martes, 13 de octubre de 2009

Padres ancianos

Por: Querien Vangal

-- ¿Mis papás? Hay que fastidio, ¡No tengo tiempo! --

Para los jóvenes padres de familia, cuidar a sus bebés, ayudarlos en su absoluta dependencia para subsistir, a aprender a caminar, y a valerse cada vez más por sí mismos, es vivido como un camino mágico, esperado y muy satisfactorio, cuya recompensa es ver desarrollarse al hijo y convertirse en una personita. Cuidarlos cuando enferman, es una preocupación que se puede llevar al extremo, para que sus males sean bien atendidos, medicinados y seguidas las instrucciones del médico. Nadie cuestiona esta responsabilidad y satisfacción.
Es muy fácil dar amor y apapacho a un bebé o a una niñita encantadora, o un abrazo a un niño. La satisfacción paterna es fácil de conseguir y lleva al orgullo de ser protector y cuidador de los hijos que crecen. Estas satisfacciones se convierten en orgullo que puede llegar a la soberbia, la presunción consigo mismo del deber cumplido.
Pero hay otro extremo de la vida, la decadencia con los años, que convierte a personas vigorosas de la edad madura en ancianos, cada vez más necesitados de ayuda de todo tipo: material, física y psicológica -por no especificar espiritual. Quienes no mueren en el camino de la vida, se hacen viejos, con una creciente dependencia de gente más joven, que en toda cultura humana, es vista como responsabilidad fundamental de los hijos, y en segundo lugar de otros parientes, como los hermanos menores.La responsabilidad para con los viejos es tan importante como para con los infantes; éstos crecen y aquellos decrecen, los niños son cada día menos dependientes y los viejos cada vez más, los niños ganan fuerza, los viejos la pierden. Aquí empiezan los problemas para quienes, como adultos en plenitud de vida, enfrentan necesidades de sus padres que envejecen: ¡que lata con el viejo!
Tal como la memoria histórica de los pueblos los hace olvidar y repetir los errores pasados, de acción y de omisión, las personas tienden a olvidar lo recibido de sus padres, desde el cuidado y alimentación recién nacidos, hasta sacrificios personales de tiempo y dinero para su educación. Y no es falta de memoria histórica familiar, es un mecanismo egoísta para olvidar la dedicación paterna y materna recibida.
Muy fácilmente, los padres de familia jóvenes y en edad madura, egoístamente pueden despreciar cada vez más lo recibido de sus padres, dándolo como una obligación que cumplir sin mayor mérito, pero al mismo tiempo llegan a sobreestimar sus propias acciones para con sus hijos. El egoísmo y la sobre-autoestima se imponen, desestimando a sus padres.
Atender a los padres que envejecen o ya ancianos, es vista por adultos egoístas como carga incomodísima, que demanda algo que quieren tener para su exclusivo provecho: tiempo. Una vez que un adulto empieza a sentir la necesidad paterna de dedicarles tiempo, la alternativa se hace presente: si dejo mis cosas para ver a mis papás, me pesa, y si no les doy tiempo, me remuerde la conciencia. La solución más fácil: desoír la conciencia.
El envejecimiento humano es sinónimo, desgraciadamente, de pérdida de facultades, y al mismo tiempo puede serlo de testarudez, necedad, mal carácter y cerrazón a ideas y costumbres que a través de su vida llegaron a considerar como propias: yo tengo razón y las nuevas generaciones están equivocadas. Los viejos chochean, entorpecen sus movimientos, pierden la memoria reciente y enferman cada vez más fácil y más perennemente. ¡Que lata son los viejos!

Sí, los padres que envejecen o ya ancianos son una carga, pero es el proceso vital de todo ser viviente. Esta carga es, para una recta conciencia libre de egoísmo, una responsabilidad ineludible, a cumplir con el mismo amor con que se atiende a los hijos al prepararlos para la vida. Pero la dificultad de atender a los viejos es más gratificante que atender a los hijos, y el premio divino inmenso.
No podemos hacernos sordos ni ciegos ante la demanda de atención de los padres viejos, cuya mayor dolencia es la soledad. En todas las culturas humanas y todas las religiones, esta responsabilidad es muy grave; es primero corresponder a la atención y amor recibidos mientras se crecía, con todas las fallas y errores que ello pudiera haber tenido. Salvo casos muy particulares de irresponsabilidad paterna, el saldo de amor y cuidados que recibimos, es muy favorable a los padres. Olvidarlo es tan, tan cómodo... que pensar en ello mortifica el uso de mí tiempo: sacrificar mi ocio tan agradable en pasar tiempo con los viejos...
La Biblia es muy clara en cuanto a la responsabilidad para con los padres ancianos, con todas sus debilidades, fallas y exigencias. La palabra de Dios es más exigente que cualquier palabra humana sobre el deber ante los padres. Dios no deja de amenazar a quien no lo cumple y de ofrecer recompensa a quien da amor a sus viejos. (Ver Eclesiástico, Cap. III, Vers. 1-18).

En conclusión: debemos dar a nuestros padres envejeciendo los que necesitan de nosotros, en cosas materiales -lo más cómodo-, PERO ESENCIALMENTE EN TIEMPO, TIEMPO LLENO DE CALOR HUMANO, DE CARIÑO Y DE MUCHA, MUCHA COMPRENSIÓN DE SUS DEBILIDADES DE ANCIANIDAD Y DE SU SOLEDAD. De paso, no olvidar que, si no morimos en plenitud de vida, también nos haremos ancianos y requeriremos tiempo de nuestros propios hijos quienes, naturalmente, repetirán lo que nos vieron hacer o dejar de hacer.

