sábado, 5 de enero de 2008

¿Cuál es el costo de un hijo?

Por: Enrique Galván-Duque Tamborrel


Se publico hace algunos meses un artículo que asentó que el costo de crianza de un hijo para una familia de clase media, desde su nacimiento hasta la edad de 18 años, era de $160 mil dólares. Esto podrán constatarlo los que son padres, quienes ya saben de que se trata, y para los que todavía no tienen hijos le servirá de orientación.

Claro que esta información tiene dos puntos de vista totalmente encontrados. Para los que tienen hijos, estos números los hará pensar lo que hubieren acumulado si no fuera por ellos. Claro que esta visión es relativa, porque lo más seguro es que se lo hubiera gastado en otros menesteres que obviamente tendrían precisamente por no tener hijos. Por otra parte, para los que no tienen hijos, quizás los haga confirmar su decisión de no tener hijos o, en su caso, consolarse de no haber podido tenerlos.

De entrada como que asusta la cantidad de $160 mil dólares, pero si los desglosamos no se ve tan aparatoso, veamos: manejando cantidades cerradas, $160 mil equivales a $ 8900 anuales, $742 mensuales, 171 semanales o $25 diarios. Finalmente un poco más de $1 dólar por hora.

Visto por el lado puramente material, el mejor consejo de un asesor financiero sería que para se rico es mejor no tener hijos. Pero ¡claro! visto por este lado, pero veamos la otra cara de la moneda. ¿Qué se obtiene por $160 mil dólares?

Ø Derecho para poner el primer y segundo nombres y el apellido.

Ø Comunicación diaria con Dios.

Ø Risitas bajo las sábanas toda las noches y amaneceres.

Ø Mucho amor, más que el que supone uno se puede aguantar.

Ø Abrazos y besos a toda hora.

Ø La maravilla interminable de ver crecer a un ser que amas incondicionalmente.

Ø Una mano para sostener, generalmente cubierta de mermelada.

Ø Un compañero para hacer burbujas, papalotes, construir castillos en la arena, e ir saltando por la acera mientras cae un chaparrón.

Ø Alguien para reírse tontamente de uno mismo, sin importar lo que suceda en el mundo exterior.

Ø Hincharse uno mismo de orgullo y satisfacción cuando finalmente entienden las operaciones básicas de la aritmética, o equilibrarse en la bicicleta o que Santa es un personaje mítico y que no es el verdadero significado de la Navidad.

Ø Tener permiso para pintar con los dedos, esculpir calabazas, jugar al escondite, capturar insectos y creer s9empre en milagros.

Ø Poder seguir leyendo los cuentos de Meter Pan, ver caricaturas los sábados por la mañana, ver las películas de Walt Disney y pedirles deseos a las estrellas.

Ø Poder pegar calcomanías en el refrigerador y coleccionar estampitas que vienen en las golosinas.

Ø Poder ir a lugares que de otra forma ya no se iría, como: la feria, el circo, el zoológico, etc.

Ø Poder ser un héroe sólo por recuperar un “frisbee” del techo del garaje, por quitar las ruedas de entrenamiento de la bicicleta, por sacar una astilla, llenar la piscina inflable, escupir una goma de mascar muy lejos, y por adiestrar un equipo de béisbol que nunca gana pero siempre logra como premio un helado.

Ø Conseguir un asiento de VIP en la historia para ser testigo del primer paso, la primera palabra, el primer diente, la primera cita, la primera oración y la primera vez en la feria.

Ø Conseguir ser inmortal. Lograr agregar otra rama a tu árbol genealógico.

Ø Obtener una educación, algunas veces con honores, en: psicología, nutrición, justicia criminal, comunicaciones, y sexualidad humana, que ninguna universidad del mundo puede igualar.

Ø Ante los ojos de un niño, estar en el mismo escalafón con Dios, tener todo el poder para: sanar un llanto, espantar los monstruos que están debajo de la cama, remendar un corazón roto, vigilar una fiesta, ponerlos siempre sobre la tierra y amarlos sin límites, de forma tal que un día ellos amen, como cualquiera, sin tomar en cuenta el costo.

