferencista.

Durante muchos años se ha dedicado a dar la batalla para defender la vida humana de los no nacidos, promover a la familia y la verdadera identidad de la mujer, los derechos de los padres a la educación de sus hijos y los valores de nuestra civilización.

Participé en este simposio sobre libertad religiosa y he de reconocer que su conferencia me impactó positivamente.

En primer lugar, me dio mucho gusto observar a una intelectual, de primera magnitud y con una vasta cultura, defendiendo los ideales cristianos. ¡Cuánta falta hacen en nuestro medio la presencia de intelectuales de este nivel y prestigio que influyan en nuestra sociedad! –pensé–.En segundo lugar, me sorprendió gratamente el orden lógico de su exposición. Sus conclusiones resultaron verdaderamente claras y contundentes.

Después, me llamó la atención el gran dominio que tiene del Magisterio de la Iglesia y del pensamiento de múltiples filósofos, intelectuales y pensadores.

Hubo una idea de fondo que ella manejó desde diversos ángulos: Si la libertad religiosa se niega o se reprime, se ponen en riesgo otras libertades fundamentales; si la religión es combatida para que desaparezca, entonces la libertad en una sociedad se desvanece.

Citando al filósofo Habermas, comentó: "El cristianismo es la base primordial de la libertad, de la democracia, del respeto por la dignidad de la persona, etcétera. Todo lo demás, es ‘cháchara’ postmoderna".

Y afirmó con determinación que la misma democracia depende de la libertad religiosa. Aseveró que ya desde principios del siglo XIX, el pensador Tocqueville sostenía que la religión es el guardián de las costumbres, y las costumbres la garantía de las leyes y la promesa para la conservación de la libertad misma.

Se preguntaba: ¿Dónde tienen su raíz los valores y las virtudes? Y se respondió: "Este subsuelo cultural de nuestra sociedad lo ha dado, sin lugar a dudas, la religión. Todos somos herederos de su rica herencia cultural".

A propósito de la letra de una canción de Bob Dylan, en que el músico poeta canta: "Algo está ocurriendo y no sabemos qué es. ¿Lo sabe usted Mister Jones?" ("Balada del hombre delgado"), Mary Ann Glendon presentó un panorama esperanzador de cómo en muchos países se está reconociendo, cada vez más, la libertad religiosa como un derecho fundamental.

Por ejemplo, mencionó al Presidente francés, Nicolás Sarkozy, quien afirma que la cristiandad es un "patrimonio viviente" para su país y "sería imprudente privarnos de las contribuciones de ese patrimonio en nuestra vida intelectual y cultural".

También, al ex Primer Ministro Británico Tony Blair, que sostiene que así como el siglo pasado fue la centuria de los totalitarismos (el marxismo, leninismo y el nacionalsocialismo), el siglo XXI debería de ser el siglo en que se respeten a todas las religiones y en el que cada ciudadano pueda confesar abiertamente la fe que profesa, sin represalias ni reacciones adversas de un Estado que, por este solo hecho, sienta que se pone en peligro y bajo amenaza su condición de "Estado laico".
En Estados Unidos, sostuvo Mary Ann Glendon, la dimensión religiosa es respetada y valorada como el alma de la nación. Esta interesante experiencia histórica ha demostrado que un Estado secular y las religiones pueden coexistir pacíficamente y prestarse mutuas ayudas solidarias y subsidiarias.

El reto de nuestro tiempo, también aseveró, es fomentar la libertad religiosa, así como un clima de apertura, de respeto, de diálogo y no permitir que la religión se politice o se imponga mediante la violencia. Aunque se requiere de sabiduría para evitar caer en el relativismo y perder la propia identidad religiosa.

"Mis modelos –confesó¬– son los Papas Juan Pablo II y Benedicto XVI, quienes utilizan y subrayan el papel de la razón para enfatizar y profundizar en sus creencias religiosas y morales, demostrando que no existe incompatibilidad entre fe y razón".