La generosidad en el seno familiar

Por: Querien D. Vangal

“No cierres nunca la mano; no hay modo
mejor de gozar de los bienes que dándolos.”


Dos hermanos, Dolores y Jorge, se encuentran en la sala de estar, en la casa de sus padres. Dolores está llorando sentada en un sofá en la esquina de la sala. Hojea un libro un libro, con la mirada perdida y con los ojos hinchados. Frente a ella, Jorge feliz sonríe mientras tiene en su poder el Nintendo, todo para él y sólo para él.
Cuando los padres entran en el salón de estar y se encuentran con una escena como la anterior, sienten que algo debe cambiar en sus hijos. ¿Cómo lograr que sean más generosos, cómo ayudarles para que aprendan el arte de compartir y de disfrutar al ver a otros felices?
La generosidad es una de las virtudes humanas más hermosas. El generoso vive su relación con las cosas desde una perspectiva de condivisión, de apertura a los demás. No se encierra en sus intereses, no agota su existencia en la búsqueda del propio placer, en el acapararlo todo para sí.
El generoso descubre las necesidades del otro, ve las cosas materiales como medios para servir, para dar, para establecer lazos de amistad.
A todos nos gustaría vivir así, con las manos abiertas y con un corazón grande. Especialmente a todos nos gustaría poder ofrecer a los hijos una educación que les permita convertirse en niños (y futuros adultos) generosos y buenos.
¿Cómo lograrlo? ¿Qué hacer para que los hijos aprendan a ser generosos, para que rompan el cerco del egoísmo, para que sepan vivir sinceramente interesados por los demás?
El primer paso consiste en el ejemplo. Pensemos en dos familias muy diferentes. En la primera, los padres hablan continuamente de lo que van a comprar, de cómo visten los vecinos, del coche nuevo que tiene un amigo. Además, cuando llegan a casa él o ella (o los dos) buscan ansiosamente el periódico, o la revista, o el libro, o el programa favorito.
Si el otro o la otra han ocupado el diván más cómodo, quien ha “perdido” manifiesta que se siente triste y ofendido, mientras la parte ganadora disfruta de modo egoísta su victoria. Es de suponer que los hijos que viven en hogares como el anterior configuran su mente y su corazón según la ley de “primero yo y caiga el mundo”; es decir: se acostumbran a buscar siempre la satisfacción de sus deseos, incluso cuando saben que pueden provocar pena o dolor en otros.
En la segunda familia, los padres saben ceder continuamente el paso, sirven la comida primero al otro, dejan el periódico o el libro a quien lo pide, o simplemente cuando ven entrar en casa al esposo o la esposa dejan todo para saludarle. Si ha llegado un poco más de dinero al hogar, piensan en seguida en ayudar a algún familiar necesitado, o incluso a un vecino pobre que no sabe cómo solucionar el problema de las goteras. Al salir de compras, están más pendientes de satisfacer al otro o a los hijos que en conseguir lo que más les gusta. Al pasar junto a un auténtico pobre saben ofrecerle una sonrisa o una pequeña ayuda. Y en el tren no dudan un momento en dejar el propio asiento a alguna persona mayor que lo necesita de verdad.
Los hijos que viven en este segundo tipo de hogares “respiran” un clima de generosidad y de grandeza de corazón que penetra en sus almas. Descubren así que las cosas materiales valen en tanto en cuanto se reparten, se ofrecen a los otros. Perciben que el tiempo no es para satisfacer los propios caprichos, sino para estar junto a quien nos pide una mano. Valoran la vida no en cuanto sucesión de momentos de egoísmo que nos empobrecen, sino como camino hacia el altruismo, que nos hace ser más buenos con todos.
El segundo paso, que necesita estar acompañado por el ejemplo, consiste en ofrecer pequeñas enseñanzas, con palabras o con acciones, a los hijos para que entren en el mundo de la generosidad.
No hay que extrañarse de que un hijo de dos años sienta envidia cuando nace un hermanito. Es una reacción a veces instintiva. Pero los padres pueden empezar a ayudarle, con gestos y con paciencia, a comprender que uno no es el ombligo del mundo.
El cariño verdadero buscará maneras para que el hijo se abra a la generosidad desde pequeño. Con su ejemplo, el padre le hará ver que todos hemos de ayudar a poner la mesa o a retirar los platos. La madre le permitirá descubrir lo hermoso que es dejar la silla más cómoda a los otros. El hermano mayor, si ha aprendido a ser generoso, buscará maneras para que sus juegos no sean sólo suyos, sino que puedan ser usados por los otros hermanos.