Ø Finalmente, si es que hay límite para las satisfacciones que se pueden tener con un hijo, y quizás lo más importante, es el orgullo de modelar la formación de un ciudadano en ciernes, para que cuando se integre a la sociedad sea un ciudadano probo y responsable. Además, que cuando sea su turno de ser padre, lo haga a imagen y semejanza de lo que le enseñó su padre.

Como conclusión, cabe la pregunta: ¿Vale o no la pena invertir en el costo de un hijo?

jueves, 3 de enero de 2008

La agonía continúa

Por: Enrique Galván-Duque Tamborrel
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Consideramos la incertidumbre como elpeor de todos los
males hasta que la realidad nos demuestra lo contrario

Una de las ventajas que solemos tener los hombres es que no podemos saber a ciencia cierta lo que nos ocurrirá en el futuro. Digo ventaja, ante el asombro de alguno, porque hay veces que de haber sabido con anterioridad lo que se nos venía encima, quizá nos habríamos caído muertos antes de tiempo.

A cuántas personas hemos escuchado afirmar que si hubieran sabido con antelación todo lo que les iba a ocurrir después, se lo hubieran pensado dos veces (o más) antes de tomar el rumbo que tomaron. O cuántos nos aseguran que de haber tenido noticia de lo que iban a sufrir, hubieran preferido incluso no haber estado ya vivos.

Aún así, en el horizonte de nuestra vida, a veces despunta certero, como nubarrón de tormenta, un infortunio o padecimiento que nos va a coger de lleno. Y, ¡cómo llega a inquietarse uno en esos momentos! Porque el conocer con certidumbre los propios sufrimientos futuros, suele levantar en el interior un oleaje de miedos y congojas que ponen a prueba el dique de nuestras seguridades más profundas.

Cuántos conocidos nuestros, al diagnosticárseles una enfermedad dolorosa e incurable, se tambalean o incluso se derrumban en su ánimo, viendo ante sí el derrotero de su ya breve y penosa existencia. O imaginemos, por un instante, cómo los mártires cristianos, tras una condena inicua, aguardaban el suplicio inminente. ¡Qué angustia mortal habrá atenazado el alma de algunos de ellos! ¡Qué aguda sería en otros la tentación del abandono tratando de estrangular su fe, su confianza y su amor!

Hay algo en lo más íntimo de cada hombre que se resiste rebelde ante un tormento cercano. ¡Cómo retrocede y se encoge el corazón humano ante el sufrimiento y el dolor que inexorables se avecinan!

Hace 2000 años, a las afueras de Jerusalén, un reservado huerto de olivos fue testigo silencioso de la agonía de un hombre que era, a su vez, Dios. El corazón de Jesucristo que hacía breves instantes había estallado inundando de amor el cenáculo y a los que en él se encontraban, aquella noche entre los olivos, experimentaba angustia y tristeza hasta el punto de morir.

Ahí estaba Cristo, caído rostro en tierra, vencido, aplastado por lo que le venía encima de sacrificio, de escarnio, de humillación, de traición, de soledad, de muerte. Ahí yacía, sumido en agonía por todo eso y por el peso de los pecados de la humanidad entera que grababa implacable sobre Él. También los tuyos y los míos. Todos.

Trágica agonía la de Cristo, más que nada porque conocía la indiferencia y el desprecio de tantos que pasarían aquella tarde -y seguirían pasando hasta hoy-, ante su cuerpo crucificado, como ante un objeto cualquiera. Terrible agonía suya, sobre todo porque veía la aparente inutilidad de su cruenta inmolación para tantas almas -de entonces y de ahora- insensibles y cerradas a su amor. Eso fue y sigue siendo lo más duro de su calvario...

Y en aquella hora sobrecogedora, del alma abatida de Jesús sólo pudo elevase al cielo una súplica empapada en lágrimas y en sangre: Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz, pero no sea como yo quiero, sino como quieras tú.

Me atrevo a decir que quizá Cristo no salió consolado de aquella intensa y sincera oración. Desde luego, salió fortalecido en su adhesión a la voluntad del Padre. Salió confortado para apurar con pulso firme el cáliz amargo de su pasión y muerte. Salió alentado para aceptar incluso que el derramamiento de su sangre, pudiera haber parecido inútil para tantas y tantas almas a lo largo de los siglos. Pero no salió consolado. Al menos no del todo.