Finalmente, hizo una reflexión que me parece muy aprovechable. Comentó que a los fieles laicos nos corresponde estar activos en el ámbito secular y participar en los diversos foros públicos de debate, en los que se externen y defiendan razonadamente las propias convicciones religiosas, con valentía y sin miedos ni complejos de inferioridad.

"Admiro a una sociedad que aprecia a la religión como un don dado por Dios y a sus ciudadanos cuando la confiesan, con naturalidad, en el foro público", puntualizó.

Sin duda, Mary Ann Glendon es una de las intelectuales más sobresalientes de nuestra época y una infatigable líder y luchadora social por los derechos humanos. También, para todos los cristianos, me parece que es un ejemplo vivo de cómo hay que participar e influir en la vida pública de la sociedad.



Lo desechable

Por: Eduardo Galeano, periodista y escritor Uruguayo
(Para mayores de 40)

Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco..
No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar.
Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los pañales.
¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables! Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó tirar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el pañuelo de tela del bolsillo.
¡¡¡Nooo!!! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades. ¡Guardo los vasos desechables!
¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez!
¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable en el cajón de los cubiertos!
¡Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida!
¡Es más!

¡Se compraban para la vida de los que venían después! La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, vajillas y hasta palanganas de loza. Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de refrigerador tres veces.
¡¡Nos están fastidiando! ! ¡¡Yo los descubrí!! ¡¡Lo hacen adrede!! Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica. ¿Dónde están los zapateros arreglando las media-suelas de los tenis Nike?
¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando colchones casa por casa?
¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista?
¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?
Todo se tira, todo se desecha y, mientras tanto, producimos más y más y más basura.
El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad.
El que tenga menos de 40 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el que recogía la basura!!
¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de... años!
Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII)
No existía el plástico ni el nylon. La goma sólo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en la Fiesta de San Juan.
Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban. De 'por ahí' vengo yo. Y no es que haya sido mejor.. Es que no es fácil para un pobre tipo al que lo educaron con el 'guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo', pasarse al 'compre y tire que ya se viene el modelo nuevo'.
Mi cabeza no resiste tanto.
Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que, además, cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real.
Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo) Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!! Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a todo.
Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita. ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?
¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente, no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con la que se consiguieron?
En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto. Y guardábamos.. . ¡¡Cómo guardábamos!! ¡¡Tooooodo lo guardábamos!! ¡¡Guardábamos las tapas de los refrescos!! ¡¿Cómo para qué?! Hacíamos limpia-calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares. Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela. ¡Tooodo guardábamos!
¡¡¡Las cosas que usábamos!!!: mantillas de faroles, ruleros, ondulines y agujas de primus. Y las cosas que nunca usaríamos. Botones que perdían a sus camisas y carreteles que se quedaban sin hilo se iban amontonando en el tercer y en el cuarto cajón. Partes de lapiceras que algún día podíamos volver a precisar. Tubitos de plástico sin la tinta, tubitos de tinta sin el plástico, capuchones sin la lapicera, lapiceras sin el capuchón. Encendedores sin gas o encendedores que perdían el resorte. Resortes que perdían a su encendedor.
Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables. Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned-beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave. ¡Y las pilas! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín.
Las cosas no eran desechables. Eran guardables. ¡¡¡Los diarios!!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver. ¡¡¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne!!!
Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque para hacer cuadros y los goteros de las medicinas por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos. Y las cajas de cigarros Richmond se volvían cinturones y posa-mates y los frasquitos de las inyecciones con tapitas de goma se amontonaban vaya a saber con qué intención, y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía 'éste es un 4 de bastos'.
Los cajones guardaban pedazos izquierdos de pinzas de ropa y el ganchito de metal. Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en una pinza completa.
Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden 'matarlos' apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada: ¡¡¡ni a Walt Disney!!!
Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron: 'Cómase el helado y después tire la copita', nosotros dijimos que sí, pero, ¡¡¡minga que la íbamos a tirar!!! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas. Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza. Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de botellones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.
Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. ¡¡¡Ah!!! ¡¡¡No lo voy a hacer!!! Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables.
Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas. Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne. No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo y glamour.
Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares. De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la 'bruja' como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva. Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la 'bruja' me gane de mano y sea yo el entregado.
Eduardo Galeano