El Guerrero y el Anciano

Por: Querien Vangal
En nuestro diario quehacer estamos inmersos en tantas actividades que dejamos de hacer cosas verdaderamente importantes como podría ser el darnos un tiempo para la reflexión y el descanso. Y una de sus consecuencias de ello es que dejamos de crecer, de madurar.
La siguiente metáfora puede darnos mucha luz acerca de la importancia de dedicarnos un poco de tiempo a nosotros mismos:
El Guerrero y el Anciano
Cuenta la leyenda que el más sabio de los sabios de los monjes de un lejano país, cansado de los honores de su cargo, decidió prescindir de todo boato y salir en peregrinación. Escapó de noche del monasterio, vestido con pobres ropajes, un bastón y una bolsa por todo equipaje. Y así, viajando solo, recorría libre los caminos hacia su destino; atrás quedaba su fama de ser el hombre más sabio y el más amoroso maestro.
Un día hizo un alto en el claro de un profundo bosque; allí se sentó y pronto quedó sumido en el infinito silencio de su mundo interior, ajeno a todo lo que le rodeaba. Y así quedó, con los ojos cerrados, las piernas cruzadas y las manos apoyadas en las rodillas, en posición de flor de loto, en actitud de profunda meditación.
Su venerable aspecto movía al respeto y la contemplación.
Pero, de repente, irrumpió en el claro la voz áspera y exigente de un guerrero que gritaba:
-- ¡Anciano, despierta! ¡Tú que eres sabio y conoces el más allá, enséñame acerca del cielo y del infierno! ¿Existen realmente? ¿Cuál será mi destino?
A pesar de la voz destemplada y la violencia de las palabras, el anciano continuó en silencio, con los ojos cerrados, como si nada hubiera oído. No hubo respuesta al griterío.
Mientras, el guerrero, que seguía de pie frente al monje, impaciente, empezó a mostrarse más y más nervioso a cada instante que pasaba sin que aquel anciano diera señal de haberlo escuchado. Mas al cabo, poco a poco, el hombre sabio empezó a entreabrir los ojos, al tiempo que una débil insinuación de sonrisa se asomaba entre las comisuras de sus labios.
El monje contempló en silencio al guerrero, evaluando con ojos brillantes de conocimiento su cara y ropajes, cada detalle de su indumentaria y su expresión, y lo hacía como si alcanzara el más profundo secreto del corazón de aquel hombre. Y súbitamente, con voz profunda, ronca y llena de vigor exclamó:
-- Dices que quieres conocer los secretos del cielo y el infierno, pero ¿quién eres tu para interpelarme sobre estas cuestiones? ¿Quién eres en realidad? Obsérvate, ¿cuál es tu actividad? ¿Cuál es el propósito de tu vida? No sabes responder a estas preguntas, siquiera habían pasado por tu mente hasta ahora. Sólo sabes matar, agredir, eres rehén de tu violencia y de tu ira. Esclavo del poder, tienes las manos manchadas con sangre inocente. Eres un asesino, un monstruo al servicio de cualquiera que te pague. Careces de voluntad propia, de honor… ¿Y tú te atreves a dirigirte a mí para preguntarme por el cielo y el infierno?
El guerrero sintió cómo la ira crecía en su interior y surgía de forma arrolladora. Y mientras profería una maldición terrible sacó su espada y la alzó con rabia sobre su cabeza. Mientras así se preparaba para decapitar al monje, en fracciones de segundo en su mente resonaron sus palabras y se sucedieron las terribles imágenes de su pasado, todas ellas repletas de batallas, muertes y violencia, de sangre y saqueos, de terror y desesperación… toda su vida desfiló ante sus ojos para poner de manifiesto que no tenía sentido.
-- Esto es el infierno -dijo entonces el anciano monje, mientras la espada amenazadora, comenzaba a bajar.
En esa fracción de segundo, el guerrero comprendió y se sintió abrumado por un temor reverencial, por una compasión y un amor extraordinario hacia aquel amable monje, hacia aquel ser humano que, sin conocerle, arriesgaba su propia vida para enseñarle su auténtica naturaleza de forma tan directa y práctica.
Detuvo por fin la espada apenas a unos milímetros de la cabeza del anciano. Sus ojos empezaron a llenarse de lágrimas de agradecimiento por lo sucedido, por los intensos sentimientos de alivio y liberación que sucedían en su interior, por las imágenes de un futuro diferente, lleno de paz y libertad.
Y en ese instante pudo escuchar la voz llena de sabiduría y amor del monje, que con gran dulzura le susurraba:
-- Y esto es el cielo.

Frases dichas sobre la marcha


«Los hombres y pueblos en decadencia viven acordándose de dónde vienen; los hombres geniales y pueblos fuertes sólo necesitan saber a dónde van.» (José Ingenieros)
«Desciende a las profundidades de ti mismo, y logra ver tu alma buena. La felicidad la hace solamente uno mismo con la buena conducta» (Antero Duks)

«Yo no nací para destruir ni para pelearme, nací para construir y para servir a mis semejantes» (Querien Vangal)

«No es tan malo cometer errores como en no saber aceptarlos y enmendarlos» (Enrique Galván-Duque Martínez)

sábado, 3 de octubre de 2009

El futuro del trabajo (y el trabajo del futuro)