Sí, Cristo sigue en agonía. Y su agonía continuará mientras en este mundo persista la apatía y frialdad de tantos hombres, de tantos cristianos, de tantos de nosotros que ante su amor infinito, permanecemos impasibles, sin mover ni un dedo para corresponderle.

Istmo de Tehuantepec

Por: Enrique Galván-Duque Tamborrel

El Istmo de Tehuantepec desde que fue poblado ha tenido características muy particulares. Se cree sus primeros asentamientos humanos se formaron sobre la afluencia del río de los perros aproximadamente 15 siglos antes de Cristo. Por su proximidad con las costas del Pacífico, así como por las características de sus playas en donde es posible la pesca a pie, en lugares donde el mar muerto o lagunas les permite a los pescadores nativos introducirse mar adentro caminando para capturar camarón, almejas y otras especies marinas; se piensa que los primeros asentamientos localizados en esta zona antecedieron al desarrollo de la agricultura.

Por otro lado, la gran diversidad de flora y fauna existente en la zona con posibilidades de ser empleada en la alimentación son otros elementos que permiten afirmar que la sedentarización precedió al desarrollo una agricultura, lo que es un caso aislado en la historia de la formación de los pueblos mesoamericanos e inclusive en el origen de las ciudades. El hecho de que los principales asentamientos prehispánicos se haya efectuado en las márgenes de los ríos se debe probablemente a que era los ríos eran el medio más propicio para abastecerse de agua dulce para el consumo humano.

El istmo oaxaqueño estuvo habitado por diferentes etnias que según su periodo de llegada a la región, su capacidad de adaptación y organización social, así como su fortaleza, capacidad de colonización e integración con el variado entorno ecológico, dominaron diferentes áreas de la región. Areas que conforme fueron llegando los diferentes grupos étnicos al istmo, se fueron replegando a zonas que consideraban con mayor posibilidades de adaptación y ahí establecieron sus principales centros de población y fueron definiendo los territorios históricos que en la actualidad están bajo su control.

La ubicación actual de las etnias que habitan el istmo oaxaqueño muestra los espacios que ha lo largo de su historia han conservado como propios permitiendo una convivencia pacífica entre ellos y la reproducción de su propia cultura en un continente territorial que cada grupo étnico reconoce como propio y que ha determinado a lo largo de su historia. Así encontramos que los mixes habitan en la parte baja de la sierra occidental, los zoques en la sierra atravesada, los huaves en algunos pueblos del litoral de las lagunas Superior e Inferior, los chontales en las planicies próximas a la región de la costa, y los zapotecos, es el pueblo que se ha adaptado a los diferentes paisajes geográficos de la región y ha dejado sentir su influencia cultural en los otros grupos étnicos de la región. Lo mismo encontramos pescadores zapotecas en frágiles embarcaciones en Conchalito, Chicapa de Castro, San Vicente, como en Salina Cruz como en los pueblos huaves de Santa María del Mar, San Mateo del Mar, San Dionisio del Mar y Pueblo Viejo en San Francisco del Mar. Lo mismo sucede con la población zapoteca que vive de la explotación del café en plena zona mixe, o los que se dedican a la explotación forestal de maderas tropicales con los zoques de Chimalapa. En donde además los zapotecos son quienes controlan la mayor parte del comercio regional y muchas veces son los intermediarios en la venta de camarón de laguna con los huaves y el mercado nacional, con la compra venta de café, madera, trajes regionales y abarrotes.

En el transporte e inclusive en la organización social, como se pude apreciar en las fiestas de todos los pueblos del Istmo, en la forma de vestir, en la preparación de algunos alimentos e inclusive en los prestamos lingüísticos que toman las demás etnias istmeñas de los zapotecos.

La historia reciente se puede entender como un proceso de zapotequización de los grupos étnicos del istmo, en donde los principales ejes de influencia se definieron a mediados del siglo XIX y cobraron especial significado con la separación de Juchitán de su antigua cabecera distrital, de Tehuantepec.