HONDURAS ENTRE "DIMES Y DIRETES"


Equipo yoinfluyo.com
martes, 20 de octubre de 2009
Desde el 28 de junio pasado Honduras ha estado bajo la mirada de propios y extraños. ¿La causa? El derrocamiento de Manuel Zelaya, presidente electo, quien fue sacado del país por el ejército para dar pie a un gobierno de facto encabezado por Roberto Micheletti. Éste fungía como presidente del Congreso, y como indica la Constitución hondureña, debía convertirse en mandatario interino.

Sin embargo, aunque esta breve recapitulación pudiera parecer redundante, no lo es, ya que la situación se ha modificado y distorsionado tanto, que siempre es bueno recordar el inicio del conflicto, para analizar oportunamente los hechos actuales.
Tras el derrocamiento, la opinión internacional sancionó la forma de actuar de Micheletti, del Ejército y de la Corte de Justicia hondureña, mientras que Zelaya fue exaltado como una víctima que sufrió una injusticia; pero en verdad, la intención del “golpe” era precisamente que se evitaran muchas más.
Una de esas injusticias era la violación a la Constitución por medio del referéndum que Zelaya pretendía llevar a cabo para “consultar” a la población sobre su posible reelección, cuando las urnas destinadas a su propósito se encontraban repletas con votos favorables a su causa.
Asimismo, la injerencia e influencia de Hugo Chávez en Honduras y particularmente en “Mel” era cada vez mayor, lo cual alertaba del peligro que corría la nación para convertirse en otra Venezuela.
Aunado a lo anterior, mientras la ciudadanía apoyaba las decisiones de Micheletti y la salida de Zelaya, la comunidad internacional las sancionaba.
Los ánimos parecían calmarse con la mediación del presidente de Costa Rica, Óscar Arias; sin embargo, un hecho inesperado caldeó los ánimos nuevamente. Hace un par de semanas, sin más ni más, Zelaya apareció, como por arte de magia, en la embajada de Brasil en Honduras; su sed de poder quedaba en evidencia nuevamente.
Como respuesta, Micheletti tomó medidas injustificables, incluso ante una situación tan compleja como la de su país, ya que no sólo suspendió las garantías individuales e impuso un toque de queda, sino que también cerró una estación de radio (Globo) y una televisora (Canal 36) porque transmitían noticias sobre movimientos afines al mandatario depuesto.
Es entendible, mas no justificable, la postura del presidente de facto, pues aunque Micheletti intenta proteger a su país, las medidas con las cuales lo ha procurado desde el principio fueron incorrectas, como bien reconoció. Lo ideal hubiera sido el encarcelamiento de Zelaya, no su exilio. El fin no justifica los medios, por más que el mundo grite lo contrario.
El arribo de Zelaya y los acontecimientos antes descritos orillaron a que ambas partes eventualmente se sentaran a dialogar. Representantes de Micheletti y Zelaya intentaron llegar a acuerdos, pero hasta el momento uno de los puntos clave para que el conflicto se solucione sigue en el aire: la restitución de Zelaya en el poder.
Mientras el pueblo hondureño sigue a la expectativa, al igual que el resto del mundo, el conflicto ha alcanzado nuevos frentes. Ahora, hasta el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, tiene información al respecto, como indican sus declaraciones durante la VII Cumbre de la Alianza Bolivariana para las Américas (Alba).
Según Ortega, el Frente Nacional de Resistencia contra el Golpe de Estado en Honduras, partidario de “Mel”, se encuentra en la búsqueda de armas y campos de entrenamiento en Centroamérica, con el fin de derrocar a Micheletti. El Frente, por supuesto, negó el acontecimiento.
Entre tantos “dimes, diretes” y decisiones precipitadas de uno como de otro lado, solamente se ha logrado complicar más la situación. Sabemos que la intención de Micheletti es procurar el bien de su patria y defenderla de las oscuras intenciones chavistas; sin embargo, la forma de hacerlo no ha sido la adecuada.
Esperemos que al final triunfe la opinión del pueblo hondureño, pues la comunidad internacional se preocupa, primero por Zelaya, en menor medida por Micheletti, pero, ¿qué hay de los ciudadanos? ¿Quién les ha preguntado su punto de vista?
Las elecciones presidenciales lo reflejarían por completo, pero aunque se lleven a cabo, la comunidad internacional no las reconocerá; además, existe la posibilidad de que en la jornada electoral de desaten actos violentos por parte de seguidores zelayistas inconformes. Honduras continúa en terreno pedregoso.