Con dedicatoria especial para la mujer

Para Ti

El nuevo milenio parece arrasar con todas las estructuras y paradigmas que hasta poco parecían inamovibles. El mundo del trabajo no queda fuera de esta dinámica: empresas globalizadas, trabajo en red, nuevos idiomas y carreras, regímenes laborales desestructurados, y un nuevo agente socioeconómico que avanza a pasos agigantados: el emprendedor. El universo laboral, tal como lo conocíamos, ha desaparecido. Las reglas de juego cambian cada día y los que no se adaptan se quedan afuera.
“Todo se ha vuelto tan rápido que cualquier predicción hecha hoy puede quedar vieja mucho antes de lo pensado o ser absolutamente errada. Lo que se puede advertir es que se profundizarán una serie de cambios que se han iniciado en los últimos años y que tienen que ver con el proceso de globalización de las empresas y la tecnología, los dos causantes de esta verdadera revolución del mercado laboral que vivimos en los últimos 15 años”, define Alicia Belous, psicóloga especializada en la detección y desarrollo de talentos de la consultora en Recursos Humanos Human Integrity. Por su parte, Mariela Mociulsky y Ximena Díaz Alarcón, directoras de la consultora Trendsity y especialistas en tendencias, remarcan un cambio fundamental en la cosmovisión de los jóvenes que marcará los próximos años: “Se profundizará en el futuro la vocación como factor de elección de carrera. En la actualidad, es socialmente valorado por los jóvenes, tanto varones como mujeres, el tener una pasión, el ser auténticos, originales y creativos. Esto se relaciona con que hoy el estatus no deriva solamente del acceso al consumo o la experiencia, sino que está desplazándose hacia algo menos afectado por la aspiración y más inscripto en la inspiración. De ‘Mi hijo el doctor’ a ‘Mi hijo el chef’. Pesa el mandato de ‘ser único’”.
De profesión entrepreneur. En este nuevo escenario no es sorprendente el surgimiento de una nueva ocupación: emprendedor. Se trata de una tendencia mundial que comenzó hace casi dos décadas pero que desde hace al menos diez años tiene la categoría de fenómeno estable. “Argentina es uno de los países que encabezan esta tendencia: ocupa el séptimo lugar en el ranking mundial de la Tasa de Actividad Emprendedora, fenómeno que se explica por varias razones: somos un país forjado por inmigrantes, personas que hicieron un futuro de la nada; el entrenamiento que nos dan las crisis cíclicas nos hacen personas más creativas y activas frente a desafíos”, explica Alejandro Mashad, director ejecutivo de la Fundación Endeavor, una ONG internacional que promueve y apoya la actividad de los emprendedores. Por su parte, el economista Damián Kohan, consultor y docente del portal de capacitación para emprendedores y pymes Interaula, agrega: “Hay un factor recurrente en los emprendedores que es la disconformidad con la relación de dependencia: el trato, los horarios, la competitividad, la falta de estímulos y de reconocimiento al esfuerzo, etc.”. Sin embargo, ambos especialistas coinciden en que no es fácil ser un emprendedor y tener éxito. “Todos pueden ser emprendedores, porque no es una habilidad innata sino una actitud y las actitudes se adquieren. Se necesita capacitación para aprenderla y desarrollarla. La actitud emprendedora es estar atento a las oportunidades, no tirarse a la pileta vacía, pero tampoco esperar a que esté llena porque entonces la oportunidad ya habrá pasado y, por último, tener tolerancia a la frustración para seguir creyendo en la idea más allá de los altibajos”, remarca Mashad. Y Kohan agrega: “No hay una receta de éxito pero lo fundamental, además de encontrar un rubro o actividad que nos interese realmente, es capacitarse, tomárselo con seriedad y tener disciplina. Sino, aunque sea una gran idea, no va a funcionar”.
LO QUE LAS EMPRESAS QUIEREN. La actitud del emprendedor no vale sólo para quienes buscan independizarse. Hoy, ser una persona proactiva es casi una condición sine qua non para insertarse en la nueva dinámica laboral, sin distinción de rubros y actividades: “Hoy el empleado que se busca es el prototipo del entrepreneur pero dentro de una estructura organizacional: es el intrapreneur”, define Mashad. Y Belous agrega: “Las empresas buscan gente responsable, comprometida, que sepa y quiera trabajar en equipo, que acepte los cambios y los viva como un desafío placentero”, señala la especialista, quien destaca que esta revolución comenzó a principios de los ’90 por la conjunción de los fenómenos tecnológico y global: “Se acabó el empleado de una empresa para toda la vida, que siempre tenía a López y a González de compañeros de escritorio, que siempre hacía la misma tarea y ninguna otra, que se especializaba sólo en una función, que fichaba a las 9 y a las 18, que tenía un jefe policía y a quien lo único que lo motivaba era su salario”, explica Belous.
A las empresas les preocupan más los resultados que los horarios, los empleados cambian de rol y trabajan en equipo. Una de las compañías emblema de esta nueva estructura laboral en la Argentina es Google, donde los empleados tienen que cumplir objetivos, todo el trabajo se hace en equipo, y entre oficinas y salas de reunión aparece un pequeño paraíso de entretenimiento de libre acceso, en el que se puede jugar al ping pong, a la Play Station o simplemente escuchar música en un cómodo sillón. “Nuestra política hace uso de las libertades que han permitido las herramientas tecnológicas a la hora de trabajar. En las reuniones hay gente que está presente físicamente y otros a través de chat con imagen y voz desde su casa, sea por la gripe A o porque no pueden venir. Esa libertad se traduce en una fuerte responsabilidad individual. Acá no hay control sino gente comprometida con su trabajo que se autocontrola. Por eso se hace