Desde el siglo XIX, hasta mediados del siglo XX tres fueron los principales centros de población del Istmo, Tehuantepec, Guichicovi y Juchitán, con la construcción del ferrocarril que se inauguró en 1907 y posteriormente con la construcción de la carretera internacional de 1942 a 1947, Juchitán fue adquiriendo cada vez mayor importancia quedando rezagada Guichicovi, ya que por este centro de población mixe, no pasaría alguna de estas dos vías de comunicación.

Las importantes inversiones en instalaciones petroleras e industriales de los años cuarenta, la colonización y formación de nuevos centros de población en el istmo veracruzano fueron constituyendo en la región un corredor que cada vez tenía mayor importancia económica, por eso en el año de 1946, ante la necesidad de mejores medios de comunicación en la zona petrolera del Golfo, se inició la construcción de la carretera Transístmica con el fin de aumentar el movimiento comercial e industrial interoceánico por carretera y ferrocarril. A pesar de que Guichicovi quedaba más cerca del Istmo veracruzano la mayor parte de mano de obra con la que contribuyó el istmo oaxaqueño en la construcción de las instalaciones industriales del istmo veracruzano fue originaria de Juchitán y de ahí también sería la mayor parte de la población que colonizó el istmo veracruzano, en donde también es notorio el proceso de zapotequización de estos pueblos y el predominio de costumbres y tradiciones de los zapotecos del istmo.

La construcción de la carretera transístmica en los años cincuenta permitió un mayor desarrollo de Matías Romero en el istmo oaxaqueño, ya que con ello, además de ser uno de los tres centros ferroviarios más importantes de la región, aparte de Ixtepec y Salina Cruz, a partir de mediados de siglo también pasaba la carretera internacional, quedando Guichicovi arrinconada en la Sierra del Mixe Bajo.

En tanto para la parte veracruzana significó el fortalecimiento de sus zonas industriales recién creadas y un acelerado proceso de colonización. Por otro lado, con la prolongación de la Carretera Internacional hacia Chiapas, los centros de población que se localizaban sobre el antiguo camino nacional, Niltepec y Tapanatepec adquirieron mayor dinámica poblacional e importancia económica, aunque no con la importancia de Juchitán y Tehuantepec, también favorecieron al desarrollo de un mercado interno y su mayor integración a la economía nacional, ya que con la carretera llegaron productos manufacturados que rápidamente fueron desplazando la producción de artículos regionales y locales como gaseosas, panela, ropa y calzado. A mediados de los años setenta el Istmo oaxaqueño atrajo la atención nacional para la inversión industrial.

En 1974 se iniciaron las primeras gestiones para instalar un moderno ingenio en Juchitán, que se inauguraría en 1979. En ese mismo año se iniciarían los preparativos expropiatorios de los terrenos donde se construiría años después la Refinería de Petróleos Mexicanos de Salina Cruz. En 1979 se puso en marcha el proyecto del puerto industrial en el poblado de Salinas del Marqués, en una extensión de 266 hectáreas, por lo que se iniciaron los trabajos de desalojo de sus habitantes, de modo que para 1981 el asentamiento prácticamente había desaparecido. Estas inversiones en salina Cruz generó en los años siguientes una gran dinámica económica y su acelerado crecimiento demográfico, a tal grado que es actualmente el centro de población con mayor crecimiento económico y demográfico de la región.

De acuerdo a la clasificación de ciudades presentada en las Estadísticas Históricas de México, hasta 1960 en el estado sólo había una ciudad, que era la capital del estado. No fue sino hasta 1970 cuando se sumaron las ciudades istmeñas de Juchitán, Tehuantepec y Salina Cruz por agrupar a más de 15,000 habitantes; agregándose durante 1980 de acuerdo al censo, la ciudad de Matías Romero. Las otras tres también habían pasado al rango de ciudades de 20,000 a 50,000 habitantes (INMEGI-INAH 1985:857-863), por lo que Ixtepec quedaba excluida.

Como hemos tratado en el presente trabajo, la parte que más se ha desarrollado económicamente y que en la actualidad cuenta con mayor infraestructura caminera y servicios es el corredor transístmico quedando como areas marginadas o de menos atención la parte de la selva chimalapa, el litoral de las lagunas superior e inferior y gran parte del actual distrito de Tehuantepec próximo a la sierra Madre Occidental y a la Sierra Madre del Sur, territorio donde habitan los mixes y los chontales.