¿Eres como el cerdo o la gaññina? (Fábula)


Por: Luis Ignacio Batista
martes, 15 de septiembre de 2009

Kimberly Hahn, en el famoso libro Rome sweet home, se dirige a un colega narrando un cuento:

"¿Has oído hablar de aquella vez en la que la gallina y el cerdo del granjero Brown estaban comentando qué afortunados eran al tener un amo tan maravilloso? ‘Creo que debemos hacer algo especial para nuestro granjero’, dijo la gallina. ‘¿Qué se te ocurre?’, preguntó el cerdo. ‘Démosle un desayuno de huevos con jamón’, dijo alegremente la gallina. ‘Bueno –replicó el cerdo– eso no es un problema para ti, pero sí para mí. Para ti es un donativo. Para mí es un compromiso total’".

En la vida podemos clasificar a los hombres en dos: los generosos y los egoístas. Los segundos son como la gallina: Entregan lo que les sobra, lo que no les cuesta. Mientras que los generosos son como el cerdo: Dan todo de sí, sin importar el precio, con tal de hacer feliz al otro.

Lo hacen gratis, pues a fin de cuentas están donándose a sí mismos y no esperan recibir un premio, y como dice el Santo Padre: "Por su naturaleza, el don supera el mérito, su norma es sobreabundar" (Caritas in Veritae, 34). Dicho de otro modo, hay gente que ama y gente que "se ama".

Pero… ¿realmente dar todo de sí, perderse a sí mismo, da la felicidad? ¿El amor, entendido así, es verdaderamente la felicidad? ¿Es cierto eso de que olvidarse de uno mismo la provoca? Nadie aprende en cabeza ajena, pero la experiencia afirma que esto es verdad.

Frases célebres de esta experiencia las hay a borbotones: "Amar es querer al que amas, sin buscar ninguna utilidad" (Cicerón, De amicitia 27). "¡Ah! ¿No vive acaso de dolores el amor y de amor la vida?" (Adalbert von Chamisso). "El primer deber del hombre enamorado es ponerse en ridículo (Gilbert K. Chesterton)". "A los verdaderos amantes el amor no les satisface jamás" (Yves Constantin). "Amar es dar hasta que duela" (Madre Teresa de Calcuta).

En una cultura caracterizada por la exaltación del "yo", es difícil hacer entender esto, pero la experiencia de quien escribe esas frases nos deja claro que el principio es ver al otro y no nuestro ombligo.

Hoy en día suena horrible hablar de desprendimiento, de entrega desinteresada. Satisfacer los instintos parece ser la tarea de actualidad. Sin embargo, en el fondo solamente hallarán la felicidad anhelada quienes vean por los demás más que por sí mismos. Se trata de una aventura en la que se pone en riesgo todo, pero la diferencia con otros tipos de aventuras es que en ésta siempre se termina satisfecho y victorioso.

No obstante, una donación así no puede quedarse en el mero hecho de darse por darse. Tiene un fundamento más allá de los simples actos humanos. La gallina y el cerdo tenían como fin último hacer feliz al granjero. En última instancia nuestra felicidad va a consistir en la felicidad de Aquél para quien fuimos creados y que es nuestro Creador.