una selección de personal muy exhaustiva, en la que la performance académica y la experiencia, si bien son tomadas en cuenta, no son tan importantes como el compromiso, la ejecución y la pasión de cada uno por las cosas que hace, tanto en su profesión como en el resto de las actividades que emprende en su vida”, explica Victoria Campetella, gerenta de comunicaciones de Google Argentina. En este sentido, Oscar Anzorena, licenciado en comunicación y director de DPO Consulting, consultora de desarrollo personal y organizacional, explica: “Las empresas hoy ponen el foco en lo que se llama competencias genéricas. Es decir, que además del saber específico del oficio o profesión, se buscan determinadas características para desarrollarse en un ámbito organizacional, que tienen que ver con la capacidad de vincularse, de resolver conflictos, de trabajar en equipo y de manejar grupos, especialmente cuando se trata de buscar líderes”.
Esta nueva dinámica está impulsada, según los especialistas, por la propia metamorfosis que el mundo del trabajo ha tenido en las últimas décadas, cuando se redujeron los empleos vinculados a tareas “mecánicas o estandarizadas”, típicas de las fábricas a favor de la expansión de áreas de servicios, logística, informática y telecomunicaciones, donde se trabaja con el conocimiento. En el nuevo paradigma cobra un valor primordial el bienestar de los empleados: las empresas generan buenos ámbitos y vínculos laborales. De la mano de este proceso es cada vez más común que las empresas contraten coachers para “entrenar” a sus líderes. “Los líderes de equipos deben ser capaces de acompañar y ayudar el desarrollo de las personas que conforman su grupo de trabajo, porque esto ayuda a los resultados y a la efectividad”, señala Anzorena. Además existe toda una serie de actividades, hasta hace unos años impensadas en un contexto laboral, creadas para fomentar la integración, mejorar los vínculos, profundizar la confianza en los equipos de trabajo o simplemente generar bienestar en los empleados, que van desde días de actividades deportivas o lúdicas al aire libre hasta clases de yoga o espacios de relax in company.
En el marco de estos cambios, Susana Calcaño y Edith Castro, directoras de la consultora Solved RR.HH., remarcan que la mujer se hace imprescindible: “Puede aportar no sólo sus características naturales como la dedicación o la tenacidad, sino que las empresas comienzan a pensar en ellas para llevar adelante proyectos de envergadura. Por su capacidad profesional y también por su capacidad para realizar diversas tareas al mismo tiempo. Hoy la imagen del directivo ideal ha cambiado: del líder autoritario y vertical se ha dado preponderancia al líder participativo, convirtiéndose en un escenario propicio para el desempeño femenino. Pero aún queda mucho por hacer”.
MUJERES AL FRENTE, UN POCO DE HISTORIA. Hablar de la inserción de la mujer en el mercado laboral hoy ya no es un tema novedoso. Sin embargo, hasta hace un siglo, trabajar era apenas el hobby de unas pocas osadas, que lo hacían en roles muy feminizados como empleadas de tiendas o costureras, o una actividad temporal hasta que llegaba la etapa superadora del casamiento y la nueva y definitiva ocupación de madre y ama de casa. Fue con la Primera Guerra Mundial que se dio un mayor ingreso de las mujeres en el trabajo aunque todavía no masivo, e impulsado más por una necesidad que por una elección. Esa necesidad explica el fenómeno de retracción de la mujer al hogar que los historiadores ubican en la década del ’40. “En Estados Unidos, en 1940, sólo trabajaba el 14% de la población femenina casada. En 1980, en cambio, ya lo hacía más de la mitad de las mujeres casadas. Entonces, la gran revolución del ingreso de la mujer casada en el mercado laboral, ocurrió entre 1945 y los ’70. Y fue por dos cuestiones: por un lado, la mujer burguesa aumenta la matrícula universitaria y quiere hacer valer sus estudios superiores, y por otro lado, en las clases bajas, los chicos dejan de trabajar para ir a la escuela y entonces, la mujer debe salir a trabajar para ayudar al sostén de su familia. Ambos procesos generan grandes desplazamientos sociales y una reconversión de la economía doméstica”, explica la historiadora Ema Cibotti. Es en esa etapa en donde toman fuerza las luchas feministas por los derechos laborales y por la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres. Se llega a los ’90 con una mujer que empieza a acceder a cargos directivos pero que en su lucha por ocupar puestos históricamente masculinos se masculiniza, en la vestimenta e incluso en el punto de separar radicalmente su rol de profesional de su rol de mujer y madre. De a poco, esa postura empieza a relajarse hasta llegar a hoy, cuando las mujeres llevan con el mismo orgullo ambos roles a la par. “Ya no está en discusión el acceso al mercado laboral sino a los lugares de decisión. En las bases hay muchas mujeres, pero cuando subís en la jerarquía encontrás menos mujeres en relación a los varones. Tenemos que volver a revisar nuestra cotidianidad con el hombre y negociar los roles domésticos”, remarca Cibotti.
Sobre esto, durante la última Conferencia Internacional del Trabajo celebrada el mes pasado en Ginebra, la OIT y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) presentaron el primer informe sobre Trabajo y Familia, que destaca: “La incorporación de las mujeres al trabajo ha puesto al descubierto la existencia de una rigidez en los papeles de género: hoy las mujeres comparten con los hombres el tiempo de trabajo remunerado, pero no se ha generado un proceso de cambio similar en la redistribución de la carga de tareas domésticas. La conciliación entre vida familiar o personal y vida laboral constituye ‘uno de los mayores retos de nuestro tiempo’”.
Resistiré