A pesar de que el 50% del territorio del istmo está incomunicado (zonas zoque, mixe bajo, huave y chontal) la zona zapoteca está integrada al desarrollo nacional, por las vías de comunicación que ahora lo unen de manera eficiente con el Istmo veracruzano, con Chiapas, la costa oaxaqueña y en menor medida con la capital del estado. Lo que ha permitido que los pueblos zapotecos del istmo sean un importante mercado para la ciudad de México, Veracruz y Chiapas, convirtiéndose a su vez en los intermediarios con los otros grupos étnicos que habitan en la región ampliando su mercado y obteniendo grandes utilidades.

A pesar de estas desigualdades en el interior de la zona, no se puede negar que la construcción de vías de comunicación, y de la aplicación de los proyectos de inversión que el Estado ha puesto en marcha en la región, a pesar de que muchas veces no cumplieron con los objetivos marcados, si lograron alterar el modo de vida de la región, y llevaron conocimiento y nuevas actividades que les permitieron a los istmeños mejorar sus condiciones de vida, aunque también les haya generado nuevos problemas a vencer.

Invertir en el futuro

Por: Enrique Galván-Duque Tamborrel

«La previsión es un sueño del
que nos despierta el hecho.»

Un hombre estaba perdido en el desierto. Parecía condenado a morir de sed. Por suerte, llegó a una vieja cabaña destartalada, sin techo ni ventanas. Merodeó un poco alrededor hasta que encontró una pequeña sombra donde pudo acomodarse y protegerse un poco del sol. Mirando mejor, distinguió en el interior de la cabaña una antigua bomba de agua, bastante oxidada. Se arrastró hasta ella, agarró la manivela y comenzó a bombear, a bombear con todas sus fuerzas, pero de allí no salía nada. Desilusionado, se recostó contra la pared sumido en una profunda tristeza. Entonces notó que a su lado había una botella. Limpió el polvo que la cubría, y pudo leer un mensaje escrito sobre ella: "Utilice toda el agua que contiene esta botella para cebar la bomba del pozo. Después, haga el favor de llenarla de nuevo antes de marchar".

El hombre desenroscó la tapa, y vio que efectivamente estaba llena de agua. ¡Llena de agua! De pronto, se encontró ante un terrible dilema: si se bebía aquella botella, calmaría su sed por un pequeño tiempo, pero si la utilizaba para cebar esa bomba vieja y oxidada, tal vez obtendría agua fresca del fondo del pozo, y podría tomar toda la que quisiera, y llenar sus cantimploras vacías, pero tal vez no, tal vez la bomba no funcionara y desperdiciaría tontamente todo el contenido de la botella, teniendo tanta sed. ¿Qué debía hacer? ¿Debía apostar por aquellas instrucciones poco fiables, escritas no se sabe cuánto tiempo atrás?

Al final, se armó de valor y vació toda la botella en la bomba, agarró de nuevo la manivela y comenzó a bombear. La vieja maquinaria rechinaba pesadamente. El tiempo pasaba y nuestro hombre estaba cada vez más nervioso. La bomba continuaba con sus chirridos secos, hasta que de pronto surgió un hilillo de agua, que enseguida se hizo un poco mayor, y finalmente se convirtió en un gran chorro de agua fresca y cristalina. Bebió ansiosamente, llenó sus cantimploras y al final llenó también la botella para el próximo viajante. Tomó la pequeña nota y añadió: "Créame que funciona, eche toda el agua".

Esta sencilla historia nos recuerda una realidad constantemente presente en la vida de toda persona: cualquier logro supone casi siempre aplazar una posible gratificación presente y correr el riesgo de que ese sacrificio resulte improductivo. Y aunque es cierto que buena parte de nuestros esfuerzos son improductivos, o al menos lo parecen, es igual de cierto que cuando tendemos a contentarnos con satisfacciones a corto plazo y no invertimos en objetivos mejores a un plazo más largo, es fácil entonces que nos deslicemos por la pendiente de la mediocridad o del conformismo. Cada día se nos presentan oportunidades que nos pueden ayudar a ser mejores personas, o que nos abren puertas que nos conducen a situaciones mejores. Y si no apuestas, si no inviertes en el futuro, es seguro que al final habrás perdido. Porque hay trenes que se pierden y luego vuelven a pasar, pero otros no.