Él nos dice que si lo amamos cumpliremos sus mandamientos. ¿Qué otra cosa significa donación sino hacer lo que el amado quiere?

Tal vez suene raro, pero conviene, ser como el cerdo, dar la vida por Dios y los demás si se quiere ser feliz, y no ser gallina, mejor dicho: como la gallina...


De sospechosismo a simulaciones

Por:Antonio González Díaz
lunes, 21 de septiembre de 2009

Las fichas se están moviendo de forma muy sospechosa... En este espacio, hace tiempo, cuando comenzó a circular por Youtube el video de los “Matazetas”, advertí que quienes secuestraron, torturaron y ejecutaron a los supuestos “Zetas” localizados el pasado 18 de junio parecían ser elementos del Ejército, de la Policía Federal o de la Ministerial, ya que evidenciaban estar bien instruidos en cuestiones tácticas y operativas.

Ante dicha acción, las autoridades no han dado ni un avance en la ejecución de estas personas, pero derivado de sus declaraciones fue que se desprendieron las detenciones del Delegado y Subdelegado de la PGR, así como de funcionarios de la Seguridad Pública Municipal de Cancún, Quintana Roo.
Ante ello y su clandestinidad, se puede sospechar que el autodenominado grupo de “Los Matazetas” lo conforman policías federales, militares o ministeriales que están realizando una especie de limpia en las calles de Cancún, pero no necesariamente para desterrar al narcotráfico, sino para entregarle la plaza a otro grupo delictivo o para operarlo ellos mismos.
De ser lo contrario, las autoridades deberían dar avances también en estas ejecuciones, ya que fueron la materia prima, según ellos mismos, para desarrollar las investigaciones que dieron con esos peces grandes.
Sospechosas también resultan las acciones del Secretario de Seguridad Pública Federal, Genaro García Luna. Fue evidente el montaje del secuestrador del avión de Aeroméxico, que con un par de latas, supuestamente puso en jaque a las autoridades, que desplegaron un operativo que más bien parecía un simulacro mal ejecutado.
Ahora, el discurso oficial apunta a que la falla fue en el Aeropuerto de Cancún... quizá con la intención de solicitar la conclusión de la concesión de la empresa de seguridad privada encargada de la vigilancia en el aeropuerto, e introducir un grupo policiaco a su cargo, para controlar el tráfico de droga y de material ilícito en esa plaza tan importante para estas actividades.
Por otra parte, y no menos decepcionante, resulta la determinación de la PGR de no argumentar acusaciones contra Jacinta Francisco Marcial, la indígena queretana acusada de colaborar en el secuestro de seis agentes de la AFI y de la retención ilegal de uno de ellos por 70 mil pesos a cambio de su libertad.
Decepciona porque el argumento de la institución fue que Jacinta era evidentemente responsable de los hechos que se le imputaban... pero ante la presión pública que se ejerció sobre el caso, la PGR optó por lavar el cochinero a unos días de la salida del Procurador Eduardo Medina Mora. Si estas determinaciones se toman aun contradiciendo las pruebas presentadas y avaladas por su personal, entonces me pregunto... y ahora, ¿quién podrá defendernos?
Pero este caso tuvo un matiz muy sospecho... ¿Por qué si las tres mujeres detenidas eran acusadas injustamente de lo mismo, las organizaciones no gubernamentales sólo defendieron a Jacinta? ¿Quizá porque ella encajaba en el cliché del indígena-pobre-indefenso?
Y bueno, si el caso estuvo tan colmado de errores, lo evidente sería la excarcelación de las tres mujeres, la investigación y sanción del ex titular de la Delegación de la PGR que coordinó dicha indagatoria, así como de los Ministerios Públicos Federales y Agentes Federales de Investigación involucrados... ¿Serán capaces de inventarles esos cargos a los funcionarios públicos, siendo obvio que las cosas no fueron