Para Ti
La cebra no es cebra sin rayas y el elefante no es elefante sin trompa, o al menos sería tan difícil reconocerlos, como a una clase media que no tiene la posibilidad de darse el gusto de salir a tomar un trago a un bar un viernes a la noche, o brindar con una copa de vino con un risotto sobre el plato. Pero, eso está ocurriendo y lo único que nos queda es que, al menos, no se note tanto. “La idea es no bajarse de los consumos simbólicos de pertenencia de clase, porque si dejaras de tener esos consumos sería complicado seguir sintiéndote parte de ella. ¿Cómo sentís que pertenecés a la clase media si no podés acceder a los mismos privilegios?”, analiza Ximena Díaz Alarcón, de la consultora Trendsity. Pero el panorama se presenta aterrador. La crisis económica mundial y la nuestra (casi eterna) en particular hace que mantener el estilo sea cada vez más difícil. En estos tiempos, la creatividad será el lazarillo que nos conducirá a seguir manteniendo el mismo status a menor costo. Y la comida gourmet es lo último que se deberá resignar.
HOY CENA EN CASA. Danny Bramson, uno de los cocineros del sitio www.cocinerosdeverdad.com cree que “no hace falta perder el glamour a pesar de reducir los costos”. Para que esto suceda recomienda darle una oportunidad a los cortes de carne “de segunda” para hacer platos un poco más elaborados de cocciones prolongadas: “El ojo de bife o el lomo es bastante más caro que una paleta o un osobuco, pero podés preparar cazuelas con mucha onda. Si uno usa las técnicas específicas te salen platos hasta más ricos de los que hubieses hecho con productos más caros”. Bramson recomienda comprar el pollo entero porque es más barato y pedirle al pollero que lo divida para guardar en el freezer las partes que no se usan. “Con los huesitos de las alitas que uno suele tirar se puede preparar un escabeche de pollo riquísimo o con el hígado que venden a un aproximado de 4 pesos el kilo se puede hacer un paté de hígado de pollo a la naranja que se puede servir con pan de campo preparado en casa y acompañado de una ensalada con verduras de estación. Así tenés una entrada re gourmet”, asegura Bramson.
En la verdulería lo mejor es comprar frutas y verduras de estación. “Uno tiene que darse la posibilidad de probar cosas distintas, más naturales Tener tu propia mermeladita es maravilloso y una buena jalea es glorioso y no cuesta nada. Hay que saber aprovechar los productos de la temporada que son más baratos. Uno puede lograr una muy buena calidad con precios bajos. Además se suma calidad porque uno también lo puede hacer a su gusto”, resalta Bramson. Los “básicos de excepción” que no pueden faltar en la cocina de la crisis son la salsa de soja, que aporta un grado de sofisticación a las comida, pimienta y nuez moscada -que resaltan un montón el sabor de la comida-, y el aceite de oliva que es un poco caro pero, como se usa para darle un toque de sabor, dura un montón. Bramson aconseja que antes de tener un aceto de no muy buena calidad es preferible tener un buen vinagre de vino. “Hay que pensar en los saborizantes, lo que resalta el gusto de las comidas y le da distinción a un plato. En este sentido, los plantines de hierbas propios que uno puede comprar en el vivero como el ciboulette, el tomillo, la salvia, menta y albahaca permiten que termines un plato con una pequeña decoración que hace que se vea más gourmet y den más ganas de comerlo.
Se pueden tener los condimentos en tu propia ventana”. Parte del secreto del éxito de este plan está en acertar con las compras y, ABC… sólo comprar lo que se consume así no se vence.“En época de crisis se toman medidas que tienen que ver con la racionalización del consumo, como hacer pan, comprar en mayoristas, comprar las cosas por separado como los copos y el yogur, en vez de el yogur con cereales –apunta Díaz Alarcón–. Estas mismas estrategias también tienen que ver con la innovación y probar cosas nuevas, donde el valor está puesto en cocinar algo casero, darle un toque artesanal a las comidas, y darse el pequeño gusto, una especie de paréntesis que te da fuerza para enfrentarte con el resto”.
NOCHE DE COPAS. Ante la recesión que asusta y aleja a los clientes y los pone cada vez más tímidos, los bares y restaurantes implementaron distintas estrategias. Una de ellas son los descuentos especiales como la extensión del happy hour 2X1. En Deriva (Dardo Rocha 2290, San Isidro) hay un 30 por ciento de descuento en mesas de mujeres de lunes a miércoles y el happy hour es de lunes a viernes de 17 a 21. En esta misma línea, de domingos a miércoles el restaurante de comida italiana Celetto (www.celetto.com.ar), ofrece un 50 por ciento de descuento en mesas de mujeres en todas sus sucursales (Barrio Norte, Unicenter y Martínez). En El Club de la milanesa (www.elclubdelamilanesa.com) el litro de cerveza es gratis con el pedido de delivery, las noches de domingo a miércoles hay un 20 por ciento de descuento en mesas para dos personas y si almorzás seis veces pagás cinco.