Todos debemos sacrificar cosas de un orden inferior para lograr otras que son de orden superior. No podemos acostumbrarnos a rehuir esos desafíos. Hay gente a la que le resulta difícil pensar en el después, que está acostumbrada a dejar las cosas para más adelante, y eso hace que su vida sea una vida desorganizada, de constantes dejaciones y atropellos, una vida de la que apenas se tiene control y que al final no conduce al puerto deseado.

Las personas que procuran acometer cuanto antes el deber costoso se sienten psicológicamente más despejadas, y quienes tienden a retrasarlo se sienten más decepcionadas y frustradas. Empezar, de entre las tareas pendientes, por la que a uno más le cuesta, suele ser un modo de proceder que aligera la mente, aumenta la eficacia de nuestros esfuerzos y mejora nuestra calidad de vida. Quienes siempre encuentran motivos para demorar lo que les cuesta, son personas que viven tortuosas esclavitudes, por mucho que lo decoren con apariencias de feliz espontaneidad o de bohemio abandono.

Y en tu huerto invernal, reserva un poco de lento sol para dorar tus horas.

miércoles, 2 de enero de 2008

Filón de oro

Por: Enrique Galván-Duque Tamborrel

Los latinos decían: “el hambre de oro”, auri fames;
nosotros,más enérgicamente, decimos: “la sed de oro”.
La sed, en efecto,es una necesidad más violenta,
y cuya satisfacción lleva a veces a la embriaguez
.
(De L’espirit d’Alphonse Karr)

Dos preguntas que todos hoy se hacen, sin respuestas convincentes, son cuándo el precio del petróleo se bajará de las nubes y hasta cuándo el mundo podrá contar con petróleo abundante.

Una tercera, también sin contestar es: ¿cuáles serán las principales fuentes de energía que se utilizarán dentro de 50 u 80 años?

Lo que sí saben científicos y expertos es que no parece que el petróleo vaya a volver nunca al precio de principios de 2003, y que éste se va a acabar sin remedio, tal vez en la primera mitad de este siglo.

Voy a compartir con usted algunos datos elocuentes. El Centro de Análisis de Agotamiento del Petróleo (ODAC) afirma que en los próximos cinco años se elevará la producción en unos 12.5 millones de barriles diarios, en 68 nuevos yacimientos, pero que ello no será suficiente para satisfacer la demanda mundial.

La propia entidad dice que México anunció que su yacimiento de Cantarell, el mayor fuera de la costa en el mundo, alcanzará en 2006 su máximo pico, pero luego comenzará a declinar. Los consultantes de la firma HIS Energy aseguran que el 85% del petróleo mundial descubierto ya está en explotación y que los nuevos hallazgos están descendiendo desde 1980. O sea, el petróleo barato ya se acabó y el caro también se va a terminar.

Esta situación es, paradójicamente, una excelente noticia para los países en desarrollo, pues el alto precio y la amenaza de agotamiento forzarán desde ahora la búsqueda de fuentes energéticas renovables, abundantes en el Tercer Mundo.

Lo cierto es que el comercio de productos de energía renovable está creciendo, sobre todo los combustibles de origen vegetal —como el biodiesel y bioetanol—, los molinos de viento y los paneles solares.

El gobierno de Malasia anunció que desde marzo próximo los automovilistas tendrán que sustituir el uso de la gasolina diesel por un derivado de aceite de palma y de petróleo-biodiésel. Con ello el país ahorrará dinero. Además, es un producto no tóxico, renovable, que equilibra las emisiones de dióxido de carbono.

India, Malasia y Sudáfrica tienen los mercados nacionales más grandes de biodiésel y un gran potencial de exportación. También México, Tailandia, Filipinas, Indonesia y Uruguay se perfilan como exportadores.

China, Brasil e India ya producen energía renovable, un mercado que ya alcanza un valor mundial anual de 4,000 millones de dólares. En este campo, las naciones en desarrollo son más atractivas debido a sus más bajos costos de producción.

En fin, que se abre ante los países en desarrollo un verdadero filón de oro que podría convertirlos en potencias energéticas de ese planeta del futuro, que aún no podemos imaginarnos bien los actuales terrícolas. Pero cuidado, porque también se convierten en objetivo codicioso para los países poderosos; además, ante la creciente demanda surgen los conflictos y hay que recordar que el hilo se revienta siempre por la parte más delgada, y nosotros somos una fracción de esa parte. Lamentablemente este es el sino de la humanidad. Cuando el gozo se va al pozo mejor es que Dios nos agarre confesados.

Ejemplo a seguir

Por: Enrique Galván-Duque Tamborrel

“Veo lo mejor y lo apruebo, pero sigo lo peor”
Ovidio

El manejo de las aguas residuales se ha convertido un serio problema para la salud, se han hecho varios proyectos para mejorar en algo este aspecto, pero todo ha quedado en la nada. El río de los Perros en Ciudad Ixtepec, Oax., población en donde radico, se ha convertido en un verdadero foco de infección a causa de las aguas residuales que varias poblaciones de la región vierten en él. En 1987 se intentó construir un colector-emisor, que conduciría las aguas residuales del sistema de alcantarillado de Ixtepec hasta una laguna de oxidación y planta de tratamiento, para después verter al río; pero ¿qué pasó?, pues lo de siempre, que el dinero destinado a dicho proyecto no alcanzó, y ¿por qué no alcanzo?, esta respuesta se las dejo para que hagan sus especulaciones. El caso es que la parte del proyecto conjunto que se llegó a realizar de nada sirve y se ha deteriorado completamente por falta de mantenimiento; total pasa el tiempo, nos seguimos hundiendo en la mugre e insalubridad y no hacemos nada.

Existe ya en Ciudad Ixtepec una amplia red de alcantarillado, pero aún falta mucho, sobre todo porque se va ampliando la zona urbana --ampliaciones que regularmente se hacen sin prever los servicios necesarios--, sin embargo no se cuenta con los planos detallados del sistema, lo que denota una falta absoluta de control y como resultado el mantenimiento, entre otras cosas, es totalmente nulo.

En estas circunstancias, resulta paradójico enterarse de que en varias poblaciones pequeñas de California, en donde viven por cierto una gran cantidad de mexicanos emigrados –esto también ya se está haciendo en algunas poblaciones del norte de nuestro país--, se están procesando las aguas residuales de inodoros para usarlas como fertilizantes. Los Distritos de Sanidad de algunas regiones están operando en el sector de fertilizantes procesando aguas residuales de los inodoros y convirtiéndolas en un abono que sea lo suficientemente seguro como para poderlo utilizar en cultivos de hortalizas.

El año pasado se comenzó a reciclar aproximadamente la tercera parte de los desechos, convirtiéndolos en bolitas inodoras y ricas en elementos nutrientes. Ya una empresa privada está vendiendo el fertilizante a campos de golf, plantaciones de cítricos de Florida y tiendas de autoservicio.

Los “biosólidos” —o desechos corporales— se descomponen mediante bacterias antes de pasar por un horno que se encuentra a 1,500 grados de temperatura y que acaba con casi todos los patógenos y gérmenes.

Hay parques y terrenos de juego en todos los Estados Unidos y en algunas partes de nuestro país que están irrigados con aguas residuales tratadas, pero algunos distritos de sanidad de California han dado un paso más al hacer que el fertilizante sea lo suficientemente seguro como para poderlo utilizar en cultivos.

“Hablar de biosólidos sigue dando un poco de repugnancia, pero por alguna razón cuando se habla de abono de buey no pasa nada”, declaró Marlaigne Hudnall, gerente del programa de biosólidos de la Asociación Californiana de Entidades de Sanidad, una organización de Sacramento dedicada al cabildeo.

Una empresa, con sede en Houston, financió y construyó una nueva planta de procesamiento de fertilizantes valorada en 20 millones de dólares. De acuerdo con un contrato por importe de 270 mil dólares al mes, dicha empresa es propietaria, operadora y tiene derecho a los beneficios de la planta durante 20 años. En esa fecha el distrito de sanidad adquirirá la planta por un dólar. La empresa prevé ganar 50 millones de dólares durante la duración del contrato, pero en 2025 el distrito de sanidad será propietario de la planta de dos acres y podrá producir y vender su propio fertilizante.