En 788 FoodBar (Arenales 1877) ampliaron su happy hour que era de 18 a 21, hasta las 24. Doppelgänger Martini, Bitter & Vermouth (Av. Juan de Garay 500) tiene una carta de tragos de 100 cocktails que hacen énfasis en la coctelería clásica y usan las mejores marcas de bebidas espirituosas y licores. Renovaron su menú clásico de tres pasos al que le bajaron el precio, agregándole una carta de platillos del tamaño de una entrada, económicos, variados y creativos. “Los clientes empezaron a pedir platos más pequeños para acompañar cada trago y nos adaptamos a la demanda del cliente que toma cóctel. Nos dimos cuenta de que estamos resistiendo a la crisis y quisimos darle una alternativa gourmet. Si bien los platos de la carta principal también bajaron de precio a un promedio de $17, esto no hizo que bajara el ticket porque al hacer que los precios sean más accesibles, también se consume más. El cliente que toma tragos no escatima y no le duele pagar $25 por un martini”, dice Stella Torres, una colombiana que fundó el bar junto a su pareja hace un año.
Una opción económica y no por eso menos divertida es armar la barra en casa. El bartender Mariano Ramírez, fundador de Placebo, una barra de coctelería premium, da unos tips infalible: “Si la gente hace las cosas en su casa seguramente gaste menos así que una buena idea es hacer varios tragos con un mismo destilado en vez de comprar muchas botellas de licores o destilados complicados. El vodka es la bebida blanca que más se mezcla porque su sabor es el más neutro de todos y lo podés mezclar con lo que quieras: con jugo de naranja hacés un destornillador, con pomelo un greyhound, un vodka tonic, caipiroska con lima y azúcar y hasta tragos más sencillos con gaseosa. El que le sigue es el ron. Si bien tiene más carácter porque está hecho a partir de la caña de azúcar, no es algo tan intenso para el paladar argentino, y se puede hacer cuba libre y daikiris con licuadora, azúcar y frutas de estación. Ya empiezan a aparecer las frutillas, están trayendo piñas importadas o se puede preparar el típico daikiry de limón”. Para aplicar estas opciones Ramírez recomienda el uso de destilados con una base de $35 porque los de menor precio son de mala calidad y afectan el sabor: “De una botella de destilado se pueden sacar entre 12 y 15 tragos que terminan saliendo más baratos que una cerveza”.
Un secreto para una reunión con amigos es preparar los propios hielos, porque es lo primero que se acaba. Antes de que lleguen todos, lo ideal es tener una bolsa en el freezer con varias cubeteras llenas desmoldadas de reserva. Además, Ramírez apunta que en los minimercados de barrio como manejan mucho volumen tienen buenos vinos que antes no era tan usual encontrar y buenos precios en general. “Bodega sobre ruedas” es otra propuesta de venta interesante para abaratar costos. Surgió hace dos años de la mano de Santiago Gutiérrez y Ariel Vázquez. Ellos le compran directamente los vinos a las bodegas o a distribuidores y llevan las cajas a domicilio. “En cuanto a los precios estamos más o menos igual o un poco más baratos que los minimercados de barrio, pero más allá de esto se le suma que los llevamos a domicilio”, dice Vázquez. Una de las propuestas que acercan viene de una bodega pequeña, Viña Ona, que presenta el malbec Selk´Nam, en bolsa hermética, adentro de una caja de 5 litros (sistema conocido como Bag in Box) con dispenser que se lo puede tener abierto por tres meses. Cuesta $ 70 y en roble un poco más de $ 80. Ideal para aquellos que se toman una copa antes de dormir. “Si bien notamos que en esta época bajó un poco la demanda de vinos de alta gama, de las otras líneas seguimos vendiendo más o igual que el año pasado porque la gente no quiere dejar de darse ese gusto. Para algunos el vino es un lujo y para otros un permitido”, dice Fernando Marcos, gerente de marketing de Bodega Norton.
A LA VUELTA DE LA ESQUINA. Desde el Hotel Panamericano con sede en Buenos Aires y Bariloche, armaron una serie de promociones “para que la gente pueda mantener su estilo y que en circunstancias un poco complicadas puedan acceder a los mismos servicios que en épocas holgadas”, según Matías Pérez Toscani, el gerente de marketing del Grupo Panamericano: “Lo que el año pasado costaba 4 mil dólares este año cuesta 4.859 pesos. Incluye aéreo y siete noches en el hotel para poder acceder a una semana de ski en plena época invernal”. Los martes y jueves Anita Alvarez de Toledo estará tocando en el lobby del hotel y los que accedan a este pack serán acreedores de una cena en Tomo I y en Tinto Bistró.
Para los que quieran hacer un plan distinto en Buenos Aires este fin de semana largo, o mismo los que quieran venir desde el interior, por 500 pesos por persona pueden disfrutar el spa del hotel de libre acceso y una sesión de oxigenoterapia, pileta climatizada y servicio de masajes. El Hotel boutique Craft (Nicaragua 4583) de sólo diez habitaciones, justo frente a la plaza Armenia, también bajó sus tarifas. “Esto se debe a la crisis tanto mundial como a nivel nacional que marca una caída importante en el turismo”, señala Belén Perlinger, gerenta del hotel. Las tarifas van de 90 a 120 dólares e incluyen acceso a Internet y el uso de bicicletas para recorrer el barrio. “La ubicación es inmejorable. La cuadra se caracteriza por ser muy tranquila, frente a la Plaza Armenia, pero al mismo tiempo se encuentra a metros de los mayores atractivo del barrio.” No todo está perdido con la crisis. Lo más importante: mantener la frente en alto. Y darse los gustos.
"Los precios indicados en el artículos son una mera referencia, corresponden estrictamente a los artículos descriptos y pueden sufrir modificaciones realizadas en cualquier momento por las firmas responsables