Cuando uno se entera de ese tipo de avances tecnológicos que se llevan a cabo en otros lugares buscando un beneficio para sus habitantes, realmente se queda uno pasmado y con mucha envidia, sí, envidia pero positiva. Y, como siempre en todos los casos similares, cabe la pregunta ¿por qué no podemos hacer lo mismo aquí? Para mi la repuesta es: Porque no queremos, porque no sabemos trabajar unidos en beneficio de nosotros mismos, porque nada más nos interesa lo que nos puede redituar al corto plazo y no sabemos ver hacia el futuro, porque siempre estamos buscando a quien echarle la culpa de nuestros males, por que siempre tenemos la idea de que el gobierno debe resolver todo, porque no entendemos que ningún gobierno puede solo sin el concurso de la ciudadanía, por que….

Dolores hidalgo, Guanajuato

Por: Enrique Galván-Duque Tamborrel


La fecha más importante en la historia de Dolores Hidalgo (Guanajuato) fue la madrugada del 16 de septiembre de 1810, cuando el cura Don Miguel Hidalgo y Costilla dio el Grito de Independencia. Con ello, Hidalgo se sublevaba contra la dominación española. Es por eso que, por decreto gubernamental, Dolores Hidalgo ostenta el título de Cuna de la Independencia Nacional.

Ya es tradición que la ceremonia del Grito de Independencia se celebre en la Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores, la noche del 15 de septiembre, seguida por la quema de vistosos juegos pirotécnicos y de una gran fiesta en diversos rincones de la ciudad pues el pueblo mexicano se para gritar "iViva México!" y festejar. La madrugada del 16 de septiembre, en el centro de Dolores Hidalgo, continúan las fiestas patrias con un gran espectáculo.

Pero ya en Dolores, ¿qué se puede visitar? Considerando las fiestas septembrinas, hay que visitar dos museos, el de la Independencia y el de la Casa de Hidalgo. Situado en una antigua cárcel, el Museo de la Independencia presenta una semblanza del cura así como obras de arte popular. Por su parte, el Museo Casa Hidalgo es la construcción en la que Miguel Hidalgo vivió de 1804 a 1810. Hoy, en esta casa se exhiben objetos que le pertenecieron al prócer de la Independencia y documentos relacionados con tan importante movimiento.

Otro sitio que debes visitar es la Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores. Y es que enfrente de esta bella edificación de principios del siglo XVIII empezó la Guerra de Independencia mexicana. En su interior se conservan retablos dorados de la época de la Independencia.

De la parroquia puedes caminar a la Casa de las Visitas, una construcción del siglo XVIII con seis arcos en la fachada. Desde 1940, esta casa pertenece al Gobierno del Estado y, cada seis años, hospeda al Presidente de la República que va a encabezar la celebración del Grito de Independencia.

Mariano Abasolo fue otro héroe de la Independencia. Pertenecía a una familia de hacendados y el 16 de septiembre de 1810 se unió al movimiento independentista. La casa en la que nació --Casa de Abasolo-- hoy alberga al Palacio Municipal de Dolores.

Hoy, Dolores Hidalgo también es conocida como centro de diseño y fabricación de piezas de Talavera. Es fácil ver pequeñas fábricas y tiendas de cerámica en las calles de la localidad. Precisamente la industria de la cerámica es otro legado que el Padre Hidalgo dejara a la ciudad, ya que él fue quien comenzó con la tradición de hacer cerámica en la zona.

Un atractivo más de la ciudad son las nieves, han ganado gama. Los puestos de nieves abundan en la plaza principal y, en lo que parece ser una tradición local, cada uno trata de superar al otro al ofrecer sabores poco comunes. Y es que, además de los tradicionales sabores de chocolate, vainilla, y fresa, preparan de aguacate, mole, elote y tequila, entre otros.

Originalmente, Dolores Hidalgo era un territorio habitado por indígenas otomíes, en lo que se llamaba "Cocomacán", que significa 'lugar donde se cazan tórtolas'. Hoy esta localidad está llena de historia, conserva construcciones del siglo XVII y XVIII y el colorido que envuelve a la ciudad durante el mes patrio es admirado por visitantes nacionales y extranjeros que festejan con entusiasmo.