domingo, 20 de septiembre de 2009

Más hispanas al mando empresarial en EE.UU.

Por: Enrique Galván-Duque Tamborrel

Las hispanas superan a otros grupos de la población en Estados Unidos en cuanto a la capacidad para abrir y dirigir negocios, una tendencia que se incrementará, según expertos que participan en Denver en la primera Cumbre de Latinas de la Cámara de Comercio Hispana de Estados Unidos (USHCC).
"Las latinas están al frente del crecimiento de los pequeños negocios en el país. Este asombroso dato es importante en sí mismo, pero es aún más importante cuando se tienen en cuenta las dificultades económicas que toda la comunidad empresarial del país ha enfrentado en los últimos años", dijo la vicepresidenta de la USHCC, Elizabeth Vásquez Gallagher.
Los negocios propiedad de latinas han crecido casi un 125% en la última década, dijo Vásquez Gallagher citando un informe del Center for Women's Business Research. De hecho, más de una tercera parte de los negocios hispanos ahora están a cargo de mujeres.
Según la Oficina de Estadísticas Laborales de EEUU, de 2000 a 2007 creció entre el 20 y 23 % el número de latinas en altos puestos.
"El inmenso éxito y crecimiento de los negocios de latinas en este país es algo inspirador. Podemos aprender mucho de este éxito", dijo David Lizárraga, presidente de la mesa directiva de USHCC.
En 2002 había 1.6 millones de negocios de hispanos (sin incluir granjas), que daban empleo a más de 1.5 millones de personas y generaban ingresos anuales superiores a los 220 millones de dólares.
Hoy día se estima que hay 2.5 millones de negocios hispanos, con ingresos totales de más de $46,000 millones por año y de los que cerca de 750,000 están en manos de mujeres.
Para Linda Alvarado, nacida en Nuevo México, presidenta y gerente general de Alvarado Construction (en Denver) y la primera hispana en ser dueña de un equipo de béisbol de las Grandes Ligas (los Rockies de Colorado), "las mujeres hispanas están cambiando la fuerza laboral, porque ya no somos solamente consumidoras sino que ahora también somos líderes".
"Cuidamos la casa y construimos casas. Preparamos el pan y nos ganamos el pan. Los estereotipos mueren lentamente y nosotras no debemos tener estereotipos de nosotras mismas", puntualizó.

El bien común


Por: Querien Vangal

Hay palabras que dejan de usarse y su significado también parece desaparecer del ámbito de la realidad. Hoy es difícil encontrar en los medios de comunicación alguna referencia al bien común

Hay palabras que dejan de usarse y su significado también parece desaparecer del ámbito de la realidad. Hoy es difícil encontrar en los medios de comunicación alguna referencia al bien común. Las palabras que actualmente se cruzan formando una extensa red se refieren a crisis y medidas anticrisis, programas, objetivos, memoria histórica, análisis económicos o electorales, economía de mercado, intervencionismo, derechos reproductivos, corrupciones y corruptelas, divorcios, preservativos…

Pero pienso que lo que nos pasa es que nadie se ocupa del bien común sino de sus propias apetencias y caprichos o de sus intereses económicos, o de sus ansias de tener, de dominar, de poder, sin ninguna preocupación por las vidas y necesidades de los demás.

Por bien común hay que entender el conjunto de aquellas condiciones de la vida social que permitan a los grupos y a cada uno de sus miembros conseguir más plena y fácilmente su propia perfección. Afecta a la vida de todos y exige prudencia por parte de cada uno y más aún por la de aquellos que ejercen la autoridad. El móvil que dirige la actuación de los políticos es, a mi parecer, la de obtener y gozar de los beneficios del poder, configurando y manipulando a los ciudadanos imponiéndoles conductas y valores de su propia ideología, en lugar de mantener un escrupuloso respeto a la persona para que pueda actuar de acuerdo con la recta norma de su conciencia y su justa libertad en materia religiosa.

El bien común exige un grado de bienestar suficiente para que cada persona pueda llevar una vida verdaderamente humana en cuanto a alimento, vestido, salud, trabajo, educación, cultura, información adecuada o derecho a fundar una familia. Para hacer posible todo ello es necesaria la actuación respetuosa de la autoridad a favor de la totalidad de los ciudadanos, especialmente de los que resulten más necesitados, y la colaboración de todos. Nadie puede buscar un disfrute parasitario de los beneficios sociales, sin su propia aportación al bien común de acuerdo con sus posibilidades.

El bien común implica también que exista una situación de paz, dentro de un orden justo y corresponde a la autoridad establecerlo para seguridad de todos. Mantener la paz exige de todos, gobernantes y gobernados, excluir situaciones de lucha y enfrentamiento por motivos de clase, ideología, raza o religión. Los gobernantes no pueden apoyar ninguna situación de violencia pero tienen que defender los derechos inalienables de todos los ciudadanos.

Hay que volver a situar en el primer plano de la sociedad esta idea del bien común, más aún en tiempos de crisis y de problemas. La sociedad entera debe tomar parte más decidida en la consecución del bien común y usar el derecho a votar para expulsar de la vida pública a los partidos y a los políticos que no lo busquen.

El orden social y el verdadero progreso deben subordinarse al bien de las personas, a su desarrollo, bienestar y cumplimiento de sus fines. Hay que basar este orden en la verdad, edificarlo en la justicia y vivificarlo por la amistad y el amor entre todos los hombres, por encima de sus diferencias de opinión.